por: Jorge Roberto Marquez Meruvia
Entre las personas que ostentan el poder, muy pocos tienen la capacidad de estar cerca de ellos; son los consejeros de confianza más allá de sus gabinetes. Tras una victoria épica, los generales romanos eran recibidos con grandes desfiles en la ciudad eterna, para que no olvidaran transgredir las leyes y recordaran que lo que vivían era temporal; un siervo o un allegado les recordaba diciéndoles al oído: “recuerda que eres hombre”. Tenemos varios ejemplos en la historia de estos consejeros cercanos; podemos citar a Marco Tulio Cicerón, que contaba con la cooperación de su amigo Ático y su hermano Quinto. Sin embargo, no todos los intentos de velar por el bien y el gobierno de quien ejerce el poder son exitosos, como lo demuestra Nerón a pesar de los consejos de Séneca, o la caída de la República de Florencia a manos de Pier Soderini, pese al trabajo realizado por Nicolás Maquiavelo para evitarlo. En el caso boliviano, podemos mencionar a Víctor Paz Estenssoro y sus adláteres más cercanos como José Fellmann Velarde, Augusto Céspedes o Guillermo Bedregal; Jaime Paz Zamora contó con el eximio apoyo de Oscar Eid Franco; Gonzalo Sánchez de Lozada siempre tuvo el apoyo de Carlos Sánchez Berzaín, entre otros.
Al igual que en “El Príncipe”, y con las disculpas del maestro florentino, con un prototipo de nuestra realidad intentaremos demostrar lo importante que es el papel del consejero. Cuando se mantienen en silencio, sin ningún espíritu crítico, o simplemente se dedican a alabar a quien ejerce la autoridad, pueden ser los responsables de sus más crasos errores. La alcaldía paceña y el accionar del alcalde Iván Arias nos sirven de ejemplo del desastre y la inacción de esa figura importante cercana al poder, como es el Oficial Asesor, ocupado por el distinguido Oscar Navarro. Desde las gigantografías en apoyo a Messi, pasando por el sueño de la autoridad en el acto del grito libertario cruceño o el proceso sistemático de golpe municipal, el Oficial Asesor siempre se encuentra al lado de la autoridad y sabe de antemano cada movimiento que realizará, sabe antes que todos lo que presentará Iván Arias. Ante las apabullantes ocurrencias del poder y las fatalidades que dañan la imagen edil, realizaremos una descripción del trabajo del Oficial Asesor.
El Oficial Asesor debería actuar sobre la exposición pública que puede ser dañina. “Vemos gente que tenemos salario, hay gente que recibimos mensualmente nuestro salario y nos vale un bledo”. Fue la desafortunada exposición de la autoridad en un evento con vecinos. Quizás en aquel momento, recordando a Cervantes, podemos imaginar la reflexión del caballero de la triste figura. Ante la crisis de gestión y credibilidad, lo del golpe municipal es una maquinación de muy baja laya creída por los leales más cercanos y uno que otro concejal despistado, demostrando que más vale un gramo de lealtad que un kilo de inteligencia. Esto último no habla muy bien del equipo que rodea a la autoridad y demuestra la complacencia del Oficial Asesor.
Hay que tener cuidado al invocar a Dios como el hacedor de la autoridad, muy al estilo de la teoría medieval de las dos espadas, nos lleva en el siglo XXI a una pregunta filosófica propuesta por Woody Allen: ¿Dios es cruel o es incompetente? Arias o cualquiera en su situación es la demostración de la crueldad de la divinidad o una muestra de que la deidad juega al azar con nosotros. La imagen edil se resume en: Gran Poder, verbena y venta de marraquetas; que el alcalde participe en la festividad de la Virgen del Rosario en Viacha y que dé un mensaje de paz y reconciliación desde una cervecería de esa localidad en compañía de su comitiva no es positivo para ninguna autoridad. Ante los tejemanejes del poder, el Oficial Asesor o aquel que tiene cercanía al poder juega un papel muy importante. Es el freno y la meditación que ayuda a quien ejerce el poder a expandirlo o, en el peor de los casos, es aquel que lo hunde en su ocaso.
La autoridad debe saber elegir muy bien quién será su colaborador cercano; la gloria o la ruina dependerá de ambos. No importa si se gobierna una ciudad, un departamento o el país. El caso de La Paz tiene una particularidad porque son las reminiscencias del gobierno transitorio quienes cometen los mismos errores sin sonrojo.
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*Politólogo





