1879-2017. Llevamos 138 años de enclaustramiento continental.
El “Mercurio” de Santiago publicó una nota del ministro Muñoz: “Ninguna autoridad gubernamental recibirá de ninguna manera al ex presidente de Bolivia, vocero de la demanda marítima Carlos D. Mesa en su próxima visita a Chile”. Representante del pinochetismo que aún gobierna su país, el canciller chileno respira por la herida.
Yo insisto en la confianza que amerita el diputado Marco Enriques Ominami a quien invité a La Paz el año 2008; entonces en el canal de Amalia Pando afirmó que Bolivia debía tener Mar con Soberanía; político joven proclive al diálogo votará siempre por Bolivia sin menoscabar el amor por su Patria.
Pero, si de nobleza se trata, quien más correcto, coherente y fraternal político es el senador chileno del Movimiento Amplio Social, don Alejandro Navarro; respondió al canciller Muñoz “existe una deuda histórica con el país vecino que nos deja mal parados ante el mundo”. Enfatizó: “Lo dicho por el Canciller nos puede costar caro, es una mala señal que se diga que en Chile nadie lo va a atender. Es un error, no diplomático sino error político, porque si estas palabras son recogidas a nivel internacional, Chile aparece negándose al dialogo. Yo no tengo ningún problema en recibir personalmente al ex gobernante boliviano. Existe una deuda histórica con Bolivia y Chile la tiene, eso es innegable”.
Los socialistas tradicionales de Chile, actualmente convertidos en conservadores deben recordar que Salvador Allende pretendió, antes de morir, solucionar el enclaustramiento de Bolivia cuando ordenó a Volodia Teitelboin viajar a La Paz para plantear la salida al mar con soberanía. Actualmente tenemos los bolivianos una voz amiga de fraternidad, un socialista allendista de verdad, don Esteban Silva quien mantiene ese planteamiento esencialmente americano de integración. Otra voz potente de respeto internacional es la de Tomás Hirsch, vocero del neohumanismo de SILO.
En cambio, el diputado, dirigente y presidente del Partido Comunista de Chile, Lautaro Carmona admitió a la prensa que en el Congreso de su país existe un grupo minoritario que apoya la demanda boliviana pero lo más importante, es que, por primera vez en el Parlamento chileno se confirmó que Bolivia nació con mar. Carmona fue cuidadoso al abordar el tema: Es importante resolver el problema del mar de Bolivia, porque no es un país que haya nacido así y eso afecta no solamente su economía sino también su cosmovisión”. Sin embargo, tuvo un renuncio: “Es “imprescindible” manejar un solo discurso respecto al tema marítimo”. Incluso viajó a La Habana, Cuba para explicar la posición chilena en el parlamento cubano. Es decir, traicionó el postulado de la integración americana del Partido Comunista chileno que tanto admirábamos en la juventud.
Los diputados Hugo Gutiérrez, Sergio Aguiló y Cristian Girardi. Los alcaldes de Iquique, Jorge Soria, el de Calama, Esteban Velásquez. Owana Madera, líder de la Casa Bolívar con 48 sectores sociales de Chile, apoyan a Bolivia. El historiador chileno Sergio Grez fue más franco: “El canciller de Chile es un heraldo del chovinismo”.
En definitiva, la demanda marítima boliviana genera más susceptibilidades, renuncios pero también valentías de acendrado americanismo al interior de la política chilena. Al presente se aproxima una justa electoral, parece imponerse el clásico conservadurismo ancestral tan dañino al espíritu fraternal americano. El partido humanista, el allendista están muy lejos de la esencia reaccionaria chilena. Los bolivianos tenemos paciencia porque la reivindicación marítima es nuestro derecho histórico más profundo y advendrá en cualquier tiempo.
por: Gastón Cornejo Bascopé





