EDITORIAL: El peligro de no tener alumbrado público en Tarija

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La falta de alumbrado público es más que una simple molestia, es un problema de seguridad, desarrollo y calidad de vida. Cuando las calles se sumen en la oscuridad, no solo desaparece la visibilidad, también se instala el miedo, el crimen y la inseguridad.

Es así que no podemos entender como algunos ciudadanos mal informados, se dejaron llevar por noticias infundadas de algunos medios de comunicación que solo buscan el rédito económico propio, y se opusieron a la compra de nuevas luminarias para alumbrado público.

Es que no es necesario salir del centro de la ciudad de Tarija, para darse cuenta de la cantidad de focos de alumbrado público que se quemaron o que ya cumplieron su vida útil y por ende la ciudad está sumida en las tinieblas.

Es que a esta gente pareciera no importarle que la ausencia de iluminación adecuada deja a los ciudadanos vulnerables. Los delincuentes aprovechan la oscuridad para actuar impunemente, y los transeúntes deben desplazarse con el temor constante de ser víctimas de robos, agresiones o accidentes. No es casualidad que muchos de los delitos ocurran en áreas mal iluminadas.

Además, la falta de alumbrado afecta la movilidad. Las personas evitan salir en las noches, limitando sus actividades laborales, sociales o educativas. Los negocios cierran más temprano, afectando la economía local, y los estudiantes pierden oportunidades de estudio al no sentirse seguros en su camino de regreso a casa.

El turismo del que tanto hablamos que es el pulmón económico de Tarija, se ve afectado también por la falta de alumbrado público, pues si observamos con detenimiento y no solo con ojos críticos como lo hacen algunos malos ciudadanos, la misma plaza principal se encuentra en penumbras por la quema de algunos focos.

El alumbrado público no es un lujo, es un servicio básico. Representa un compromiso de las autoridades con la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. Ignorar este problema es permitir que la oscuridad se convierta en aliada del peligro. Es hora de que se tomen decisiones firmes y se deje trabajar a la autoridades legalmente electas para que prioricen la iluminación de nuestras calles como parte esencial del desarrollo urbano y la seguridad ciudadana de los propios tarijeños así como de quienes nos visitan.

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