Venecia, Dubai, Francia, España, Alemania o Puerto Rico son algunos de los lugares a los que Diego «Gatto» Pino, tarijeño de 33 años, ha llevado el nombre de Tarija con su producción cinematográfica. Un logro que no esta al alcance de todos pero que el joven cineasta cuenta sin alardes, con naturalidad, como quien cuenta que la tarde anterior estuvo de paseo por el lago San Jacinto.
Hay que insistirle y detener la conversación para que se lance a recordar como fue ese proceso de que un joven tarijeño llegara a exponer sus cortometrajes en grandes festivales internacionales y en grandes salas de cine como el Palacio Grande del Cinema en Venecia.
«Digamos que de un lugar tan chiquito de gente tan común y corriente puede mostrar en otros lados su trabajo es súper interesante, generalmente casi todos los cortos han llegado en selecciones oficiales en Italia, Dubai, en Alemania, en Francia, en Puerto Rico con el corto ‘Tic Tac‘ y el Festival de Cine de Venecia con el corto ‘El General’ «, explica a La Voz de Tarija desde su oficina de la Máquina de sueños.
Trailer Tic Tac:
https://www.youtube.com/watch?v=EQ-JYwyv0pE
En Venecia estuvo con otros 9 finalistas llegados de diferentes países del mundo y fueron tratados como estrellas aunque, fuera de la alfombra roja y de la experiencia de conocer productores y actores «grosos» del mundo del cine, Diego rescata la vivencia de conocer a otros jóvenes apasionados por el cine y que en sus lugares de origen peleaban por contar historias a través de la gran pantalla.
«La experiencia de ir con otros 9 tipos de otros lugares del mundo creo que ha sido lo más lindo, se armó un grupo de changos que hacíamos lo mismo y era como hablar el mismo idioma a pesar de que hablábamos idiomas diferentes», explica.
La historia de Diego con el cine nació desde pequeño viendo películas en las salas de cine de Tarija Gran Rex y Universal.
«Eran salas gigantes, de las antiguas con tu butaca de madera en la pantalla enorme. Hermoso pues, una experiencia súper linda. Eran una salas de cine extremadamente viejas nada que ver con los cines de ahora, más tipo de Cinema Paradiso y era la única forma de ver películas no había piratería, no había acceso, si bien había algún que otro videoclub tenías películas antiquísimas para ver un estreno tenías que esperar meses, era hermoso ir al cine», cuenta con un acento y una tonalidad chapaca bien marcada.
Empezó a jugar y contar sus primeras historias con una cámara de vídeo «caserísima» que había comprado su padre y con el pasar de los años esos juegos se convirtieron en pasión y se materializaron cuando entró a la Universidad y creo su empresa audiovisual La máquina de los sueños.
https://www.youtube.com/watch?v=8bymLLw2LX0
«Por el 2004 entro a la universidad para estudiar comunicación porque no había cine, ya que Bolivia no había y era complicado irse a otro lado. Es ahí donde empezamos a hacer cositas un poco mas encaminadas, donde ya me he dado cuenta que era lo que me gustaba. Nace también por entonces la empresa La máquina de sueños que es un pretexto para hacer cosas, para seguir nuestros sueños».
La empresa trabaja con spots institucionales, pequeños documentales y videoclips que sirven de sustento económico para hacer el formato que aman: los cortometrajes.

«Nos encanta por qué soy un poco acelerado, medio desesperado, me gustan las cosas verlas rápidas. El tema del cortometraje, si bien es el mismo proceso que un largometraje Y tienes que darle el mismo cuidado que a un largo, es un poco más rápido. Es un formato que en poco tiempo puedes contar una historia, personalmente nos gusta mucho los cortos hacemos uno al año», señala mientras se pasa una pelota antiestrés de una mano a otra.
En total, Diego y su equipo tienen alrededor de 15 cortometrajes aunque no todos han sido difundidos. No obstante, resalta que es a partir del cortometraje ‘El General’ cuando en Tarija empieza a despertar el interés por el género.

«Creo que a partir de El General es como que se despiertan un poco más las ganas, se comienza a presentar más cortometrajes, hay más lugares donde los puedes ver como en Abril en Tarija, ya no es visto como un capricho sino que es un formato que tiene su peso», explica.
Desde hace unos años, Diego y la máquina de sueños dirigen un taller de cine gratuito dirigido a jóvenes del departamento en el que durante un mes y medio los jóvenes se adentran en el mundo de la producción cinematográfica y realizan un cortometraje realizado por la productora.

Hace dos meses presentaron al público ‘Mama vieja’, el cortometraje de el último taller realizado y ya están preparando el siguiene taller que se realizara en junio o julio de este año.
Entre sus próximos objetivos esta la filmación de un largometraje que espera que puedan filmar a finales de este año o a comienzos de siguiente.
«Siempre hemos querido hacer un largometraje. Es algo que hay que hacer y quiero, no lo hemos hecho todavía porque honestamente no había una historia que valga la pena hacerla larga. Es es otro proceso para hacer un largo, los recursos que uno invierte en tiempo son mucho más grandes. Entonces personalmente quiero hacer, y voy a hacer, un largometraje, cuando la historia me convenza. Tengo varias inclusive armaditas y ojalá a finales de este año o principios del otro podamos estar filmando alguito», asegura.

Hasta que eso ocurra, Diego Pino seguirá contando historias y produciendo las historias de instituciones o bandas de músicas con su Máquina de sueños: su equipo, sus cámaras y su imaginación.





