LA MEDIA LUNA NUNCA FUE PARTE DEL IMPERIO INCA, SI, PERO SALVEMOS BOLIVIA CON UNA CUMBRE POLÍTICA NACIONAL

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Por los antecedentes históricos  que se establecen en diversas fuentes que se han ocupado de analizar e investigar la historia del Imperio Incaico, no queda la menor duda que la ubicación geográfica de este importante suceso en nuestro continente, abarcó parte del territorio sudamericano en lo que es la costa del Pacífico desde lo que hoy es  Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.  Existe la suficiente evidencia que esta demarcada presencia histórica de los primeros pueblos en gran parte de lo que es nuestro territorio nacional, que si bien llegó a situarse en la parte occidental del territorio boliviano, no menos cierto es también qué, no pasó de las estribaciones cordilleranas propiamente altiplánicas del centro y sud, abarcó parte central y sud de lo que es el departamento de La Paz, íntegramente Oruro, Potosí, Cochabamba y la parte oeste de Chuquisaca y Tarija, siendo dominios territoriales de Santa Cruz, Pando y Beni, que no fueron precisamente ascendencias de la expansión del Tahuantinsuyo (1438d.C.-1525d.C.), en ninguna de sus fases.
Los límites del Tahuantinsuyo en estos seis países eran por el norte el río Mayo o río Angasmayo, pequeño afluente del Río Patía en Colombia. La sede del asentamiento norteño más importante, estuvo ubicado en la actual ciudad de Pasto departamento de Nariño, Colombia. Por el sur en Chile, en el puerto Constitución y el río Mauley más al Sur hasta el Río Biobío en Chile; por el sureste el norte de Argentina, en la zona de Tucma (Tucumán); por el este los contrafuertes andinos de la región andino–selvática y por el oeste el Mar de Grau. El Tahuantinsuyo, aproximadamente tenía una extensión territorial de 1.731.900 km², fue el Estado libre más grande del hemisferio sur; en línea recta de la punta norte a la sur del Imperio, había 4.240 km. Se calcula la población incaica entre 13.000.000 a 15.000.000 habitantes (D. Noble Cook); al respecto hay varias teorías que elevan esa cifra a 35.000.000 (Means). El Cuzco, Cusco, Cozco o Qosqo, estaba ubicado a 3.399 msnm.,en su época de mayor apogeo, llegó a tener una población de 300.000 habitantes (población mayor de las ciudades españolas de Valencia, Granada, Sevilla, Toledo y Barcelona, juntas),por eso, los cronistas españoles no se atrevieron a comparar su esplendor, grandeza y población con los de ninguna otra ciudad española.
No podemos comparar las culturas Mesoamericanas con la Inca, por cuanto ésta última superó en la forma de conceptuar la Nación y el Estado. Como ejemplo único se anotará que el Estado Inca, garantizó, el trabajo y la alimentación de la Nación Quechua, fundada en la agricultura, y ésta, en un perfecto uso racional del elemento primordial y a veces escaso: el agua. Desarrollaron una ingeniería hidráulica sin par en el mundo; ganaron tierras al cerro, mediante la andenería, ampliando su frontera agrícola, y con ello, garantizaron el desarrollo sostenido del Imperio; paralelo a ello, un poderoso ejército, garantizaba la Seguridad del Imperio (léase Seguridad Nacional); de las investigaciones en este terreno, no hay noticias que algún gobernante del imperio, haya descuidado ni la organización social, ni la político–administrativa y menos aún la militar. Mientras, las culturas Mesoamericanas, deforestaron bosques y cuando las tierras se agotaban, pues simplemente mudaban las ciudades. Sin embargo, también organizaron su seguridad y tuvieron ejércitos poderosos, que hicieron del Imperio incaico o Tawantinsuyu, el mayor de sus territorios donde el centro neurálgico del Qullasuyu estaba situado en el altiplano peruano-boliviano, en torno al Lago Titicaca, una de las regiones más densamente pobladas de los Andes desde tiempos del Estado Tiahuanacota.
En la actualidad (2005-2019), el nombre Tawantinsuyo y el  poderío inca, ha sido usado por determinados movimientos nacionalistas indígenas bolivianos para referirse al Estado Plurinacional de Bolivia que bajo la sigla político partidaria del MAS-IPSP ha gobernando Bolivia en ese periodo con la idea de una supremacía indígena aymara en espacios geográficos eminentemente andinos y no andinos, en el pretendido pensamiento y actitud política de “imponer democráticamente” la idea fallida de un retorno a ese pasado del poderío Inca. A la luz de la historia, los llanos orientales de Bolivia –Santa Cruz, Beni, el norte amazónico de La Paz y Pando-, cada uno con sus características eco regionales o ecosistemas naturales y/o de conformaciones geológicas, geomorfológicas, geográficas o como unidades fisiográficas (cómo prefieran), así como los valles orientales de parte de Chuquisaca y Tarija, no fueron alcanzados en conformar territorialmente lo que fue la expansión del Imperio incaico del Tahuantinsuyu, ni de su parcialidad, el Collasuyo. Por lo tanto no son de ningún dominio histórico proveniente de los famosos 500 Años y algo más, que supuestamente bajo férula Aymara liderizado por el MAS y Evo Morales, intentó frenéticamente, generar un dominio socio cultural y político ideológico, que ha concluido sin pena ni gloria como intento partidario hegemónico, que pretendió constituir una “recuperación territorial” e “imposición ideológica” en pos de la reconstitución del Impero Inca y enarbolar la liberación de los 500 Años, como un pretexto para implantar un gobierno absoluto y de poder total, contra bolivianos no adscritos a ese pensamiento y, fundamentalmente contra el “imperio gringo”, como parte de la política chavista expansiva del Socialismo del Siglo XXI, fracasada. 
En este contexto, La Media Luna autonómica (2007-2012) no fue ni perteneció al dominio inca.  El origen del dominio surge de la cabeza afiebrada del grupo “La Comuna”, originada en la UMSA, que alentaron, tal como lo plantearon en oportunidad de la realización de la Asamblea Constituyente, la unificación de todas las vertientes gestadas por funcionarios de ONG’s locales y españolas (PODEMOS de Pablo Iglesias actual vicepresidente de España, denunciado de corrupción y receptor de fondos públicos bolivianos bajo la figura de “consultorías” a favor del MAS), que dirigían programas de capacitación y discusión bajo la idea coincidente de políticos e intelectuales (Linera, Silvia Ribera Cusicanqui y Raúl Prada Oropeza, estos últimos junto a Sergio Almaraz abandonaron al MAS y, a Morales, porque estos envilecieron esa propuesta de primacía de lo indígena originario campesino gestada en la Asamblea Nacional Constituyente del 2007-2009), ante la oportunidad de plasmar la tesis de los dominios indígena originario campesinos del cambio, proceso iniciado alrededor de los 70’ y organizado en los 90’, al principio sin rumbo a la cabeza o liderazgo de Genaro Flores, Mil Wiphalas, Ayllus Rojos, posteriormente el MCB, Movimiento Campesino de Bases, pasando por El Mallku –Felipe Quispe- continuando con el Eje Pachakuti, hasta lo que fue el Katarismo con Victor Hugo Cárdenas y Fernando Untoja, todos a su turno pretendieron la construcción del Partido Indio de Bolivia pregonado por el excelso pensador indigenista Fausto Reynaga. El diseño estratégico político en la Asamblea Constituyente  fue abordar el tema de las 36 nacionalidades contraponiendo al resto de la población boliviana, generalmente urbana, k’ara, karayana, criollos, mestizos (la mayoría de la población boliviana de la construcción republicana) y, blancoides de principio del siglo pasado arribados de Europa luego de la primera guerra y segunda guerra mundial y/o extranjeros netos atraídos por la época de la gran minería, la época del guano, del salitre, y, de la goma y la castaña.
Durante el periodo posterior a la creación del municipalismo y la descentralización, se dieron  los ataques más fuertes a la “Hermana República de Santa Cruz”, aplicada por el masismo, frente al nuevo proceso de la Constituyente y la impronta del clamor autonómico de la cual Santa Cruz era el epicentro de esa demanda histórica, que sufrió los embates directos y más sañudos contra sus referentes cívicos y políticos, una repetición de sucesos como los sufridos por Andrés Ibáñez. Una frase burlesca producida por una compañía de espectáculos de comedia famoso en Bolivia, Tra la la, Show, hoy entre las paradojas en que se desarrolló nuestra historia reciente toma carácter de seriedad (Tra la la show montó un espectáculo a fines del 2000 con ese nombre por casualidad). Sólo que ésa vez sus autores si bien causaron mucha gracia, por el contrario también pareció presagiar el principio de la desgracia del Hotel Las Américas y sus secuelas que no terminan aún hoy, (el Ministro de Gobierno ha presentado desistimiento de la denuncia y demanda), bajo el epíteto desaforado del 2008 “Muerte a los Separatistas vende patrias” que impuso una persecución perversa y sañuda contra referentes autonomistas de esa Media Luna que se construía desde lo cívico político.El estigma “de separatistas” se propaló con mucha facilidad dada la característica del pueblo boliviano y el desarrollo de su historia. Para el  ex gobierno del MAS, fue muy sencillo enarbolar el separatismo para carcomer la institucionalidad del desarrollo logrado por Santa Cruz, sus entidades cívico políticas organizacionales, todas en escala productivas que caracterizaron a ese departamento como la “locomotora del desarrollo”. Era fácil alentar ese vocablo cargado de ideología para generar el acoso y propiciar el derrumbe cruceño autonomista.  No olvidemos que nacimos de una traición de los Olañetas, personajes que se repiten permanentemente hasta nuestros días (carta reciente de Branko Marincovik a Rubén Costas). La política de “las dos caras” es una tradición de nuestros caudillos. A nombre de la patria se han gestado innumerables enfrentamientos fratricidas, había entonces, que atizar la hoguera, ahora que se iniciaba en el clamor popular de “autonomía ya”. Hagamos un poco de lectura a nuestra historia reciente.
La hermosa ciudad de Sucre fue la capital de la nación por su situación e infraestructura durante el nacimiento de Bolivia, una ciudad construida en un valle de clima templado, al lado del departamento más rico en aquel entonces, cuya capital, Potosí, llegó a ser una de las ciudades más pobladas del continente durante la colonia, por sus atractivos minerales y la ambición de europeos y nacionales picaros y vivillos. Para los enriquecidos mineros, Sucre era una ciudad ideal para su descanso y para la residencia de sus familias. La Iglesia Católica construyó en esta ciudad numerosos templos y parroquias para mantenimiento de su hegemonía doctrinal, se abrieron escuelas, colegios e incluso una universidad, la importante Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, emblemática boliviana y del subcontinente. Sucre albergaba el poder económico, político y religioso, esto la hizo capital de la república; años más tarde, por cambios económicos e intereses políticos, sería trasladada a la ciudad de La Paz, no sin antes un derramamiento de sangre y un enfrentamiento fratricida, provocado por quienes se beneficiarían con el “cambio” que provocó la “Guerra Federal” y sus consecuencias. Hoy Potosí ya no es más la ciudad que daba de comer al país y enriquecía a los vivillos de siempre, por el contrario, los demás departamentos que se beneficiaron con las pírricas ganancias de los minerales, no la toman ni en cuenta y menos devuelven lo que recibieron -además, mineros amordazados por el acullico pueden soportar la muerte mejor que aquellos que no consumen la sagrada hoja milenaria- los socavones les sirven de mortaja adormecida, así de simple, hoy  cooperativizados masivamente y de la mano de una “política minera del cambio” con más hoja sagrada, pues, aguantarán mejor, el país necesitaba regalías e impuestos mineros, sus muertes no importan, estaban haciendo “revolución democrática y cultural”..!!
Nuestra historia está plagada de estas referencias, durante el auge de la goma, el país hermano, Brasil, incomodado por los precios de este producto, incentivó a la Media Luna de aquel entonces, la idea de una reforma constitucional para crear un sistema “federalista”, casi con los mismos argumentos de hoy, aprovechando el regionalismo y el desprecio tradicional que mantienen blancoides, mestizos y criollos por las ascendencias indígenas originarias. El resultado fue la pérdida territorial del Acre y gran parte del Matogroso.  La guerra del Pacífico fue otro gran carnaval, víctimas de nuestros recursos naturales, huano y salitre,  ponerles precios algo justos, ocasionó que Inglaterra empujara a Chile a una guerra donde quedamos enclaustrados.  La guerra del Chaco, la sola idea de que exista petróleo en la región, despertó el apetito de empresas como Standar Oil y Shell, que empujaron a Paraguay, país más pobre que nosotros en ese entonces, a una guerra donde las dos naciones perdieron miles de jóvenes. Bolivia ganando en el campo de batalla perdió en el tratado diplomático, fruto del negociado de sus representantes “diplomáticos” que se beneficiaron con la derrota firmada en un oscuro cuarto de guerra, tal como ocurrió hoy en las “nacionalizaciones del proceso de cambio” del MAS o el proceso de la “capitalización y privatización” del MNR y sus consecuencias contra la dignidad y el patrimonio boliviano.
Esta historia se ha repetido como en “cien años de soledad”; los negociados de la nacionalización de las minas; el endeudamiento durante las dictaduras; los negociados en la capitalización donde nuestros representantes resultaron empleados de las empresas “capitalizadas” en los que uno de los “crímenes políticos” más crasos fue sobre la Empresa Nacional de Ferrocarriles ENFE; los vergonzosos precios del gas y las condiciones fraudulentas que se firmaron durante el gobierno del MNR (Goni) y el posterior gobierno del MAS con los ventajosos precios del gas y los minerales que propiciaron 56.000 millones de dólares en los 14 años de esa perversa gestión que no nos llevó a ser como Suiza. Así podemos narrar mil y una noches de fantásticas historietas de traición a Bolivia, donde los autores son los mismos delincuentes políticos de siempre. Antes “federalistas”, “liberales”, “neoliberales”, “terratenientes”, “gamonales”, hoy, “indígenas, originarios, campesinos”; “plurinacionales, socialistas marxistas leninistas, comunistas, de economía plural y comunitaria”; del “pacto de unidad”; “interculturales” etc., que manejaron a diestra y siniestra los ingentes recursos económicos generados por los inmejorables precios de los hidrocarburos y la minería, amén del colchón financiero de la economía de la coca/narcotráfico, el contrabando y todas las informalidades económicas existentes, esas políticas en “bien de la Patria” nos dejaron sin las más importantes empresas estratégicas en la minería, los hidrocarburos, la aeronavegación y de los ferrocarriles, y, hoy nos vendieron la fracasada industrialización (sembraremos el gas, dijeron), en ambos casos siguieron vendiéndonos el litio, El Mutún, Karachipampa, la vertebración caminera, el respeto a la naturaleza que culminaron en el ecocidio a los bosques de la Chiquitanía con 5 millones de hectáreas quemadas, 1400 familias de indígenas expulsados de esa zona y más de 450 especies de fauna al borde de su extinción. Hoy más desembozados que nunca en tanto y en cuanto  capturaron todos los poderes del Estado –como nunca en la historia boliviana- aplicaron todas las ardides y artimañas chicaneras para judicializar la política y liquidar la oposición en la mira de refundar un Estado de partido único con ínfulas totalitarias al mejor estilo de las “dictaduras democráticas” que se han dado en la región como el caso del PRI mexicano y sus consecuentes secuelas para ese país (“Los Z”, “Carteles de Sinaloa”, “Ciudad Juárez”, “El Chapo” y otros) que han producido el asesinato de 47.515 personassegún informe de  la Procuraduría General de la República Mexicanadesde que comenzó la guerra al narcotráfico iniciada el 2006 hasta septiembre de 2011 por el presidente Felipe Calderón que lanzó la ofensiva contra los cárteles de drogas, o el Informe ICVA de Colombia de 1991, que mencionaba 4.970 muertos y desaparecidos para un trienio. El gobierno del MAS ha contabilizado 135 muertes y un millar de heridos en sus 14 años, donde la consigna fue “ni un muerto en mi gobierno o me voy..!!”. El MNR también tiene su historia luctuosa, no solamente de las victimas de octubre negro del 2003, sino la larga historia de los años 50’ contra los falangistas. Alguien olvida estos hechos, como si no hubiesen sucedido en los pasados 70 o recientes 30 años transcurridos en Bolivia..?? No hay que ser cínicos políticamente y mirar a otro lado.
A este escenario se suma el atraco organizado. El decenio de los 50’ que enriqueció a varios con los negocios de los Barones del Estaño, haciendo una revolución nacionalizando las minas,  el gobierno de turno decretó el voto universal, voto secreto que no lo conocían ni los campesinos cuando sufragaban, acompañado de una reforma agraria que benefició a la familia de los gobernantes de turno. La tierra: capital. Hoy, 70 años más tarde y luego de dos reformas agrarias, se limita la propiedad agroindustrial, se revierten tierras privadas improductivas para beneficio de nuevas dotaciones a campesinos colonizadores, “interculturales” cocaleros y uno que otro indígena; se asaltan parques nacionales y áreas protegidas con desbosques irracionales para depredar la madera rica que queda y ampliar las acciones de colonizadores en la siembra de coca excedentaria ligada a la masiva producción “nacionalizada” de cocaína.
Luego vendría un desfile militar nada patriótico, donde cada general y su coronel a su paso por el palacio produjeron un endeudamiento multimillonario del país; el narcotráfico se hizo visible, con García Meza se cometieron crímenes como el del padre Luis Espinal, el líder Marcelo Quiroga Santa Cruz y otros. Luego formado en partido político su organización albergó a especímenes que lucraron con los desastres naturales, desvalijaron asfalto en Santa Cruz y la aduana, protegidos por la primera dama del general, se repartieron las tierras del oriente, vendieron hasta sangre de conscriptos, muchos de sus militantes ocuparon curules de honorables.  La izquierda no se quedó atrás, personajes como los que dirigieron la gloriosa COB, jugaron con el movimiento obrero, llevando al país al borde de una permanente explosión, calmada luego de una charla “negociada” con el poder de turno por el viejo líder con sombrero alado y que nunca encendió su amenazante cigarrillo.  Apareció luego el partido naranja, copió las siglas de un partido de izquierda de Chile, sus jovenzuelos vociferaron discursos subversivos, a tono con la moda de los años setenta, los auténticos murieron en Teoponte; a los que quedaban, los mataron en la calle Harrington, los que continuaron con la sigla llegaron cómodamente a formar gobierno previa cruzada de ríos de sangre, se mezcló con el narcotráfico y las corrientes dictatoriales, fueron notables cardenales bajo la relación de Techo de Paja y Oso Chavarría, capos en emitir decretos de perdonasos;  luego cambiaron de sigla, un partido que no puede tapar su tradición, aún hoy con sus escasos militantes conducidos por los cachorros del “entronque histórico”, del “triple empate” o “son errores no delitos”. La troica quedó atrás sin haber hecho más mérito que pulverizar un proyecto histórico, junto a su ex ideólogo que tuvo que purgar en San Pedro algún tiempo a la sombra para cargar la culpa de sus relaciones con la “diosa blanca”. Dejaron este proyecto los que salieron sin miedo y los trigo limpios, que por tanta paja, estos últimos, fueron residuales en extremo y terminaron de gorgojos.  Muerto el “compadre” se acabaron los “corazones de oro” y los”endogenistas”. Don Max, QEPD, a la cervecería se la compraron los porteños. El cementero, jugando a presidenciable permanente. No hay mucho o queda poco que digamos. Ante este panorama del pasado reciente, no queda más que reconstruir organizaciones, plataformas civiles, cívicas y referentes nuevos, no sólo discurso, sino recrear ideologías, construir liderazgos, formar cuadros y trabajar territorialmente, con una mentalidad de generar una cultura política con moral y ética: es fundamental recrear visión país.
El escenario para dividir Bolivia ayer, como hoy, es simple, los regímenes que gobernaron el país se encargaron de mantenerlo no sólo en la miseria, sino también en la ignorancia. Una población vulnerable ante las manipulaciones mediáticas se la puede azuzar con consignas simples, tenemos una juventud, salvo muchísimas excepciones, bastante indocta, poco analítica y menos crítica, manipulable, tocando sus emociones primarias puede conducirse a una radicalidad incendiaria, conducirla como muchedumbre y desbordarla a consecuencias impredecibles (octubre negro 2003 y octubre azul 2019). El poblador común de oriente u occidente, de norte y sud,  no pasa de una cultura de telenovela y catecismo provinciano, lee el periódico empezando de la página deportiva, si es que lee y libros?, vive pegado al internet y no sale del celular, los libros electrónicos a los que acceden no son precisamente de historia o técnicos para el desarrollo. Nuestra cultura de chismes e historias truculentas hace que cualquier rumor lo podamos magnificar hasta el escándalo y el pánico, esto lo saben muy bien quienes quieren un nuevo enfrentamiento fratricida, por eso en estos últimos catorce años rememoran el pasado: el cambio de sede de la capital, donde los indios se comieron a los criollos; o el que protagonizó el partido de la década del 50’ en el oriente boliviano, donde los milicianos violaron mujeres, rencor que hoy se lo utiliza para que se repita la historia y los gobernantes de los quinientos años de cambio se repita en futuro nuevo gobierno una y otra vez, bajo una media luna aprisionada como en cuarto menguante, en una soñada Hermana República de Santa Cruz, bastión del desarrollo de la República, tierra de la oportunidad, pero a la que no se acompañó con fuerza ni estrategia por el resto de los departamentos de la media luna…o por lo menos, si bien lo hizo su gente referente en materia política, pero insuficiente para esa tarea. Vieron venir el tsunami azul cuando se conoció el documento secreto del MAS “Los Protocolos de Orinoca” y no hicieron nada, absolutamente, creían que estaban blindados y muchos terminaron en las cárceles o en el exilio y el refugio, permitiendo que se oficie el saqueo más grande de la historia boliviana a las arcas nacionales. Vieron pasar estos sucesos con indolencia, esperando “de oficio” el “ahora nos toca”..?
Faltó decisión política de verdad, no se colectivizó una estructura orgánica firme interregiones de la Media Luna. Faltó objetividad, cohesión social bajo un programa de acciones de información y formación. Primaron los personalismos y el regionalismo criollo electorero bajo caudillos a los que les faltó capacidad para articular un único frente ante la avalancha azul. Nunca se habló de unidad e integridad, hasta que se dieron cuenta que se había cedido espacio político, casi irremediablemente. Los intentos por articularse tropezaron con las movidas de piso de quienes pretendieron adelantarse a éxitos electorales que fracasaron por debilidades orgánicas y terminaron saliendo del país, encarcelados o judicializados. Solo se sobrepusieron y mantuvieron los líderes regionales reafirmando un posicionamiento legitimado por su ciudadanía en repetidas votaciones populares autonómicas a través de referéndums que conflictuaron al color azul, nada más.  El único freno electoral que puso en brete a los azulfinos han sido las votaciones por las autonomías, las elecciones de magistrados, del 21F y las elecciones fraguadas de 2019.
En la actualidad, el 3 de mayo próximo, debiera permitir construir una acción colectiva multipartidaria, organizacional, de plataformas, sectores productivos, sindicales, de estudiantes, de profesionales y otros, que se constituyan en proponentes de ideas proactivas por una Bolivia Única, que trabajen un programa de integración, una plataforma donde estén presentes actores políticos y no, desarrollando acciones con moral y ética política, que oficien con desprendimiento y pensando en una Patria que salga de ese ostracismo perverso que impide relacionar oriente y occidente en un haz de voluntad por la dignidad nacional y destierre las mafias político empresariales que intentan junto a regionalistas y eternos discriminadores que no entienden el enaltecedor pensamiento de la COMPLEMENTARIEDAD entre regiones diversas, no solo oriente y occidente, sino de todas las que componen nuestro país, nuestra nación. No entender que superar la izquierda, el centro y la derecha político ideológica, es posible superarlas como política de Estado para el Desarrollo partiendo de pensar, entender y accionar los elementos de la complementariedad como pensamiento que señala la filosofía, a más de las ciencias como la física, la historia, la sociología y la antropología. Es necesario cambiar el vino a odres nuevos y no volverlo a poner en odres viejos..!!
No olvidemos que el MAS desplazó al MNR un partido histórico con ideología y estructura nacional (y a otros oportunistas sin cualidades políticas), cómo piensa esta juntucha de partidos y oportunistas referentes políticos (no lideres) de marras, que no tienen capacidad de “unirse por la Patria” y pretenden enfrentar al MAS este 3 de mayo próximo, que tiene una identidad muy fuerte que suple a una ideología cuando de movilizarse se trata..? Insistir en una media luna excluyente y racista que pueda superar la historia a pesar de la cualidad del agro poder y del actual litio, hoy complementarios para el desarrollo juntos a las fuerzas sociales, es un craso error político. No es cuestión de poner unidas la flor de patujú, la wiphala y la tricolor juntas en todo acto público como figura de unidad, eso es mero simbolismo, hay que aplicar acciones políticas de verdad al respecto y no usar como simples alegorías y representaciones fatuas, inútiles y, hasta perversas, por su intencionalidad mediática y utilitaria políticamente en la coyuntura de “recuperación democrática”.
Finalmente, es necesario políticamente y por estrategia que se lleve a cabo una CUMBRE POLITICA NACIONAL, para decidir el futuro de Bolivia con democracia, la sobrevivencia política, la reconducción del desarrollo y una visión de país único, integro, diverso, multiétnico, multicultural y plurilingüe, frente a la amenaza azul que tiene estructura, identidad política ideológica y una energía y ansia de poder que proviene de su pasado postergado y excluido de la historia como parte de este continuo boliviano, inconcluso, saqueado y desmembrado territorialmente que ante las afiebradas consignas de “federalismo ya”, pueden llevar a esta patria boliviana al borde de un despeñadero trágico: políticamente y en términos de su integridad y su desarrollo. Entonces, no solamente el MAS es un riesgo. Hay que aprender de nuestra historia y obrar en consecuencia.
por: Eduardo Claure

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