ACERCA DE LA CONCIENCIA ECOLÓGICA EN LOS ANDES PREHISPÁNICOS Y LA PLANIFICACIÓN

por: Eduardo Claure

Hace 550 años los pobladores andinos conceptualizaron los límites del Tawantinsuyu con los límites del mundo físico y social. Existen evidencias etnohistóricas que el origen del Tawantinsuyu histórico fue asociado con grandes trastornos sociales y políticos que surgieron a causa de severas sequías y otros trastornos naturales, y las hambrunas resultantes. Hay muchas razones para aseverar que la alta frecuencia de sequías, plagas y pestes, heladas atemporales, etc., que caracterizaron el ambiente andino, condicionaron el curso de la evolución social y tecnológica particular en los Andes. La exagerada inestabilidad y la extrema heterogeneidad del sistema ambiental andino exigen, la formación de organizaciones estatales inusitadas en el mundo. Para lograr un desarrollo equilibrado deben ser caracterizadas por un empleo de energía regulatoria muy eficiente, de tiempo de respuesta rápida y de una alta redundancia en los canales de comunicación y control.   El ambiente de los Andes centrales, por unidad de área, es lo más heterogéneo y diverso del mundo, tanto espacialmente como temporalmente. La historia de la civilización andina es esencialmente la historia de la evolución y de los conflictos entre las diferentes modalidades estatales para implementar el manejo coherente y holístico de esta diversidad; de la competencia económica, social, política e ideo tecnológica, y los conflictos entre quienes pondrían el orden y seguridad en este entorno. La justificación de los fines políticos particulares giró alrededor de este reto, y el éxito sentará las bases de una sólida base militar.

Mientras el horizonte del mundo conocido coincidió con los limites político económicos de las sociedades andinas, todo gobierno tuvo que demostrar su legitimidad mediante su habilidad del manejo eficiente del ecodesarrollo del hábitat. Los estados universalistas -Inka, Wari, Tiwanaku- tuvieron que priorizar una estabilidad agroalimentaria creciente para sus poblaciones. Cada uno tuvo que demostrar que podía garantizar la viabilidad de la productividad del sistema agrario. Su administración se promulgó como un orden divino, cósmico. A su vez, desarrollaron un gran numero de estrategias y técnicas para el manejo del riesgo en una escala menor. Tácticas como el control de un número máximo de pisos ecológicos y sus productos se generalizaron a lo largo de los Andes: pequeños señoríos, en reinos poderosos y en los grandes estados universales, y se mantienen en la mayoría de las comunidades campesinas andinas en la actualidad. La autosuficiencia alimentaria siempre ha constituido un reto para las sociedades andinas, pues el nivel del riesgo eco climático siempre ha sido muy alto. Por definición, un Estado universal como el Incario no podría haber tenido de dónde importar los alimentos esenciales en años de crisis eco climático; lo vimos, por ejemplo, entre 1983 y 1984. Se tuvo que desarrollar e implementar los mecanismos y tácticas apropiadas que permitieran atenuar los efectos de tales condiciones extremas sobre la población.  Es decir, se tuvo que disponer de un sistema de planificación adaptado a las bruscas perturbaciones energéticas que caracterizan el medio ambiente andino y también disponer de los recursos humanos, naturales y tecnológicos necesarios para la operación eficaz de la organización social.  

Los principios ecológicos, en que se sustentan estas tácticas y tecnologías, pueden desarrollarse y adaptarse a situaciones practicas con más eficiencia si son conscientes. El desarrollo de la ecología, en los últimos decenios, ha mostrado la enorme conveniencia de emplear los formalismos de la cibernética, las investigaciones y la teoría general de sistemas, para describir el comportamiento de los sistemas ecológicos. Los sistemas sociales, hasta cierto grado, pueden ser considerados como sistemas ecológicos especiales. La administración de la estructura agroecológica Inca como un sistema cibernético, y los resultados han sido consistentes con los datos e internamente coherentes con los modelos.

El éxito de la planificación Inca, y su coherencia cibernética, pueden entenderse si postulamos que los incas estudiaron el comportamiento de los sistemas ecológicos, y desarrollaron modelos socioeconómicos en base de los patrones de comportamiento que identificaron en aquellos sistemas. En muchos aspectos, la planificación inca se asemeja a los sistemas de planificación originados de la cibernética moderna, pues el subsistema regulador del Estado incorporó la función planificadora en su propia estructura, planificación que fue comprendida como un componente inherente a la regulación y gobernación social. En este sentido, la planificación es análoga al proceso de selección y sucesión en un sistema ecológico. Los Incas habrían comprendido y empleado el principio ecológico del “eslabón mas débil”. Existen evidencias sobre como los Incas incorporaron el concepto de limites ecológicos efectivos, como pieza central en su estructura de control astronómico de los cambios que deben efectuarse en el sistema agro laboral al transgredirlos. En un sistema ecológico modelo: estudiar las consecuencias dentro del sistema; identificar las causas y orígenes de cada estrategia y efectuar modificaciones en los sistemas para reproducir los cambios necesarios para la restauración del equilibrio estable en sistemas mayores pero análogos; estudiar los mecanismos y los pasos necesarios para inducir cambios de parámetros en sistemas que muestren indicios de inestabilidad, etc. Las posibilidades que les fueron abiertas son muy extensas.  

Sin embargo, a la nobleza incaica lo que más le interesó, con respecto a lo social, fue el control político y económico. Entonces, es razonable suponer que los ecosistemas que más les convinieran, como modelos, fueran los agroecosistemas. En todo el mundo existen ejemplos de culturas que conceptualizaron el universo entero como un ecosistema, o, mejor dicho, de acuerdo al comportamiento de un ecosistema particular. Esto es muy típico de las sociedades mas simples; pero existen también aspectos “ecosistémicos” en las cosmologías de las grandes civilizaciones de la India, China, Indochina, Mesoamérica y los Andes. La nueva cosmología emergente en Occidente, los trastornos ocasionados por la Relatividad General y la Mecánica Cuántica, va adquiriendo una semblanza ecosistémica.

Finalmente, el sistema de manejo técnico administrativo y la estructura jerárquica conformada para la toma de decisiones, serviría como modelo para estructurar las organizaciones administrativas para el control, toma de decisiones, registro de información y su comunicación, etc.  En el Tawantinsuyo, los gobernantes dieron cuenta de la importancia del equilibrio ecológico para la planificación del desarrollo agrario. O sea, los Incas habrían implementado programas con el fin especifico de obtener un desarrollo agroecológico estable. De acuerdo al modelo inca, esta política ecológica debería su existencia al conocimiento del principio de que cuanto más estable sea un sistema, más acertado será el futuro desarrollo del sistema con relación a su desarrollo planificado. Los gobernantes incas se dieron cuenta de las ventajas del comportamiento predecible y panificable de un sistema estable, y de las dificultades para el manejo de un sistema en desequilibrio o en equilibrio inestable.  Así, uno de los fines principales de la planificación estatal inca habría sido el incremento de la estabilidad misma del Estado y de los subsistemas componentes, especialmente del sistema agroecológico. Una condición de estabilidad relativa facilitó la prosecución de los otros fines importantes: el aumento de la productividad, la mejoría del sistema logístico, del sistema de contabilidad, la consolidación de su control político: la racionalidad de la política ecológica inca en contraste con la que ha caracterizado el desarrollo del mundo moderno. Los Incas conceptualizaron el mundo andino como un mundo cerrado. La multitud de estados naciones que conforman nuestro mundo ha obstaculizado, pero no impedido, el desarrollo de una conciencia de un “sistema mundial”. Además, ha habido y todavía hay, poderosos intereses político económicos que se han beneficiado, a corto plazo, de este descontrol. Los Incas “sabían” que su sobrevivencia dependía de la eficiencia de su manejo. En la actualidad, existe un incremento de la cantidad de poblaciones, organizaciones y entidades que entienden el rol de la planificación, como sistema, y su relación equilibrada con el medio ambiente, la ecología, y su importancia; tanto, como existen gobiernos en sus diversas versiones, que no entienden y han olvidado el significado de la planificación integral y desconocen los alcances ante un medio ambiente y los recursos naturales degradados y cada vez más frágiles, por la sobre explotación, que nos ponen en nivel de alto riesgo para, por ejemplo, la seguridad alimentaria. La planificación sistémica es desahuciada o ignorada a propósito, a cambio de la inmediatez, del interés político mediático, antes que lo previsible. Esto sucede en la actualidad en los “criterios de desarrollo local”, resumidos en spots y clichés, antes que en verdaderos procesos de planificación espacial, territorial, social, urbana y otros, donde lo “sostenible”, no existe ni por asomo.

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