Álex Palou ha hecho historia. El barcelonés se ha proclamado vencedor de las 500 Millas de Indianápolis 2025. La mejor carrera del mundo, que se disputó por primera vez en 1911, ha tenido que esperar 114 años y ver pasar 109 ediciones de la Indy 500 para que un piloto español consiga el mítico triunfo.
Y ha esperado al piloto más ilustre que ha defendido a España en el gigantesco país norteamericano, al tres veces campeón de la IndyCar, camino de cuatro y ya, sin discusión, uno de los mejores que han pisado las pistas de Estados Unidos… y uno de los grandes representantes de España en el deporte mundial. Y, desde ahora, una leyenda inmortal.
Porque Palou se ha ganado el derecho a que su rostro figure para siempre en el trofeo Borg Warner como los grandes, estando siempre en cabeza, sabiendo navegar entre el temporal que resultó toda la primera mitad de la carrera y ejecutando a la perfección el final más deseado.
Una victoria deseada… y trabajada
Eso sí… no ha sido sin angustia. Palou tuvo que sortear varias trampas que le puso delante la carrera. La primera en la primera parada para repostar y cambiar neumáticos: el caos entre los primeros a la salida de los pits casi arruina su carrera prematuramente. Tuvo que hacer una maniobra evasiva para esquivar a Rosenqvist y con Pato O’Ward casi embistiéndole por detrás. Salió indemne pero el fantasma de VeeKay 2023, en una acción similar, sobrevoló seguro la mente del campeón.
Álex Palou ha hecho historia. El barcelonés se ha proclamado vencedor de las 500 Millas de Indianápolis 2025. La mejor carrera del mundo, que se disputó por primera vez en 1911, ha tenido que esperar 114 años y ver pasar 109 ediciones de la Indy 500 para que un piloto español consiga el mítico triunfo.
Y ha esperado al piloto más ilustre que ha defendido a España en el gigantesco país norteamericano, al tres veces campeón de la IndyCar, camino de cuatro y ya, sin discusión, uno de los mejores que han pisado las pistas de Estados Unidos… y uno de los grandes representantes de España en el deporte mundial. Y, desde ahora, una leyenda inmortal.
Porque Palou se ha ganado el derecho a que su rostro figure para siempre en el trofeo Borg Warner como los grandes, estando siempre en cabeza, sabiendo navegar entre el temporal que resultó toda la primera mitad de la carrera y ejecutando a la perfección el final más deseado
Una victoria deseada… y trabajada
Eso sí… no ha sido sin angustia. Palou tuvo que sortear varias trampas que le puso delante la carrera. La primera en la primera parada para repostar y cambiar neumáticos: el caos entre los primeros a la salida de los pits casi arruina su carrera prematuramente. Tuvo que hacer una maniobra evasiva para esquivar a Rosenqvist y con Pato O’Ward casi embistiéndole por detrás. Salió indemne pero el fantasma de VeeKay 2023, en una acción similar, sobrevoló seguro la mente del campeón.
Después rodó más de media vuelta por detrás de Alex Rossi cuando el americano perdía fluidos en su Carpenter… pero por suerte no le afectó… y eso que se apreciaba el líquido en su cámara onboard. Y al final tuvo que imponerse de la manera más difícil, contra coches con mejor estrategia de combustible. Por pocas vueltas, pero mejor.
Un final de maestro
Era el caso del sorprendente AJ Foyt de Malukas y del Andretti de Ericsson, tapado durante toda la carrera pero con un timing de paradas algo diferente que le permitió aparecer en el tramo clave, con 30 para el final, en cabeza… y sin tener que ahorrar.
Sin embargo… rodar delante no siempre es fácil y Palou, en esas últimas 25 vueltas, se mantuvo a la estela del sueco ahorrando para enjugar su déficit con él. Ericsson intentó evitarlo dejándose pasar a falta de 14 vueltas, pero el español todavía tenía por delante a dos doblados que le hicieron el mismo efecto balsámico.
La clave, en las 10 vueltas finales, era si Palou había conseguido ahorrar lo suficiente para aguantar a Ericsson (algo que supimos a falta de seis por un mensaje de su estratega, Barry Wanser)… y si sería capaz de ejecutar un final diferente al de 2021, donde el mítico Castroneves le enseñó cómo ganar unas 500 Millas.
Y Palou lo bordó. De hecho, precisamente por rodar durante más de 15 vuelta aprovechándose de dos doblados, una estrategia parecida a la que usó Castroneves en 2021, pudo llegar al final con suficiencia. Y en las dos vueltas finales, hizo como el sueco el año de su triunfo, romper el rebufo… hasta que una amarilla salvadora a falta de un vuelta le dio la victoria y la gloria eterna.
Una primera mitad angustiosa
Las 500 Millas de 2025 se van a recordar durante muchos años por lo intensísima que resultó su primera parte… en el mal sentido. Porque fue tan accidentada que en la pista se vivió cierta situación de angustia.
De hecho, antes incluso de que ondeara la bandera verde ya hubo un eliminado. El retraso en la arrancada por una ligera lluvia apagó un poco los ánimos de la grada, que se frustraron del todo cuando Scott McLaughlin (Penske) se estrellaba contra el muro tras perder el coche tras uno de los típicos zig-zag para calentar las gomas. Quizá la pista no estaba aún en perfectas condiciones…
Casi sin solución de continuidad, apareció fuego en la zona trasera izquierda del Ganassi Honda de Scott Dixon que, sin embargo, siguió en pista. Cuando por fin se pudo dar la bandera verde… otro accidente, el de Marco Andretti, que veía como su única carrera del año no duraba ni dos curvas.
La lluvia volvió levemente en la vuelta 18 y con ella la primera parada bajo bandera amarilla. Por si fuese poca la tensión, ese paso por los pits estuvo a punto de destrozar la ilusiones de Palou antes de hora, pero la salvó . Además, esa parada fue la tumba de Robert Shwartzman, que se vio relegado más allá de los 20 primeros.





