Santiago Dipp: "Aquí hay industria teatral y en Bolivia no existe"

Gracias a Santiago Dipp Oller, nos vamos al viejo continente. Más propiamente dicho a la ciudad de Madrid, la capital de España, donde actualmente reside este joven de 26 años, de padres chapacos, quien ha nacido en la ciudad Argentina de Salta pero se ha criado y ha crecido en Tarija.
Ha estudiado en el colegio Hermano Felipe Palazón y ya desde entonces Santiago iba madurando su inclinación por el arte de la actuación, actualmente estudia teatro en la escuela Mar Navarro y Andrés Hernández de Madrid.
En  2014 ya vivió 6 meses en Estados Unidos y espera que esta estadía en Madrid dure mucho más. En esta oportunidad dejó Tarija en octubre de 2016 y piensa que quizás con el tiempo pueda afianzarse en España pues considera que allí hay mucho campo para trabajar como actor. “Aquí hay industria teatral y en Bolivia eso no existe”.

Santiago anima a quienes acaricien la esperanza de salir lejos del país a buscar mejores oportunidades. “Siempre es buena experiencia salir, por el nivel educativo que hay en países de fuera que es superior”.
“La primera vez que deje Tarija, mi familia no estaba muy entusiasmada pero ahora ya me apoyan completamente”, dice Santiago.
De Tarija extraña la sopa de maní, la versión de kebab árabes tarijeños de su padre y la finca de sus padres en San Lorenzo.
Cuenta, que a sus amigos les explica que Tarija que es una ciudad pequeña al sur de Bolivia, y confiesa que hay mucha ignorancia sobre su país natal en el exterior. “La gente no se entera más que cosas puntuales como la famosa chompa de Evo Morales, por ejemplo”.
Santiago en Madrid
Lo que más le gusta de Madrid a nuestro entrevistado es el hecho de que es una ciudad muy cosmopolita. “Hay como 500 discotecas, miles de bares, la gente es muy amable y hay muchas cosas para hacer”.
Dice que no tiene ningún familiar por allá y que comparte un piso con amigos que hizo allá. Sabe que hay otros tarijeños en Madrid pero dice que le resulta difícil encontrarse con ellos debido a las distancias de la gran ciudad.
Sobre el cambio de país, Santiago reconoce que hay similitudes con la cultura española por ejemplo el hecho de irse al pueblo, el amor por el campo y las tradiciones pero destaca que “los españoles hablan muy fuerte y le costaba entender cuando estaban enojados o solamente hablando normal.

“También me llama la atención la cantidad de bares que hay, uno cada media cuadra y están siempre abiertos”, ríe.
Sobre sus aficiones, cuenta que de momento está centrado en su formación y que se dedica solamente a su carrera.
Finalmente, como anécdota cuenta que una vez caminando por la calle se le aproximó un extraño y le dijo: “tú eres libanés, yo soy libanés y también eres latino”. Santiago se ríe y agrega que se quedó paralizado pues sus abuelos son libaneses y él es latino. “¿Sera tan evidente? me parece raro que la mezcla étnica sea tan notoria, fue una cosa muy extraña que me dejó pensando”.

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