Quiénes son las personas ya vacunadas que deben cuidarse más durante la pandemia

Ocho vacunas contra el COVID-19 ya han sido autorizadas para uso de emergencia para controlar la pandemia en el mundo, y otras 104 están siendo evaluadas en diferentes fases de la investigación clínica en diferentes países. Las que ya recibieron luz verde para ser aplicadas habían demostrado que otorgan alta protección contra la infección por el coronavirus al reducir el riesgo de complicaciones y muertes el año pasado durante los ensayos. Con el avance de los planes de vacunación en cada país, ahora se empiezan a conocer más detalles sobre qué pasa con las personas vacunadas.

En Escocia, se evaluó qué protección tuvieron las personas después de recibir las vacunas. Entre el 8 de diciembre de 2020 y el 18 de abril de 2021, se detectó que el 99,9% de las 2,5 millones de personas de 18 años o más a las que se les administró la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 no tuvieron ningún cuadro grave de COVID-19 dentro de los 14 días posteriores a la vacunación.

Como parte del plan de vacunación del Reino Unido, se aplicaron en Escocia los inoculantes desarrollados por las empresas Pfizer y BioNTech y los de la Universidad de Oxford y AstraZeneca. La investigación en Escocia reveló que el 0,07% de las personas parcialmente vacunadas y el 0,006% de las totalmente vacunadas sufrieron un caso grave cuando se contagiaron.

Es decir, el estudio corroboró que es muy baja la probabilidad de que las personas vacunadas desarrollen cuadros graves si se contagian. Se trata del primer estudio nacional sobre los resultados del COVID-19 en Escocia tras la vacunación.

Un caso grave de COVID-19 se define como aquel que implica la hospitalización o la muerte en los 28 días siguientes a una prueba positiva o con COVID-19 registrado como motivo de ingreso en el hospital. En el estudio en Escocia, se pudieron conocer también otros detalles sobre los vacunados y la posibilidad de desarrollar casos graves.

Los hombres tienen más riesgo de sufrir complicaciones graves por el virus COVID-19 que las mujeres, incluso después de la vacunación, aunque el riesgo es muy bajo.

La investigación fue publicada en la revista médica The Lancet Respiratory Medicine. Descubrió que menos de una de cada 2.000 personas parcialmente vacunadas y menos de una de cada 10.000 personas totalmente vacunadas en Escocia sufrieron un caso grave -hospitalización o muerte- de COVID-19 entre diciembre de 2020 y abril de 2021, cuando había altos niveles de transmisión comunitaria de la infección.

Los grupos con más riesgo

Al hacerse el estudio, se encontró que, aunque el riesgo para los hombres era alrededor de un 25% mayor que para las mujeres, las personas de más de 80 años tenían un riesgo cinco veces mayor que las de 18 a 64 años.

También se identificaron otros factores en personas vacunadas. Las personas con múltiples enfermedades preexistentes, las que habían sido ingresadas en el hospital en las cuatro semanas anteriores, las que tenían una ocupación de alto riesgo, las que vivían en una residencia de personas mayores o que vivían en una zona desfavorecida también corrían un mayor riesgo, incluso después de haber recibido las dos dosis de la vacuna.

El estudio fue llevado a cabo por un consorcio de investigadores de todo el Reino Unido que también incluyó a las Universidades de St Andrews, Strathclyde, Aberdeen, Glasgow y Edimburgo y al organismo Salud Pública Escocia.

El profesor Chris Robertson, catedrático de Epidemiología de la Salud Pública en el Departamento de Matemáticas y Estadística de Strathclyde, fue uno de los coautores y dijo: “Este estudio muestra que, tras una sola dosis de la vacuna, la tasa de hospitalización o muerte por el coronavirus es muy baja en un momento en que la variante Alfa circulaba en Escocia. Sin embargo, las personas que corren más riesgo de sufrir una infección grave mientras están vacunadas son las mismas que corren más riesgo de sufrir un resultado grave de la infección por COVID-19: personas mayores con múltiples comorbilidades”.

En base a los resultados del trabajo que señala que los individuos con enfermedades previas corren más riesgo aunque estén inmunizadas, el doctor Robertson consideró que “es importante asegurarse de que estas personas minimicen sus riesgos de exposición y reciban la segunda dosis y la dosis de refuerzo de la vacuna”.

El programa de vacunación contra el COVID-19 en Escocia había empezado el 8 de diciembre de 2020 con la vacuna de Pfizer-BioNTech. A continuación, le siguió la vacuna de Oxford-AstraZeneca a partir del 4 de enero de 2021 tras la aprobación de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA).

De los 2,57 millones de adultos que habían recibido la primera dosis de una vacuna, sólo 883 fueron ingresados en el hospital con COVID-19 y 541 murieron dentro del período estudiado. Casi 700.000 personas recibieron su segunda vacuna en este período, el 27% de las incluidas en el estudio, y sólo 39 de ellas (el 0,006%) sufrieron un caso grave de COVID-19.

El estudio también descubrió que el hecho de haber tenido COVID-19 antes de recibir una vacuna reducía aún más el riesgo de padecer COVID-19 grave. Los autores informan de que, teniendo en cuenta la edad, el sexo y el nivel de situación socioeconómica, las personas con antecedentes de asma, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca, diabetes de tipo 2, demencia y enfermedad coronaria tenían un mayor riesgo de sufrir COVID-19 grave después de una vacunación.

El equipo continuará ahora analizando los resultados de las personas que han sufrido un caso grave de COVID-19 después de una segunda dosis de la vacuna y, en el caso de las personas elegibles, de una dosis de refuerzo. También tienen previsto ampliar este trabajo, centrándose en Pfizer-BioNTech y Oxford-AstraZeneca en este análisis, a otras vacunas como Moderna, que ahora están empezando a administrarse a gran escala. Esperan investigar también los resultados en los niños y jóvenes que ahora son elegibles para las vacunas contra el COVID-19.

El estudio utilizó datos de la Evaluación Temprana de la Pandemia y la Vigilancia Mejorada de COVID-19, que fue financiada por el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido; el Fondo de Desafío de la Estrategia Industrial de Investigación e Innovación; el Gobierno escocés; el Instituto Nacional de Investigación Sanitaria (NIHR); y Health Data Research UK.

Durante los últimos cuatro meses, la población de Escocia sufrió el impacto del avance de la variante Delta del coronavirus. En julio pasado, registró las tasas más altas de casos de coronavirus en Europa a poco más de un mes de que el Gobierno levantara la casi totalidad de las restricciones impuestas para frenar la pandemia, con cinco de cada diez de zonas con los registros más altos del continente. La variante Delta pasó ser la mayoritaria entre los nuevos casos de afectados.

Según los expertos de diversas sociedades médicas, la variante Delta es un desafío para la actual situación de la pandemia, pero su propagación puede ser reducida si las personas acceden al esquema completo de vacunación y siguen los cuidados de prevención, como el distanciamiento, el uso del barbijo y la ventilación permanente en lugares cerrados.

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