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lunes, 24 / enero / 2022

CUARENTA MILLONES DE VIDAS PERDIDAS POR EL SIDA

por: Raúl Pino-Ichazo  Terrazas

Se conmemora el día de la represión de la enfermedad del SIDA. El epígrafe de esta columna es desgarrador, pues estadísticamente desde la irrupción de esta temible alteración biológica, han muerto cuarenta millones de valiosas personas.

La repercusión del sexo es integral en nuestra vida, consecuentemente existe  una jurídica  que resulta trascendente como se aprecia en el acto de  la reproducción, en la capacidad  de generar vida, en la maternidad y la paternidad, en los delitos de estupro, violación y abusos deshonestos y contra la honestidad; en la prostitución  como lo describí en mi libro “Prostitución”, prologado por el receptor del premio Nobel Dr. Ernesto Kahan;  en el apellido  y en las sucesiones monárquicas.

Interesante  es conocer  que la diferencia  de sexo  no constituye  un estado físico susceptible  de influir como tal  sobre la imputabilidad, pero sí es una circunstancia  individual que puede determinar variaciones cualitativas y cuantitativas  en favor de la mujer delincuente en orden al tratamiento  penal aplicable.

¿Habrá sexualidad sin moral?, es indudable que, tanto  en la mujer como  en el hombre,  la moral asume un rol importante de donde se desprende que el acto sexual es corporal; lo decisorio para la moral es que no sea obligado y menos para las leyes.

En lo tocante a los  límites de la sexualidad ¿Hasta qué límite  corrompe el sexo a la moralidad  y viceversa?, en una sociedad en la cual  está propagada  la moralidad, ésta desestructura  a la sexualidad  en cuanto a su naturalidad  libre de prejuicios.

La vergüenza en la sexualidad está presente y es una emoción  que regula y controla  al instinto, además de exultar  a la moral que es una función  de mantenerse firme  ante posibles abusos, por lo que es menester   citar la separación  de  la emoción del instinto  cuando  entre dos personas surge el sentimiento; estableciendo que el instinto  se manifiesta intensamente como  una expresión de la emoción.

¿Podrá  haber sexualidad sin amor?,  la sexualidad se adecúa  a las normas morales y a las convenciones, es decir, a las costumbres, hábitos y tendencias de las sociedades, además porque las transformaciones culturales  modifican a la sexualidad, representada  ésta  por la satisfacción y la perspectiva de felicidad sin ser reprendido  por el influjo de la moral.

Fundamental es pensar que la sexualidad necesita fronteras debido a que nadie  puede osar  hacer lo que quiera  en este complicado ámbito del comportamiento humano.  Todavía se estigmatiza  a la sexualidad  como perversidad cuando se la practica con libertad precisamente por los resabios  de una educación religiosa exacerbadamente dogmática.  y decimonónica

Estas enseñanzas que se repiten a los hijos  conspiran  para  que persista el temor  a la denuncia del abuso sexual masculino, además aflora el miedo a exponerse a la opinión pública; sin dejar de establecer que  son innumerables las violaciones dentro del matrimonio y muy pocas las denuncias  y que la esposa  asiente  la  cópula  porque observa el acto como  un deber conyugal, aunque prime un antelado “no”.

Todos estos prolegómenos sirven para reflexionar sobre el estricto cuidado y prevención en las relaciones sexuales, consintiendo el uso obligado de  preservativos y de meticulosa higiene ante una relación dudosa, o  ante las más peligrosas que son las casuales. Asimismo debe protegerse a través de un seguro instituido a las meretrices, tratándolas con la dignidad que merecen.

*abogado, posgrados en Interculturalidad y Educación Superior, Alta Gerencia para abogados, doctor honoris causa con tesis aprobada, Arbitraje y Conciliación, Derecho Aeronáutico, Docencia en Educación Superior, Filosofía y Ciencia Política (Maestría)

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