Con solo 26 años, María Angélica Villena ya ha construido una sólida trayectoria en el mundo de la danza clásica, una pasión que la acompaña desde sus primeros años de vida y que la llevó a representar a Tarija y a Bolivia en distintos escenarios nacionales e internacionales. En una entrevista exclusiva con La Voz de Tarija, compartió su historia, marcada por el arte, la constancia y el deseo de seguir creciendo como bailarina.
“Una vez me llevaron a un festival donde bailaba mi hermana y mientras las chicas se alistaban para bailar, yo me subí al escenario solita y empecé a bailar y fue ahí donde notaron la habilidad que tenía”, recuerda María Angélica sobre sus inicios, con apenas tres años, inspirada por su hermana mayor.

A los cinco años comenzó a formarse de manera más seria en la academia de danzas de Ana Canedo, en ese entonces llamado Octavio Campero Echazú. Fue en ese espacio donde a los nueve años participó por primera vez en un certamen internacional en Argentina, donde recibió el premio revelación y becas para continuar su formación en Salta y Buenos Aires. “Mis padres y mi hermana fueron mi principal motor y me ayudaron a aprovechar esas oportunidades”, relata.

María Angélica se dedica a la danza clásica, su gran amor, aunque lamenta la falta de apoyo a los artistas en Bolivia: “A nivel nacional no hay figuras de la danza clásica reconocidas internacionalmente porque no existe el respaldo suficiente”. Sin embargo, ella no se rindió. Participó en eventos en Argentina, Brasil y España, y logró uno de sus mayores reconocimientos al ganar el Premio Eduardo Abaroa a los 15 años. También ha participado en actividades culturales como La Noche de los Museos, organizadas por la Alcaldía y la Gobernación de Tarija.

Actualmente, trabaja como profesora de danza en el Estudio de Danzas Tatiana Sanjinés, donde enseña técnica de puntas y jazz lírico, sin dejar de presentarse como bailarina. “Me gustaría montar y coreografiar espectáculos de gran escala a nivel internacional para dar a conocer a Tarija como una cuna de grandes artistas y un referente artístico-cultural a nivel internacional y en futuro lograr adicionar en nuestra ciudad la formación profesional a bailarines, como corresponde según los programas de educación internacionales para bailarines tanto clásicos como de otros géneros”, expresó.

Antes de ello, tiene un objetivo claro: continuar con su formación tanto fuera como dentro del país. “Uno nunca termina de aprender y me encantaría perfeccionar mi técnica y seguir creciendo como artista”, concluyó con una sonrisa, reflejo de su vocación incansable por la danza.





