ARREBATADAS ACTITUDES FRENTE A LA VACUNA

La vacuna con  su presunto efecto liberador de contagio  futuro e inmunización, podría generar muchas actitudes en la población sobre la cuales debemos reflexionar para no cometer injusticias frente al prójimo.  Así se  presenta el panorama próximo que las personas que hayan sido vacunadas aspiren a tener tratamiento preferencial en los transportes, en los mercados  y  en todas las citas  de  servicios públicos y asesoramiento de diversa naturaleza.

Debemos considerar que la vacuna no nos encumbrará a un nivel superior frente a otros ciudadanos que decidieron no vacunarse; entonces, esa actitud madura eliminará la posibilidad de observar a los no vacunados como ciudadanos de segunda clase. Esta será una prueba de fuego, expresado coloquialmente, de nuestra  equidad y solidaridad frente al prójimo, preservándole todos sus derechos sin pretensión de prevalencia sobre ellos, mientras cumplan con rigurosidad draconiana las prescripciones sanitarias para no contagiar al prójimo.

De esta forma habremos comprobado nuestro apego a cumplir la Constitución sobre derechos fundamentales que denotan una acción reciproca de responsabilidad frente al otro. Es una realidad incontestable que las personas por múltiples razones pueden  resistirse a  ser vacunadas y, en una  consideración respetuosa a la decisión personal, es mandatorio respetarla.

El año 2.020 fue un año irregular sin precedentes pues su naturaleza de pandemia  nos hizo reflexionar sobre la preservación de la vida  y el acercamiento a las virtudes y a los valores aunque no fue con pleno convencimiento interior sino por el temor a morir. Pero lo anterior es irrelevante si la conducta del humano frente a una pandemia que no conoció su generación es consecuente a preservar su vida y la de los demás; es la estructuración de la solidaridad.

Ahora que en  un tiempo realmente corto  e inesperado por los propios epidemiólogos se logran vacunas de diferentes laboratorios en el mundo,  es importante comprender que, aun estando vacunado, se deben mantener la normas sanitarias vigentes y estrictas para evitar contagios pues la humanidad no sabe a ciencia cierta el poder  de inmunización exacto de cada vacuna y  su permanencia en el sistema inmunológico.

Lo vital es que  las poblaciones no cambien sus actitudes de solidaridad, equidad e igualdad  frente al prójimo que no se vacuna pues nadie, debe  sufrir tratos degradantes, discriminatorios, como derecho fundamental, por haber elegido la opción de esperar los resultados de las vacunas o simplemente no aceptarlas.

Otro elemento que se debe observar la igualdad  pues la discriminación  a otro ser humano por el simple hecho de haber elegido otra opción  es degradación humana  que genera  sufrimiento tanto en el ámbito público  y privado. Así lo estipulan las diferentes constituciones de los países  garantizando el acceso a la salud de todos los ciudadanos sin discriminación no exclusión alguna.

Para ello existen políticas públicas que se basan en la solidaridad, eficiencia y corresponsabilidad.

 

 

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

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