«Me aterra la idea de que alguien deba tomar una decisión tan importante en tan poco tiempo».
Jonathan Harrison, especialista en seguridad, se refiere a la prohibición del aborto en Florida después de las seis semanas de embarazo.
Esta ley vigente desde el pasado mayo, sumada a una trágica experiencia anterior, lo empujó a hacerse una vasectomía a los 33 años.
Todo comenzó en mayo de 2022, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos, de mayoría conservadora, revocó la histórica sentencia conocida como “Roe vs Wade”, que desde 1973 garantizaba el derecho al aborto en el país.
Esto eliminó la protección constitucional de la interrupción del embarazo y permitió a cada uno de los estados dictar su propia legislación en este ámbito.
Varios estados gobernados por republicanos han impuesto desde entonces medidas más restrictivas, siendo uno de los más recientes Florida, gobernada por el ultraconservador Ron DeSantis.
Bajo la nueva ley, es ilegal abortar a partir de las seis semanas de embarazo excepto en casos de riesgo para la vida de la madre, violación, incesto o tráfico de personas.
Esto ha afectado de una u otra forma a decenas de miles de personas, como Jonathan y su prometida Bayleigh, residentes de Palm Beach, a unos 100 kilómetros al norte de Miami.
Desde allí compartieron su historia con BBC Mundo.
El embarazo que acabó mal
Tener un hijo no estaba en los planes de Jonathan y Bayleigh, que comenzaron su relación en febrero de 2022.
A finales de ese año, justo cuando él se disponía a proponerle matrimonio, descubrieron que ella estaba embarazada.
“No sé cómo pudo ocurrir. Yo tomaba la píldora y hacía todas las cosas que se supone que debes hacer”, asegura la joven de 25 años.
La pareja se planteó entonces cómo proceder, e incluso consideraron la posibilidad de seguir adelante con el embarazo, pero pronto surgieron complicaciones.
El ginecólogo de Bayleigh le comunicó que había sufrido un aborto espontáneo, “pero resultó que era un error, que en realidad no había ocurrido, y lo descubrimos un mes después”, recuerda ella.
Como creía que ya no estaba embarazada, la joven había tomado durante ese mes un medicamento cuyas contraindicaciones incluyen posibles deformaciones en el feto.

La incertidumbre y el estrés, además de dolores constantes e inusuales, llevaron a Bayleigh a abortar tras 12 semanas de gestación.
“Al estar tan avanzado, la píldora no era una opción, por lo que tuve que someterme a una extirpación quirúrgica”, explica.
La decisión de esterilizarse
Cuando Bayleigh abortó, Florida permitía este procedimiento hasta las 15 semanas de gestación.
Esto cambió el 1 de mayo de 2024, cuando entró en vigor la nueva ley de las seis semanas.
Muchos médicos consideran que un plazo tan corto no es razonable.
“Seis semanas es demasiado pronto. Muchas mujeres aún no saben que están embarazadas en ese punto”, indica a BBC Mundo la doctora Chelsea Daniels, de la organización Planned Parenthood en Miami, que asistió a la pareja.
Jonathan y Bayleigh estaban decididos a no pasar otra vez por el trauma de un embarazo indeseado y sabían que, con la nueva ley en vigor, repetir aquella experiencia conllevaría aún más complicaciones y dolor.
No se fiaban de los métodos anticonceptivos tradicionales ya que la píldora les había fallado (su efectividad ronda entre el 90 y el 99%, según el uso) y, pese a su juventud, él pasó a considerar la esterilización como una solución factible.
“Después de pasar por ese primer embarazo, ese primer aborto, las emociones y el dolor de afrontarlo, me pareció una de las opciones más viables”, recuerda.
Y agrega: “Cuando escuché sobre la prohibición del aborto de seis semanas aquí en Florida, tomé la decisión final de hacerme la vasectomía lo antes posible”.





