Un esfuerzo colaborativo de varias instituciones permitió el rescate exitoso de dos delfines adultos atrapados en un complejo laberinto de manglares en Matlacha, Florida. Según la Oficina del Sheriff del Condado de Lee (LCSO, por sus siglas en inglés), los cetáceos quedaron aislados en una laguna de poca profundidad desde al menos una marea alta en noviembre, o posiblemente desde el huracán Milton en octubre, que elevó considerablemente los niveles de agua en la región.
Los delfines estaban atrapados en una laguna donde la profundidad alcanzaba apenas entre 60 y 90 centímetros durante la marea alta, con canales conectados al mar que tenían menos de 60 centímetros de profundidad, según un comunicado de la LCSO. La zona, caracterizada por manglares densos y barro espeso, dificultaba el movimiento tanto de los animales como de los rescatistas.
Testigos informaron al 911 la noche del lunes que los delfines parecían desorientados, nadando en círculos en un área sin salida. Al recibir el aviso, el equipo marino de la LCSO, junto con biólogos de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC, por sus siglas en inglés), acudieron al sitio el martes en la mañana para evaluar la situación.
Un rescate difícil y especializado
El rescate, llevado a cabo el miércoles, requirió una planeación cuidadosa debido a las complejidades técnicas. Según la LCSO, los rescatistas usaron embarcaciones especializadas de bajo calado para navegar los canales angostos y poco profundos. Estas embarcaciones fueron fundamentales para transportar las plataformas flotantes, diseñadas específicamente para cetáceos.
Cada delfín, de aproximadamente 2.7 metros de largo y un peso considerable, fue colocado en una plataforma flotante fabricada con materiales resistentes y recubierta de una superficie suave para evitar lesiones en la piel. Los rescatistas tuvieron que tirar manualmente de las plataformas a lo largo de más de 270 metros de terreno fangoso y manglares densos, enfrentándose a condiciones que requerían esfuerzo físico extremo. “La logística fue complicada: teníamos que asegurarnos de que los delfines estuvieran seguros durante todo el proceso y que el equipo pudiera maniobrar sin causarles daño”, señaló un portavoz de la LCSO.






