Sin carreteras y por caminos angostos, cientos de ciudadanos de las ciudades fronterizas de Oruro e Iquique hicieron posible las proezas y dieron vida a lo que fue conocido como ‘Caravanas de la Amistad’.
Un hecho diametralmente opuesto al contencioso que sostienen ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya los Gobiernos de Chile y Bolivia, en un reclamo del país del altiplano de una salida soberana al mar.
Los impulsores de la iniciativa recalcaron que las motivaciones ahora no son las mismas que en 1958, cuando se trataba de relaciones comerciales. La integración y diálogo cultural, es el eje.
Este hito histórico, político y social está en el imaginario de los antiguos habitantes de ambos territorios, pero -a pesar de su trascendencia-, no es masivamente conocido por las comunidades locales ni por las nacionales, señalaron.
Loreto González y Alejandro Alvarez, integrantes del colectivo organizador de Caravana 60, destacaron que la idea es exponer que ante un conflicto surgido principalmente desde las capitales, las regiones cuentan con historias y experiencias comunes.
Asimismo, las dinámicas de convivencia cotidiana son diferentes al diálogo cupular y mediático que tienen los estados, respecto de los ciudadanos que residen en otros territorios del país, como opinión pública, puntualizaron.
La Municipalidad de Iquique y de la Universidad de Tarapacá, ofrecen su apoyo institucional, mientras que en Oruro lo lideran gestores culturales y la Universidad Técnica de la urbe boliviana.
El trayecto arrancó desde la Plaza Prat, de Iquique, con destino a Oruro, pasando por Huara y Colchane, con más de 100 personas como parte de la caravana./PL





