«Vertiginosa crecida del majestuoso río Pilcomayo a su paso por Villa Montes, aproximadamente en media hora subió casi un metro de altitud».Ese fue el mensaje del periodista de Villa Montes Eduardo Chicho el pasado 21 de enero a las 19.35 horas, un mensaje con la única intencionalidad de manifestar su nostalgia por el río y lo maravilloso que es, un contenido al que acompañaba un video sin editar.
Sin embargo, bastaron esas dos oraciones para alertar al grupo de mensajería instantánea de whatsapp «Sistema de Alerta Pilcomayo».
Inmediatamente después del mensaje prosiguieron otros indagando la fecha y veracidad del mismo. Fue Sebastián Gonzales del Paraguay que diez minutos después enviaba una captura de pantalla de la página pilcomayo.net y comentaba: «Ojo que se viene una crecida muy grande».
La intensidad con la que estaba creciendo el río Pilcomayo no se daba desde el 2015, o sea, hace más de dos años. A partir de ahí, fueron cientos los mensajes que durante el resto de la jornada invadieron el sistema de mensajería instantánea.

A diferencia de otros años la fuerza del río ya no los tomarían de sorpresa, ya no.
A las 20.02 de la noche el ingeniero Richard Ramírez pedía estar atentos a la zona de La Embocadura y solicitaba retirar el personal y la maquinaria. Luego surgían las consultas de: ¿En cuántas horas llegaría el agua a comunidades de Pozo, Hondo, Misión La Paz, El Potrillo y otras comunidades aguas abajo?.
Una imagen o fotografía de la estación automática o sensor en la estación de aforo de Villa Montes era enviada a las 20:37 de la noche, reflejaba más de 3 metros de altura que habría alcanzado el río. ¡Jodido eh! ¡Eso es en serio!», eran los mensajes que provocaba la captura de pantalla.
Los ribereños en el Pilcomayo saben que si en el municipio de Villa Montes el río pasa los 3 metros de altitud representa una alerta y estado de emergencia para las comunidades aguas abajo en Argentina y Paraguay.
A las 20.43 horas, Ramírez señalaba que sería sensato emitir una alerta. Roberto Salazar quién se trasladó a esa hora hasta la medición del río en Villa Montes decía: – «es real compañeros Alerta».
Casi inmediatamente Julio Benítez del Paraguay enviaba un mapa elaborado por Luis María de la Cruz que identificaba las aproximaciones en horas para que el pico llegue a cada comunidad y zona.
Pasadas las 21:00 de la noche, Luis María de la Cruz, promotor del Sistema de Alerta Pilcomayo y actual consultor de Gran Chaco PROADAPT confirmaba lo que algunos temían pero que llenaba de esperanza; – «Debe atenderse a un estado de alerta en misión La Paz y Pozo Hondo».
A los 20 minutos el intendente del Santa Victoria Moisés Balderrama intervenía señalando:«… estamos en máxima alerta en nuestro municipio con todos los organismos provinciales, mañana organizamos centros de evacuación«.
Esa era la voz que los ribereños querían escuchar, la voz de una autoridad que anunciaba trabajos de prevención. A este diálogo se sumaba el secretario de Medioambiente de Boquerón Milciades Pacce: «Allí estamos intendente, en continua vigilancia y alerta máxima para lo que hubiere lugar».

Mensajes con contenidos similares y de consulta sobre la situación del río, lugar de dónde se encontraría el pico más alto y si su nivel de agua se mantendría durante las próximas horas y otras preguntas similares prevalecían con avisos de alertas a ganaderos, apicultores de la zona y a maquinistas y operadores que realizaban la limpieza del canal del lado paraguayo por más de 4 horas.
Al día siguiente 22 de enero, uno de los primeros reportes informaba de la medida que registraba el Pilcomayo cerca la media noche del 21 en Villa Montes, era de 3,82 metros.
Mientras estos mensajes de alerta y seguimiento fluían, autoridades del Paraguay y la Argentina empezaban a trabajar en la conformación de un Comité de Emergencia. Solo quedaban unas 20 horas para realizar trabajos de prevención en las zonas más pobladas y habilitar canales que ayuden a direccionar las aguas del Pilcomayo.
Mientras transcurrían las horas del 22 de enero, en la pantalla de los celulares móviles se sumaban otros mapas satelitales que arrojaban cada hora para ver las curvas y desniveles, a partir de ello, en el mismo sistema de mensajería instantánea nacían propuestas de trabajos de ingeniería en las zonas más vulnerables y tareas a realizar como lo hizo Pedro Gaete.
«… Según este mapa sería necesario limpiar y excavar desde la zanja, aproximadamente en el Km 81-82 hasta el 74, justo antes de la acumulación de agua en la zona inferior de ese tramo» .
A las 7.o0 horas del 22 de enero se daba a conocer el comunicado de Estado Alerta emitido oficialmente por la Comisión Trinacional del Río Pilcomayo pero un día antes la emisora Formosa AM 990 ya anunciaba la alerta y solicitaba a los ganaderos y apicultores a tomar previsiones, comunicado basado en un informe del Sistema de Alerta Pilcomayo – Gran Chaco PROADAPT.
Los medios de comunicación de la Argentina, Bolivia y Paraguay ya hacían eco de la alerta y preocupación de la población por la crecida del río Pilcomayo.
Mientras pasaban las horas los integrantes del Sistema de Alerta Pilcomayo informaban de lo que estaba ocurriendo en su zona y los posibles efectos de la crecida del Pilcomayo, tales como desde la presencia de víboras que empezaban a aparecer en los lugares semipoblados hasta el ingreso lento de agua por la zona de Palomo, donde se pierden las pendientes en Paraguay.
La madrugada del 23 de enero a la 01.00 horas, el intendente Balderrama enviaba imágenes y mensajes que daban cuenta de la veracidad de que la comisión seguía trabajando con retroexcavadoras y haciendo referencia a un pequeño desborde pero que el mismo estaba controlado.
Eran las 18.5o horas cuando Luis María de la Cruz confirmaba que no había ningún desborde significativo en todo el trayecto. «Confirmo que no hay ningún desborde significativo en todo el trayecto».
Luis María de la Cruz es el responsable de la generación de toda la información de los mapas de riesgos como de la plataforma de mensajería instantánea Sistema de Alerta Pilcomayo y próximamente de una aplicación que centralice los datos emitidos.
«El modelo que estamos desarrollando permite a los pobladores, productores, técnicos, funcionarios y contratistas, estar en permanente contacto, propiciar el diálogo e incluso las discusiones necesarias para la mejor gestión de la cuenca. La dinámica que permite el uso de un sistema digital de comunicación, a partir de una aplicación para smartphones, no tiene comparación alguna con las experiencias anteriores», señala.
Este Sistema de Alerta Pilcomayo forma parte del Proyecto Gran Chaco Proadapt, que trabaja en la prevención y mitigación de los efectos del cambio climatico en la reserva del Gran Chaco Americano.





