La espirulina azul ha comenzado a figurar cada vez más en la industria alimentaria, posicionándose como un colorante natural en respuesta a la creciente demanda de alternativas a los colorantes sintéticos. Se trata de un extracto brillante proveniente de la espirulina verde, una cianobacteria conocida por su uso como suplemento alimenticio y por sus pigmentos antioxidantes.
Según Harvard Health, la espirulina es “clasificada como una cianobacteria, o alga azul-verde” y “ha sido utilizada durante siglos como fuente alimenticia” en diferentes países. Los pigmentos diferenciados de la espirulina —clorofila en la variedad verde y ficocianina en la azul— definen su perfil nutritivo y comercial. La ficocianina, el pigmento azul, posee propiedades antioxidantes que no se encuentran en otras plantas terrestres, de acuerdo con lo explicado por la nutricionista Caroline Thomason a USA Today: “Obtiene su tono vibrante de la ficocianina, un potente antioxidante que no se puede hallar en otras plantas terrestres”.
De suplemento a colorante: procesos de aprobación y usos
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó en 2013 la espirulina azul como “alternativa natural a los colorantes alimentarios azules en caramelos y chicles” y ha ampliado su aval para “una serie de otros productos alimenticios y bebidas, incluidas bebidas no alcohólicas, condimentos, alternativas lácteas, aderezos para ensaladas, mezclas de condimentos y bebidas alcohólicas con menos de 20% de contenido alcohólico”.
En el caso de la espirulina azul, la FDA la clasifica como un colorante “exento de certificación”. Por lo tanto, “los lotes individuales de alimentos que contienen el extracto no necesitan certificarse antes de llegar a las tiendas”, señaló Harvard Health. Esto, significa que “no hay garantía de que el producto que compre esté libre de contaminantes o contenga la cantidad de espirulina prometida en la etiqueta”.
Beneficios y riesgos: el equilibrio entre tendencia y evidencia científica
La ficocianina ha sido investigada por sus potenciales beneficios antioxidantes, con estudios que señalan posibles efectos en la reducción de la inflamación, apoyo a la salud cardiovascular y capacidad para regular la glucosa en sangre. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia se ha obtenido en modelos animales y ensayos de laboratorio. En el sitio especializado Healthline se advierte: “Se necesitan más estudios para comprender mejor los efectos de comer espirulina azul en el cerebro humano”.





