La bodega Kohlberg de Tarija presentó oficialmente su nuevo vino Cautivo, una creación que mezcla la historia ancestral con la vid y se suma al destacado portafolio de esta casa vinícola como su producto número 23. El evento se llevó a cabo en un entorno profundamente simbólico: la Hacienda La Cabaña, el lugar donde hace 62 años comenzó el sueño vitivinícola de la familia Kohlberg.
Marcelo Arce, gerente de Bodegas Kohlberg, destacó con emoción la importancia del momento y el legado de quienes sembraron esta historia de éxito. “Quiero agradecer la presencia de toda la familia que nos está acompañando, en especial de don Jaime Kohlberg que nos está acompañando aquí, que es uno de los hijos que ha fundado esta empresa”, expresó al iniciar la presentación.
Recordó que hace más de seis décadas, don Julio Kohlberg y su esposa Elia Campero de Kohlberg, junto a sus cinco hijos, fundaron lo que hoy es la Hacienda de don Julio Kohlberg y Bodegas y Viñedos La Cabaña, visionando un proyecto que no solo dio origen a una bodega, sino que marcó el inicio de la revolución vitivinícola en Tarija.

“Hace 62 años que inició la revolución vitivinícola haciendo el lanzamiento de Bodegas y Viñedos La Cabaña, ese lanzamiento dio pie a que no solamente se genere esto, sino también se aperture la gran industria del vino y singani que es en Tarija ahora”, resaltó Arce.
El gerente también remarcó el efecto multiplicador que tiene esta industria en la economía local: “Es tan significativo no solo por sus trabajadores que trabajan en el campo produciendo la vid, sino los que venden insecticida, los mecánicos, y mucho más”.
En ese marco, presentó con orgullo el nuevo integrante de la familia de vinos: Cautivo, un vino que ya nace premiado, con reconocimientos como la Gran Medalla de Oro en España y el título de vino revelación por una reconocida revista chilena, con una puntuación de 94 puntos.

“Nosotros tenemos 22 vinos diferentes y este es el número 23, este vino tiene grandes cualidades y ha nacido con un premio… este vino lo van a poder encontrar en los diferentes centros de abasto con 120 bolivianos, muy accesible para la gran calidad que tiene, en su variedad tempranillo y tannat”, detalló.
Herbert Kohlberg, enólogo de la casa, recordó que la inspiración detrás de Cautivo surge hace casi 19 años, cuando se encontraron fósiles de un megatherium, un animal prehistórico. A partir de ese hallazgo, se inició el cultivo de tempranillo y tannat en las zonas aledañas.
“Actualmente tenemos 2.5 hectáreas de tannat y en la zona aledaña donde encontramos el megatherium son 4 hectáreas más, 18 años después tuvimos que esperar para que la planta de vid madure y brinde un fruto fenomenal para poder elaborar recién este vino”, explicó. “Es una planta madura de 18 años con las mejores características en carácter frutal, estructura, color y potencial para elaborar el vino Cautivo”.
Por su parte, Helmut Kohlberg, también enólogo, ofreció una mirada más poética y técnica sobre esta conexión única entre la paleontología y la vitivinicultura.
“Es una maravilla que la historia misma, como lo es la paleontología, pueda sentirse a través de un vino… el vino tiene esa cualidad que puede demostrar esa mineralidad, demostrar muchas cosas que puedan expresar a través de los suelos”, reflexionó.
Recordó también que fue un 12 de mayo, hace 18 años, cuando se hizo el hallazgo del megatherium mientras se habilitaban nuevos terrenos. “Un gigante que habitaba hace 2.5 millones de años… hallar algo así realmente nos llenó de mucha emoción”, expresó con orgullo.
La extracción de los fósiles se realizó con mucho cuidado, en coordinación con el Museo Paleontológico, institución que actualmente resguarda al coloso prehistórico. Sin embargo, una réplica de este enorme animal será expuesta como parte del homenaje permanente al vínculo entre historia y vino.
Helmut también explicó el significado del nombre Cautivo: “El vino se llama Cautivo porque este animal coloso estaba cautivo durante muchísimo tiempo y hoy oficialmente es liberado en cada copa y botella de Cautivo que degustamos”.
Así, Bodegas Kohlberg vuelve a poner en alto a Tarija con un vino que cuenta una historia milenaria a través de su sabor, un homenaje a la tierra, a la familia, a la historia… y a la excelencia enológica.





