GENERAR IDEAS Y POLÍTICA ALTERNATIVA, DE VANGUARDIA

Estas dos últimas décadas Bolivia no ha ofrecido nuevos pensadores, nuevos literatos, nuevas ideas en política, nuevos cineastas, nuevos historiadores de vanguardia. Es decir, con nuevas propuestas al menos alternativas a lo que ya existe, y en su mayoría ya empiezan a desvanecerse por estar agotados, desfasados, vacíos de propuestas para estas épocas donde las exigencias son mayores y las sorpresas han rebasado con mucho a lo existente. Ese agotamiento en parte tiene que ver con el final definitivo de la generación del 52, que ofrecieron todo; se corrompieron en todo y siguieron manteniendo al país como en el siglo XIX, quizás eso nomás fueron.

 

Los atractivos de revolución y cambio total de las estructuras, que eran apuestas de vanguardia, ya se agotaron. Sus proponentes no eran precisamente los demiurgos de esas ideas, sino simples repetidores de consignas políticas. Hoy la mayoría muertos, no dejaron herencia en las nuevas generaciones, sólo masas inconformes pero volátiles frente a las complejidades de las coyunturas actuales. Las nuevas generaciones se mueven por experiencias, no por ideas, no por lecturas ni mucho menos. Sus intereses son  muy concretos y sencillos a la vez. Ya no prima el romanticismo y la búsqueda de utopías.

 

El vacío generacional es notable. Ni siquiera alcanza para llenar en algo las voces que empiezan a escucharse con fuerza desde lo ancestral, pues también se han debilitado porque fueron utilizados por ideologías ya superadas por la historia. En la política criolla actual están ausentes los postulados del ayni o la reciprocidad, porque no han tenido la fuerza de quiénes los propusieron.

 

Como también es notable el cansancio de la gente, del pueblo, de los jóvenes sobre la política actual: corrupta y repugnante hasta más no poder. Pero está desorganizada para reaccionar y actuar en consecuencia. La atomización de la sociedad es también producto del fracaso de los actuales burócratas, sumidos en lo más colonial de las enfermedades actuales: burocracia republicana. Tiempos nada interesantes cuando las exigencias y las demandas, sobre todo por efectos de la pandemia, son enormes.

 

No existen nuevos liderazgos intelectuales en la política, como un Quiroga Santa Cruz por ejemplo. La mediocridad es la medida actual. El montón, la masa que grita e inunda consignas. No hay ideas políticas de vanguardia, que sean el faro de las nuevas generaciones. Los maleantes han tomado la posta, sobre la ausencia de nuevas propuestas en estos últimos años. Donde el fracaso total de la política está destruyendo todos los tejidos sociales del país; por lo que no podemos dejar que eso sea la norma, por razones éticas y morales, como históricas.

 

Existen pistas actuales como el cambio climático, como el rotundo fracaso de la izquierda y la derecha, hermanos gemelos desde siempre, que no han generado temas de Estado para las mayorías, sino más de lo mismo: colonial y republicano. Todos los cambios en los temas de género, en los temas de la crisis de la modernidad y sus nefastos efectos en la vida  misma del planeta, son condimentos necesarios para generar nuevas propuestas políticas al país. De la misma manera el tema de Estado y sus instituciones, que en el caso de Bolivia es la ausencia más devastadora que se visibilizó con la pandemia. Por tanto, la construcción de Estado y sus políticas de Estado también forman parte de las nuevas propuestas posibles.

 

La sociedad civil no puede arriesgarse en dejar nuestras decisiones en manos de gansters de la política, que sólo estamos viendo desastres en el manejo institucional. Saben los gansgters que no hay leyes en Bolivia, que es el mundo de la impunidad total por razones coloniales. Y pues ya no es posible dejar en esas manos criminales el destino de nuestros pueblos.

 

Las clases altas han fracasado totalmente en la conducción de los destinos de Bolivia, su inutilidad en proporcional al desastre actual en cuanto a resultados institucionales. Por experiencia no podemos tampoco confiar en esas clases que han perdido el rumbo de su propia historia. Que definitivamente no tienen identidad con nuestras historias, que no conocen a nuestras naciones y no tienen idea alguna de cómo construir Estado y Nación. Pero las clases populares se están contaminando con esa podredumbre señorial, repitiendo las mismas miserias costumbristas y peleando por las migajas de la historia señorial.

 

Las nuevas generaciones tienen que darse cuenta que con las mentalidades actuales, fracasadas y corrompidas totalmente, no tendrán futuro alguno. Tienen que generar nuevas propuestas de país. Con gente nueva y sana, dispuesta al sacrificio de construir nuevos derroteros sociales e históricos. Lo que hay ahora es podredumbre total, putrefacción total que huele a odio y derrota. No pueden ya ofrecer nada al país, sino gritos tontos y estúpidos como bulla de rebaño. Pero no ideas; no propuestas; no sueños ni siquiera algo de sobrevivencia en el mediano plazo.

 

Los jóvenes no tienen que escuchar a los engaños actuales de la real politik, porque les está destruyendo y contaminando con todo el fracaso generacional del siglo XX. Así no podrán reconstruir el país, ni soñar con nuevas instituciones. Los jóvenes tienen el deber moral de hacer algo nuevo, justo y ojalá inclusivo para lo que tienen que vivir. Sin embargo, eso es también estudiar y hacer ciencia en serio por amor al país.

 

por: Max Murillo Mendoza

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS