Bolivia llega a su Bicentenario con redistribución de la riqueza, estabilidad y crecimiento

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Durante dos siglos, el país transitó por etapas de construcción estatal, conflictos internos, reformas sociales y profundas transformaciones económicas. Desde el modelo primario-exportador del siglo XIX y buena parte del XX, hasta la etapa neoliberal de fines del siglo pasado, Bolivia vivió procesos que moldearon su estructura productiva y social.

En el siglo XXI, con la adopción del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, en 2006, el Estado asumió un rol protagónico en la economía, priorizando la redistribución de la riqueza, la inclusión social y la industrialización de los recursos naturales.

En el año de su Bicentenario, Bolivia llegó a esta conmemoración no solo celebrando 200 años de independencia, sino mostrando indicadores de crecimiento, estabilidad y avances en la reducción de la pobreza, como resultado de políticas que buscan traducir el desarrollo económico en bienestar colectivo.

En entrevista con la ABI, el analista económico, Martín Moreira, explicó que hablar de la redistribución de la riqueza implica relacionar 3 parantes fundamentales: producción, crecimiento y recursos.

“Esta política surge, uno, por la nacionalización de los hidrocarburos, lo cual ha dado una estabilidad al país por muchos años y ha generado el crecimiento de muchos rubros importantes como el agropecuario, la manufactura”, afirmó.

Según el experto, gracias a la política de redistribución de la riqueza, actualmente, el ciudadano boliviano obtiene beneficios, en educación, salud, alimentación, hidrocarburos e inclusive en lo financiero.

“En los últimos 4 o 5 años, que estamos viviendo con el presidente Luis Arce, se ha podido observar que hubo una profundización de estas políticas de la distribución de la riqueza”, sostuvo.

El analista consideró que el Sistema Único de Salud (SUS) – que de acuerdo con datos oficiales tiene a más de 8,2 millones de personas adscritas – es una repartición justa y equitativa de los recursos del Estado para las poblaciones vulnerables.

“También podemos decir que la repartición de la riqueza consiste en que hubo una serie de subvenciones en cuanto a carburantes, alimentos ¿para qué?, para que las personas vulnerables, de escasos recursos, puedan vivir, puedan generar, puedan crecer”, añadió.

Además, gracias a esa política, en Bolivia se generaron bonos para más de 4 millones de personas, que son las que conforman poblaciones vulnerables; es decir, adultos mayores, niños y madres en estado de gestación, personas con discapacidad.

Entre los bonos principales están el Juancito Pinto, Juana Azurduy y la Renta Dignidad.

“Estamos hablando que todos esos bonos han ayudado a la gente que tiene menores recursos, a que tengan mayores ingresos y ese es el cambio, un cambio fundamental en el país”, resaltó el experto.

Añadió que esto no es todo, dentro del Estado Plurinacional se generó mayor disponibilidad de créditos para todos los sectores, en especial para los emprendedores y familias que buscan tener una casa propia.

Es decir que los créditos productivos y de vivienda también son “parte de la distribución de la riqueza”.

A ello se suman, iniciativas que ayudan a los emprendedores adultos y jóvenes, como el crédito SIBOLIVIA y otros fondos, que se pudieron orientar desde el Estado para la generación de productividad.

“Mientras más producimos tenemos un mercado interno satisfecho y tenemos excedentes para que puedan salir del país. Y también parte de la distribución de la riqueza tiene que ver con la generación de mercados internacionales para los exportadores, para los productores bolivianos”, puntualizó.

Recordó que la carne bovina, por ejemplo, es uno de los productos bolivianos que reportó un crecimiento exponencial en producción y venta, lo cual generó empleos y diversificación productiva.

“Entonces, en todos estos campos puedes observar que Bolivia tiene un modelo económico empático, que va de acuerdo a la realidad nacional y que va generando una distribución de la riqueza de manera general sin buscar grupos de personas para beneficiarlas, sino a todos por igual”, subrayó Moreira.

Resultados concretos

En lo social, Moreira consideró que la política de redistribución de la riqueza también coadyuvó a Bolivia a lograr resultados concretos como la reducción de la pobreza (extrema y moderada) y de la desocupación, por ejemplo.

De acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, en 2022, por segundo año consecutivo, Bolivia alcanzó a ser el primer país con la tasa de desocupación (4,2%) más baja de la región.

A marzo de 2024, Bolivia registró un 4,1% de tasa de desocupación y se consolidó con el porcentaje más bajo de la región, reveló la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Por otro lado, la pobreza moderada a escala nacional se redujo a 36,4% en 2023, mientras que la pobreza extrema registró el nivel más bajo en la historia del país con 11,9% en 2023.

“Estos indicadores son muy claros en cuanto a la mejora de vida en el país”, afirmó Moreira.

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