La expresión espontánea y honesta de uno de los miembros de éste, a nivel nacional e internacional, prestigioso conjunto musical, además ser musicólogos, denota la exacerbada susceptibilidad y morbosidad de los opositores cuando se trata de un sentimiento laudatorio dirigido al primer mandatario del Estado Plurinacional.
Además del rol central concedido a la metáfora que es trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, hay otros movimientos semánticos de naturaleza típicamente metonímica y la metonimia que es designar una cosa con el nombre de otra, como la parte de retórica, expresando el efecto por la causa o viceversa, el contenido por el signo, el todo por la parte.
Lejos de ser antagónicas la metáfora y la metonimia se sostienen y se interpenetran una a la otra, y dar el lugar que pertenece a la segunda no consistirá en establecer una lista paralela opuesta a la de la metáfora sino, más bien, en mostrar la relación de coexistencia al interior de la misma analogía: el rol de la metonimia al interior de la metáfora.
Independientemente de la explicación de estas dos figuras de la retórica, es necesario fundamentar que la expresión de los Kjarkas es un caso donde la misma está metafóricamente relacionada con lo que percibe espiritualmente el autor de la expresión que vive en Bolivia y trasfunde en su espíritu lo que siente. Entonces, es diáfanamente injusta la ola de reproches de algunos ciudadanos (desveladamente opositores), a una expresión inofensiva y personal que, además, pertenece al ámbito constitucional de la libertad de expresión.
Veamos algunos ejemplos de interconexión: campanario está metafóricamente por analogía relacionado con espiga porque la relación espacial de contigüidad es fuente de efectos analógicos metafóricos; espiga-campanario en medio de los campos; pez-campanario, iglesia cerca del mar; púrpura-campanario iglesia sobre los viñedos. De este modo también las personas encuentran su semejanza en los personajes que admiran, entonces, la metáfora encuentra su soporte en una metonimia “Evo es enviado de Dios”; quienes se parecen y se juntan, se admiran recíprocamente.
Es muy lejano y propio de un apólogo insinuar que en la expresión hubo parangón o irrespeto con la decisión de Dios de enviar a Su Hijo como redentor a la tierra y menos que Dios de infinita bondad pueda molestarse por una percepción que es exclusivamente un mecanismo del lenguaje como el la retórica, forma válida y muy elegante de expresar diferencialmente sus preferencias, sobre las cuales los humanos disponemos de plena soberanía.
Se percibe en la oposición, que siempre, aunque idealmente, debería ser mandatoriamente constructiva, una inmediata crispación cuando se trata de reconocer éxitos y emprendimientos bien hechos por la gestión gubernamental y la clara reticencia a observar el pasado con lo actual con inteligencia, ecuanimidad además de desapasionamiento pues se trata del país, que ostenta prelación sobre la política.
Habría que someterse una introspección para examinar si esas reacciones que se activan con la capacidad de detonación de la pólvora son consecuencias de sentimientos de discriminación y peor, racismo.
por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas





