LA IMPUNIDAD DE LA INJUSTICIA EN BOLIVIA

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Bolivia se luce desde siempre por ser un país de costumbres impunes. Por eso es el país más corrupto del mundo, por lo menos peleamos de cerca el campeonato mundial. Los tinterillos alto peruanos generalmente con pésima formación académica; que no importa para nada en Bolivia, sino las habilidades criollas de ser corrupto, son lamentablemente los dueños de los sistemas de justicia inexistentes de Bolivia. Con oficinas de lujo inclusive, sólo sirven para esquilmar a la población, siguiendo los viejos esquemas de siglos anteriores. En Bolivia, como en ningún otro lugar del mundo, el que no tiene dinero no puede acceder a algo de derechos en la justicia.

 

Esa impunidad se refleja en las normativas donde los abogadillos no tienen castigos, ni sanciones al menos mínimas de sus atropellos y equivocaciones: siempre salen impunes. La maravilla del pueblo boliviano es que increíblemente no hay reacciones, como muchas veces hay reacciones contra policías, militares o burócratas políticos. Alguna vez leí en un muro en la ciudad de El Alto: haga patria, mate un fiscal. Pues no es el medio; pero realmente no hay reacciones del estoico pueblo boliviano. Ese grado de impunidad extrema en los “operadores de la ley”, se arrastra en contra de la población más pobre.

 

Se han gastado millones de dólares para intentar cambiar las reglas de juego de la justicia; sin resultados. Millones de dólares que se esfumaron y como siempre no se saben dónde fueron a parar realmente. Hoy se intenta otra vez reformar a la justicia. Por la experiencia que tenemos, podemos afirmar con contundencia que no funcionará. La justicia tiene demasiados vicios como la pésima formación académica, los contextos políticos corruptos, los ambientes institucionales y ciudadanos que tienen en las raíces las costumbres para funcionar al margen de la ley.

 

Ciertamente no sólo es un tema de formación, sino de otros elementos cruciales como los controles de la sociedad, como las sanciones duras a los operadores de la ley: retirarles el título o suspenderles por varios años. En algunos países hay pena de muerte. No es nuestro caso; sin embargo, se deben tener en cuenta factores de fuerza en un país como Bolivia totalmente corrupto y corroído por el cáncer del sistema de justicia.

 

Otro de los elementos del folklor de los abogadillos en Bolivia, es que interpretan la ley sin siquiera entender lo que está escrito. Por supuesto que interpretan al gusto del postor del dinero, es decir destruyen todos los días lo que está escrito. Destruyen la ley. Son especialistas en la interpretación a sus antojos personales, siempre en el cálculo de enriquecimiento ilícito. En el cálculo mezquino de utilizar la ley para delinquir impunemente.

 

En Bolivia el ciudadano de a pie está condenado a esta tragedia, sabe que debe contar con mucho dinero para conseguir algo de lo que está perdiendo con los más poderosos económica y políticamente. Combinación perfecta de la delincuencia boliviana. Tengo mi padre que está veinte años buscando algo de justicia, en contra de la corrupción de alto vuelo del FONVIS anterior, en complicidad de altos dirigentes del troskismo boliviano en Cochabamba. Con todos los juicios ganados; pero en las puertas de los juzgados y fiscalías le piden miles de dólares para las firmas finales. Y pues, en Bolivia no hay autoridad alguna que pueda resolver semejante atropello e impunidad de la ley. Veinte años de peregrinar a autoridades de toda escala; sin recibir justicia. Situación de cientos de miles de bolivianos, escuchando teorías de las autoridades del ramo, cuando la dura realidad es de las peores del mundo.

 

Bolivia debería experimentar alternativas ante la inercia de las autoridades. Por ejemplo funcionar sin sistema legal o sin leyes durante al menos dos años. Estoy seguro que funcionaría bien y mejor, sin esas trampas leguleyescas y torpes de por sí. Bolivia funcionaria mejor sin abogados y sin leyes. Tendríamos menos problemas de los que hay, absolutamente.

 

Pero ya veo los rostros de la tradicionalidad. El susto de quiénes el fanatismo de la tradicionalidad les impide ver alternativas que mejoren nuestra sociedad. Fanatismo de las costumbres y las normativas de la crueldad legal. Imposible convencer a mentes de la burocracia colonial y republicana. Imposible educar a ciegos mentalmente, que sólo la costumbre de la impunidad tienen como paradigmas de sobrevivencia.

 

La impunidad de la injusticia en Bolivia, es el caldo de cultivo para ser el país más corrupto del mundo. Es el escenario perfecto para la ausencia de institucionalidad. Es el artefacto perfecto para la ausencia de Estado. Por eso desde el siglo XIX, a ningún presidente, a ninguna autoridad de Estado le interesa cambiar esas reglas de juego sin claridad ni transparencia. Mejor la inercia y los discursos vacíos de moda, son los perfumes y barnices de coyuntura para seguir nomás en las viejas costumbres de la impunidad y el enriquecimiento ilícito.

 

por: Max Murillo Mendoza 

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