por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
Bolivia, un país respetuoso del Derecho Internacional, aun cuando éste se encontraba en ciernes sucedió la invasión a nuestro litoral, debe buscar soluciones imaginativas que están a su alcance para atenuar la mediterraneidad. La población asumió conciencia que el vecino usurpador, pues fue una invasión no reconocida por el Derecho Internacional, no cederá por el derecho, pues es su política central la conquista ilícita.
Ante esta realidad debemos potenciar sin límite el poder de la aviación para atenuar efectivamente la mediterraneidad, entendiendo que este maravilloso país que fue desmembrado por la codicia de los vecinos y la incultura de nuestros gobernantes, es por naturaleza, su accidentada y bella orografía, una nación eminentemente aeronáutica.
El medio natural del desenvolvimiento del transporte aéreo es el espacio aéreo y para operar en él las aeronaves no pueden prescindir de las instalaciones de superficie. A estas instalaciones se las denomina infraestructura, definida como el conjunto de instalaciones y servicios a disposición de la actividad aeronáutica.
La definición legal de aeropuerto está contenida, en primer lugar, en el artículo 24 del Convenio de Paris, que le otorga el carácter de bien inmueble de dominio y uso público nacional e internacional. También el Convenio de Chicago se adhiere a estos conceptos, facultando a los Estados a reglamentar el uso, estableciendo aeropuertos y rutas en su artículo 68.
El primer paso fundamental para conseguir el propósito de potenciar sin límites el poder aeronáutico era modificar la actual ley de Aeronáutica 2902, pues es una ley concebida para limitar, no facilitar el transporte aéreo en todas sus modalidades. Esta ley ya fue modificada por el Instituto Boliviano de Derecho Aeronáutico, Espacial y de la Aviación Civil, entregada a la Asamblea Plurinacional y no es tratada hasta la fecha, presuntamente porque no se le asigna importancia a la aviación civil que es un sector estratégico para el país.
Esta ley confiere poderes al órgano encargado de la aeronáutica en el país para regular la actividad; uno de sus poderes es establecer las tarifas y tasas en los aeropuertos, sin embargo, las actuales tarifas están desproporcionadas en relación a los países limítrofes y extra limítrofes y en correspondencia a la calidad del servicio que despliegan.
La Paz como los demás aeropuertos se perjudican por los efectos de estas irreflexivas decisiones, ejemplificando: La principal línea aérea norteamericana y la más importante en el mundo deja de operar el aeropuerto de La Paz y Santa Cruz, precisamente por esta coyuntura económica.
Las terminales de los pasajeros constituyen uno de los elementos principales del costo de la infraestructura de un aeropuerto. Muchos aeropuertos en el mundo se han construido como genuinos monumentos arquitectónicos al progreso de la aviación nacional e internacional, y los pasajeros se han acostumbrado a una ostentación suntuaria del diseño que escasamente tiene que ver con las funciones que se pretende desempeñen las terminales.
Es muy importante que el pasajero conozca, cuando ingresa a un aeropuerto, que está protegido por un seguro de responsabilidad civil, que ampara toda negligencia, mal funcionamiento de sus instalaciones y de cualquier accidente fortuito; esto se debe a que todo aeropuerto se inscribe dentro de un régimen jurídico especial, según convenio internacional vigente, para reclamaciones por responsabilidad civil.
Debe observarse que, según el apartado 37 de Convenio de Aviación Civil Internacional firmado en Chicago en diciembre de 1.944, cada Estado contratante se compromete a colaborar a fin de lograr el más alto grado de uniformidad posible en las reglamentaciones relativas a las características de los aeropuertos y áreas de aterrizaje; esto es válido para todos los aeropuertos construidos en Bolivia.
Nuestros principales aeropuertos no generan ingresos considerables por concepto de explotación de tráficos del cabotaje e internacional desde la concesión por 25 años, hasta que fue interrumpida y, pese a ese antecedente, la nueva administración mantiene tarifas y tasas aeroportuarias elevadas que desaniman a las principales líneas aérea a operar en Bolivia, es decir, no está realizando una positiva gestión.
Es innegable por simple comprobación visual que no se evidenció un progreso fehaciente en la infraestructura pues maquillajes no cuentan, sobre todo en el aeropuerto de La Paz, ejemplificando: la pista de aterrizaje detenta una acumulación de alquitrán sumamente peligrosa que genera mayor roce en los trenes de aterrizaje y gastos adicionales a las aerolíneas. La Paz ha servido de punta de lanza y generador de recursos para el progreso y establecimiento de otros aeropuertos en el país.
Bolivia cuenta con una infraestructura aeroportuaria aceptable, empero, todos los aeropuertos deben promocionarse en el extranjero para que sustenten una ocupación rentable y no reflejen horas ociosas (sin actividad) muy perjudiciales, por cierto, pues ocasionan un decremento muy sensible en los ingresos y problemas laborales, entonces, en este estado la mala administración decide imponer tarifas y tasas aeroportuarias elevadas y con servicio deficiente para cubrir salarios.
Aeropuertos como el de Oruro, Sucre, Potosí, Trinidad, Cobija, Copacabana, Rurrenabaque, Riberalta, Apolo, Chapare e Ixiamas, son de reciente construcción y sirven a capitales y poblaciones intermedias que quieren denodadamente progresar, por lo que la promoción de ellos es vital y ¿cómo se promociona un aeropuerto?, primero manteniéndolo en actividad y provisto de lo imprescindible necesario, además potenciando a los aeropuertos que generan el mayor tráfico como El Alto, Viru Viru y Cochabamba, debido a que estos distribuyen el tráfico y mantienen activos a los demás aeropuertos. La negligencia de Naabol en esta determinante obligación es tangible.
En segundo término, debe determinarse oficialmente una reducción de los costos generales de operaciones en los aeropuertos para situarnos a un nivel competitivo con los países limítrofes y extra limítrofes y pensar sobre todas las cosas que es una necesidad vital del país atenuar la mediterraneidad y, una aeronáutica comercial activa, producirá ese efecto: llegaran más pasajeros y se incrementara considerablemente el transporte de mercancías y carga, esto sí atenúa la mediterraneidad y beneficiara a la principal línea aérea del país.
Se deben imprimir folletos atractivos de los aeropuertos de Bolivia y viajar a exterior para promocionarlos, entrevistándose con los principales ejecutivos de líneas aéreas para convencerlos a operar en Bolivia; siendo vital que quienes viajen tengan conocimiento de las actividades de los aeropuertos, del turismo y la necesidad de un transporte de mercancías en forma regular, además de sus condiciones técnicas.
Es abogado corporativo, postgrado en Derecho Aeronáutico( ESPECIALIDAD), Arbitraje y Conciliación, Interculturalidad y Educación Superior, Filosofía y Ciencia Política (Maestría, CIDES-UMSA) Docencia en Educación Superior, Alta Gerencia para abogados ( UCB-Harvard)doctor honoris causa en Humanidades(IWA-Cambridge University), profesor universitario de pre posgrado.





