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martes, 6 / junio / 2023

SPQR

por: Raúl Pino-Ichazo T.

La letras del epígrafe nos retrotraen  al Senado Romano (Senatus Populus Que Romanus), que infería a un concepto vital de la democracia y especialmente de los servidores públicos: Senado del pueblo; hoy seria Asamblea Plurinacional del Pueblo que, a su vez, nos recuerda ineluctablemente a la sentencia de Aristóteles “un magistrado (que es un servidor público) debe actuar  en su gobierno y legislación  solo para servir al pueblo”.

Las diferencias políticas son inevitables en las democracias y bienvenidas cuando ellas se concentran en la busca de la verdad para beneficio del pueblo; empero, las actitudes abstrusas que recurrentemente asumen gobernantes y oposición se enquistan en dilatar las decisiones como estrategia de partido, cuando se está perjudicando directamente el pueblo.

Las leyes  que benefician a todos como las medidas económicas  sensatas, de cuya incidencia  nadie puede abstraerse o afirmar que no le afectan; reformas   e implementación de las leyes de protección a las mujeres y a los niños, cambio disruptivo de la justicia  para aproximarse a una justicia equitativa para todos, no aprobando una reforma que se fundamente en el incremento de presupuesto para la justicia, es decir, aumentar  los ingresos de los operadores de justicia que ya están, sin solución de continuidad, contaminados con la corrupción; sino una reforma desde la base con una nueva visión generacional, mental y una inexpugnable  formación en el arte de juzgar, pues los litigantes se desestructuran de por vida con sentencias  injustas.

Ese vital paso podemos  y debemos acometer todos los bolivianos debido a que poseemos la capacidad de estructurar a una nueva generación de jueces sólidamente formados en el conocimiento del Derecho, de la moral y de la sindéresis en todas sus actuaciones y decisiones.

La ausencia  de un vigoroso sentido de pertenencia de los parlamentarios y políticos diletantes, obnubila su sensatez y aumenta su codicia, factores que devienen en la omisión  de su deber de solo servir honesta y con el mejor saber al pueblo. Esta aberración cognitiva  conduce a los parlamentarios  a la “oposición por la oposición” para, según ellos,  preservar  su doctrina  y estrategia partidista.

Este ámbito de personas, con múltiples beneficios y holgadamente remunerados en correspondencia a los indicadores económicos vigentes en el país, nunca entenderán, por razonamiento propio que, cuando se trata de leyes que afecten a todos en el diario vivir, el consenso debe ser inmediato, superando con llamativa celeridad las instancias legislativas para la aprobación y publicación de la ley, añadiendo que los parlamentarios se erigen en supra partes en relación con su partido, debido al axioma” servir solo al pueblo, porque el pueblo es la voz de Dios”.

La  actitud contraria  es una deslealtad  hacia el pueblo pues le posterga su legítimo derecho a un desarrollo humano sostenible; confirmando  que los partidos políticos después de prometer “cielo y tierra al pueblo”, obtienen el poder  y se distancian de  aquél, inscribiendo así su imperdonable error histórico.

Es abogado, posgrados en Filosofia y Ciencia Política, Interculturalidad y Educación Superior, Alta Gerencia para abogados, Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades, profesor universitario  de pre y posgrado.

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