“No sé dónde estamos. Estamos en un camino alterno porque de la emboscada que nos hicieron en Vila Vila, con dinamita y por todo lado, tuvimos que retroceder”, declaró la noche de este sábado el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, en un contacto con Erbol, un luego de versiones contradictorias surgidas en torno al ataque al convoy militar-policial que encabezaba en el marco del operativo “Corredor Humanitario Banderas Blancas”.
La autoridad relató que el ataque se produjo mientras se encontraba junto a civiles y cisternas que transportaban combustible, situación que, según dijo, representaba un escenario de alto riesgo.
“Tuvimos que retroceder porque había dinamitazos. Ahí se produjo un poco de desorden, nos separamos y, por suerte, después me uní nuevamente a la caravana y tuvimos que tomar un camino alterno”, añadió.
Zamora afirmó que no solo fueron objeto de una emboscada, sino que también quedaron bloqueadas las rutas de salida y retorno. “No podíamos ir hacia Oruro ni tampoco podíamos regresar a La Paz. Ahorita estamos en un camino de tierra. Continúa la emboscada, más difícil en la noche porque no se puede ver a la gente. Hay fogatas y obviamente estamos cuidando que no se acerquen”, sostuvo.
Explicó que el contingente, integrado por policías, militares, periodistas, civiles y vehículos pesados, emprendió el retorno buscando resguardar a todos los integrantes de la caravana.
“Todavía hay riesgo porque es de noche. Se nos plantó una flota con 50 policías, estamos en camino de tierra y tuvimos que esperar porque es un trabajo en equipo. Hay que esperar a todos: entramos todos y salimos todos. Entonces esperamos sacar esa flota que se plantó y ahora estamos en camino, pero es de noche y no se puede ver nada”, manifestó.
La autoridad indicó que no tenía información sobre posibles fallecidos entre los movilizados, aunque señaló haber recibido reportes sobre un policía herido, para quien se habría solicitado una ambulancia. Según dijo, esa situación habría contribuido a generar desorden en medio del operativo.
Asimismo, lamentó que la intervención destinada a garantizar el paso de ayuda humanitaria haya encontrado ese nivel de resistencia.
“Es una pena que un corredor humanitario para que lleguen alimentos, combustible y todo lo que es salud haya sido atacado de esta manera. Nos imposibilitaron llegar a Oruro. Dinamitas, pero más que la dinamita, una emboscada muy bien planificada. Todavía seguimos en riesgo, pero estamos aquí con las fuerzas del orden tratando de llegar a un lugar seguro”, señaló.
Zamora afirmó que durante el trayecto observaron el uso de dinamitas y el lanzamiento de piedras y otros objetos hacia el convoy. “Estábamos justo en la tranca de esa localidad, Vila Vila, que también la quemaron y la querían incendiar con trabajadores dentro de la caseta. Más bien los trabajadores pudieron escapar, pero nos quemaron todo ese centro de peajes que teníamos en la zona y antes quemaron todas las oficinas de Aduana y Senasag”, declaró.
La autoridad lamentó que una acción orientada a garantizar el acceso a insumos básicos fuera respondida con violencia y reiteró su llamado al diálogo. “Pensamos que son grupos ajenos a las comunidades los que hacen este tipo de cosas”, afirmó.
Retrocedieron para preservar la vida
Zamora explicó que la decisión de retroceder fue asumida para evitar mayores riesgos para policías, militares y civiles que integraban la caravana, y señaló que posteriormente se evaluará un posible retorno a las tareas de desbloqueo.
“Es un convoy grande; hay policías, hay maquinaria, hay militares, hay periodistas que ya los perdí de vista, veía algunos periodistas de distintos medios, había civiles. Ahorita estamos como en una fila india. No puedo decirles quiénes están y quiénes no están”, sostuvo.
Al finalizar, reiteró su pedido para que se mantengan abiertos los espacios de acercamiento. “Hay que continuar con el diálogo y ese es el mensaje que mando a la población. Vamos a continuar con el diálogo”, concluyó.





