Estamos a días del carnaval tarijeño que es sinónimo de alegría, libertad y celebración. Es una festividad que trasciende culturas y fronteras, convirtiéndose en un espacio donde la música, el baile y el color inundan las calles de Tarija toda. Sin embargo, junto con la diversión desbordante, también surgen ciertos excesos, y el consumo de alcohol es, sin duda, uno de los más notorios.
El carnaval se ha asociado con el desenfreno etílico, lo que ha generado problemas de seguridad, accidentes y hasta actos de violencia. Si bien el consumo moderado de alcohol puede formar parte de la celebración, el abuso pone en riesgo no solo a quien bebé, sino también a quienes lo rodean.
El desafío está en encontrar un equilibrio: disfrutar del carnaval sin caer en los excesos que puedan empañar la festividad. Las autoridades y organizadores deben reforzar campañas de consumo responsable, mientras que la sociedad debe fomentar una cultura de disfrute consciente.
El carnaval es una oportunidad para celebrar la vida, la identidad, la tradición e incluso para atraer turistas a Tarija. Que el alcohol no opaque la verdadera esencia de esta gran fiesta que nos enorgullece a muchos tarijeños.





