por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
¿Se percibe la belleza solo por los sentidos? Si no se puede ver, oír, palpar,
estimar, es difícil opinar lo que es la belleza, pues se necesita del entendimiento y
cuando se gana la sensación de belleza se logra apreciarla y, la belleza será
siempre una promesa de alegría, de realización y de estabilidad emocional.
¿Es la belleza una ilusión?, es una promesa para vivir en un mundo mejor, ésta
colabora a la felicidad de los humanos y si no tendríamos idea de lo que es
belleza o fealdad solo sería una imaginación. La belleza es un plus ultra (máximo)
de elevación en la vida porque circunscribe lo moral y lo corpóreo.
Ejemplificando: si lee una poesía y le conmueve la cataloga como bella y
permanecen sus versos en la mente; de pronto lee otra poesía de Rilke, se
entusiasma y la declara bella; finalmente lee una poesía de García Lorca y
sucumbe ante su belleza de composición y de mensaje. Todo este ejemplo de tres
poesías diferentes quiere significar que el individuo que las lee asume una
concepción de belleza para cada creación y no las estratifica sino su espíritu
establece la belleza innata de sus creadores.
Naturalmente existe una necesidad hacia la belleza; empero, la belleza, por ejemplo
de la Naturaleza puede observarse como belleza, empero, la Naturaleza es bella
como es y está sujeta a la observación de los humanos además que aquélla asume
un rol central en el desarrollo de la cultura estética por algo.
¿Sera la belleza estática o dinámica? No existe la belleza estática porque la
percepción de ella es como un objeto que se transforma constantemente y
tampoco existe una ley de observación de la belleza pues nada es definitivo.
La pregunta que no podía estar ausente ¿Qué es lo contrario a la belleza?,
naturalmente la fealdad, sin embargo, lo paradójico es que la belleza necesita de la
fealdad para ser belleza pues la fealdad es solo un estado no logrado o acabado de
la belleza.
Otra interrogante que motiva a duda en los humanos es la virtual correspondencia
que se asigna a la belleza con lo bueno y lo moral y, a la fealdad, con lo malo e
inmoral. Esto es una forma sensual de percibir la belleza y la fealdad, aunque es
indudable que la belleza tiene un a tracción poderosa y un insondable magnetismo.
Nietzsche, un exponente del ateísmo y profundo filósofo, nos esclarece que el
deseo, el instinto y la pulsión, al momento de valorar la belleza o la fealdad pueden
enturbiar nuestra visión o criterio.
Hoy existe la cultura de la superficialidad y otra de lo profundo y meditado; de la
primera decanta la moda, los tatuajes, las intervenciones quirúrgicas para mejorar
la belleza en diferentes partes del bello cuerpo humano, a tal extremo que nos
sometemos a una dictadura de la belleza; infaltable en las sociedades modernas y
cada humano trata, sin importar su condición económica, a convertirse en un
artista de su cuerpo.





