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lunes, 16 / mayo / 2022

Una joven de Cochabamba que sobrevivió al ataque del asesino serial cuenta los momentos de terror que vivió

Maribel (nombre ficticio) es el nombre de una muchacha de 19 años que vive y trabaja en la ciudad de Cochabamba y que reconoció al asesino serial, Richard Choque Flores, como la persona que la contactó y asaltó en la primera quincena de enero. Esta mañana se presentó en las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de esa ciudad para sentar la denuncia y, posteriormente, contar a los medios de comunicación el trágico momento que le tocó vivir.

“(Recuerdo) esa noche, cuando estábamos viendo las noticias y empezaron a hablar de un audio que pasaron y también de una mujer. (Entonces fue cuando reconocí que) era la misma voz; ‘es la misma voz que me decía’; la misma cara. Esta es la misma persona que a mí me ha hecho (…); es la misma persona”, rememoró entre sollozos la joven.

Cuando las autoridades dieron a conocer la identidad del asesino serial no descartaron que haya actuado en Cochabamba y Santa Cruz. Ese mismo día indicaron que se iniciaría la investigación. Una semana después apareció Maribel quien, incluso, proporcionó dos videos del momento en que llegó Choque Flores hasta el lugar donde ella vivía.

De acuerdo con su relato, la vía que la condujo hasta el asesino serial fue Facebook. En esta red social encontró una oferta de empleo que consistía en entregar “paquetes” y aceptó el ‘trabajo’. 

Sus empleadores, el 15 de enero, le instruyeron ir a la terminal de buses de Cochabamba. Una vez en el lugar,  una mujer (empleadora) la contactó por WhatsApp y le dijo que las cajas estaban al lado de la puerta principal.

Efectivamente, allí encontró las «cajitas” y para entregarlas solo debía cruzar la calle. Estaba en esa tarea cuando apareció un hombre, quien le dijo que tomara los paquetes y lo siguiera mientras que, a través del teléfono, la mujer le instruía que siga a ese desconocido.

El desconocido resultó ser Richard Choque Flores y ese fue el primer contacto que tuvo con él. La joven prosigue con su relato y señala que el asesino serial le preguntó dónde podría hacerle la entrega de las «cajitas», a lo que ella le dijo que se estaba hospedando en un alojamiento y allí podía hacer efectiva la entrega.

Una vez en el lugar, Choque Flores sacó de su mochila una gorra de Policía, esposas y lo que parecía ser un uniforme verde olivo. Tomó la caja y la abrió, luego tomó el contenido y la increpó indicando que se trataba de drogas. Acto seguido, la acusó de ser una narcotraficante.


La joven afirma que Choque Flores deshizo la habitación, supuestamente, buscando “pruebas”. Encontró Bs 5.000 que era producto del ahorro de su trabajo y se los arrebató, así como su teléfono celular. Luego, procedió a enmanillara y simuló una llamada telefónica con una persona al que le decía: “mi coronel”.

Ella le pidió llamar a su tía para que le ayudara, pero el ahora denunciado y preso (de nuevo) se opuso y la amenazó con llevarla a la cárcel. La muchacha se aterrorizó y dejó que se llevara todo. Él le dijo que no llamara a nadie, que tres días después recién podía activar su número y se fue.

Los momentos en que Choque Flores llegó y salió del alojamiento fueron grabados en las cámaras de seguridad y se constituyen en pruebas que ya están en manos de la Felcc.

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