El trabajo sexual ha encontrado un espacio de promoción creciente en redes sociales, especialmente en páginas de inmobiliarias, donde personas ofrecen servicios desde 50 hasta 500 bolivianos, utilizando sus propios domicilios o moteles como espacios para estas actividades. Sin embargo, este fenómeno está ocurriendo fuera del control y regulación de la Federación de Trabajadoras Sexuales, entidad que se encarga de velar por los derechos y condiciones laborales de quienes realizan esta actividad en el país.
A diferencia de las trabajadoras sexuales registradas, quienes están obligadas a contar con un carnet sanitario y seguir protocolos de salud específicos, quienes operan a través de estas plataformas en redes no suelen contar con dicho carnet, lo que representa un riesgo de salud pública. La falta de regulación y control en estos casos dificulta la implementación de medidas sanitarias que protejan tanto a las personas que ofrecen estos servicios como a sus clientes.
El incremento de esta actividad en redes y la ausencia de regulación pone en evidencia la necesidad de atención por parte de las autoridades para garantizar que quienes ejercen el trabajo sexual puedan hacerlo en condiciones de seguridad y salud adecuadas, en un contexto de respeto a sus derechos laborales y sanitarios.





