¿Se puede aprender a ser feliz?, naturalmente si se estimula la felicidad en todos los actos que emprendamos inclusive en aquellos intrascendentes. Uno puede acostumbrarse a la felicidad cuando vive en un ambiente de paz y armonía y de una política estable que no ocasione remezones sociales y, cuando esto no sucede, sentimos infelicidad y es importante sentirla para añorar la felicidad.
La productividad genera felicidad pues es un indicador de la persistencia en los objetivos y como el estado de felicidad no es permanente, mantenerse productivo intelectual y materialmente en la profesión u oficio es aconsejable.
¿Se obtiene felicidad a costa de los otros?, en cierta manera sí pues la felicidad propia genera, no en todos, envidia, sea por dinero o por bienes, ejemplificando: el que tiene más dinero suscita una competencia con otros debido a que aunque se tenga más dinero siempre se tendrá menos que otros.
Importante es mencionar que nuestra imaginación se oriente a la valoración interna que asumamos sobre la felicidad. Muchos son felices por practicar la religión, la familia, la posesión de bienes, el arte, la intelectualidad y la valoración de sus relaciones sociales; otros lo son porque sus expectativas de objetivos en la vida no son altas deslindándose así de la competitividad; otros son felices porque su equipo deportivo ganó.
Más constitutivos son aquéllos que son felices viendo y apreciando los árboles en un parque o en un bosque y a la naturaleza en sí que ostenta un rol principal en la felicidad.
También se es feliz con saber conducir la intención de aprender a ser feliz, porque la felicidad no es una ilusión desde el momento que inspira al espíritu y refuerza la motivación de vivir.
¿En el mundo digital de hoy se siente felicidad? muchos experimentan felicidad de recibir caras felices en sus correos o mensajes, además debido a que pueden comunicarse con otras personas que no conocen y hasta generar romance o emprendimientos, se sienten valorados.
Freud decía que “la existencia como tal no requiere de la felicidad”, naturalmente es una visión pesimista de la existencia. Otro aspecto es la mutación de la felicidad: cuando se es niño se siente felicidad cuando se ríe, juega o se comunica con otros niños de una forma natural e ingenua, sin embargo, esa conmovedora característica de demostrar felicidad con naturalidad muta a medida que el individuo madura y es adulto limitando sus expresiones de felicidad; es más reservado y cauto.
No podría quedar sin responder la interrogante: ¿Qué tipo de felicidad se experimenta con la ingesta de alcohol y drogas?, una felicidad espuria y turbulenta, similar a la de dormir embriagado que no genera un sueño de descanso sino que desestructura las fases naturales del sueño.
La ultima interrogante seria: ¿Se puede negociar la felicidad?, con los medios previsionales de la vida actual mucha gente negocia su felicidad a futuro a través de la elección de la renta que recibirán cuando dejen de trabajar y además porque identificaron que se es feliz usualmente en la niñez, menos feliz en la adultez y se recobra la felicidad en la vejez ¿Esto será verdad?, cada uno debe extraer la respuesta de su propia introspección.
Gandhi dijo “el secreto de la felicidad reposa en aligerar la carga, cuanto menos mejor” que se podría interpretar como el control de nosotros mismos, el control del egoísmo y de las actitudes carentes de solidaridad.
En Bután se determina por ley la felicidad infiriéndonos tal medida la ausencia de democracia; en nuestra Constitución en el Titulo ll del capítulo primero se reconocen los derechos y garantías de las personas que son inviolables, interdependientes, indivisibles y progresivos, que muchos los consideran como motivo de felicidad.
por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas





