El fenómeno mundial que ha desatado el juguete antiestrés fidget spinner ha llegado a Tarija, ante la gran demanda y expectativa que se generó, ahora los niños, adolescentes y adultos que deseen adquirirlo pueden contactar con una emprendedora que ha decidido importarlos para Tarija.
Carolina Farfán, madre de dos pequeños de 10 y 11 años, descubrió el atractivo y los beneficios de este juguete junto a ellos. «les llama mucho la atención ya que los niños tienen mucha inquietud y energía, y cuando manipulan el juguete les brinda tranquilidad y calma, es hasta desestresante”.
Fue así que una familiar suya que vive en Estados Unidos le propuso enviarle una primera muestra de 50 unidades hasta Tarija, que prácticamente “volaron”. Carolina asegura que existe mucha demanda de este producto en la ciudad por lo que continuará importándolos.
“No tenemos una tienda física para vender el producto, pueden encontrarme por el Facebook o los sábados en el parque Bolívar”, de momento está comercializando el fidget spinner simple, es decir de acero y plástico constituido por un eje central con 3 brazos los cuales terminan en aros.
Estos juguetes tienen un costo de 75 bolivianos.
“Los papás vienen a comprar, pues es muy demandado por los niños, originalmente, se vendían como herramientas para la ayuda de pacientes con autismo, déficit de atención, estrés, ansiedad o depresión ya que este juguete puede ayudar a reducir la ansiedad y aumentar la capacidad de concentración”.
En Tarija se pueden encontrar en color rojo, negro, verde oscuro, celeste,aunque el más demandado es el verde fosforescente.
“Traeremos con luces, puntas y diferentes formas. Lo interesante es que no existe un spinner original o trucho porque como no hay la patente registrada cualquiera lo puede vender, todos son spinners originales”.
Durante el tiempo de la entrevista, al menos una media docena de personas se acercaron a comprar los fidget spinners, algunos adolescentes se aproximaban solos y niños con sus padres que les pedían comprarlos. Los padres se preguntaban: ‘¿Qué hace? ¿Y solo gira?, pero ante la insistencia de los menores terminaban cediendo.
La creadora de este juguete es la estadounidense Catherine Hettinger, en 1993 solicitó una patente para un «juguete girador». En una entrevista dijo que inventó el juguete cuando ella padecía miastenia gravis, una enfermedad autoinmune que no le permitía jugar con su hija.
En 2004, Hettinger perdió la patente por no poder pagar los 400 dólares estadounidenses que se le pedían por los derechos de renovación. Un par de décadas después, el invento se hizo muy popular y se venden millones de unidades en todo el mundo.





