Cada año, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ocurren cerca de 70 eventos climáticos extremos en la región, mientras que el 70% de las emergencias en América Latina están relacionadas con el clima.
«Los desastres tienen el potencial de alterar de forma severa la trayectoria de crecimiento de países y regiones completas: los países en desarrollo perdieron cerca de 93.000 millones de dólares en cultivos y ganado debido a desastres naturales entre 2005 y 2014«, señaló FAO en un documento difundido por su sede en Santiago.
La sequía provocó en la agricultura hasta el 80% de los daños en los últimos 10 años, mientras que los países en desarrollo sufrieron 23% de las pérdidas y daños causados por todos los desastres.
«De no mediar acciones importantes de adaptación al cambio climático, los costos anuales para hacer frente a los desastres en la región podrían alcanzar hasta el 2,2% del PIB regional», sostuvo FAO.
La FAO propone que la aplicación combinada de varias tecnologías y buenas prácticas agronómicas para el manejo del suelo y el agua, mejoras de infraestructura y variedades de cultivos tolerantes al estrés llevarán a beneficios económicos que son más de cuatro veces superiores con respecto a las prácticas habituales en las zonas propensas a los riesgos.





