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miércoles, 1 / febrero / 2023

Tras los ataques en Brasilia, congresistas estadounidenses reclamaron la expulsión de Jair Bolsonaro

Congresistas estadounidenses pidieron este domingo que Florida no refugie al ex presidente brasileño Jair Bolsonaro, luego de que sus simpatizantes ataquen las sedes del gobierno federal en Brasilia, un episodio que fue comparado con el asalto el capitolio de hace dos años por seguidores del también derrotado Donald Trump.

Legisladores del ala progresista del Partido Demócrata se expresaron en Twitter en rechazo a la presencia de Bolsonaro en territorio estadounidense.

Estados Unidos debe dejar de conceder refugio a Bolsonaro en Florida”, dijo la representante Alexandria Ocasio-Cortez, en un mensaje en el que expresó su solidaridad con Lula da Silva y calificó a los atacantes como parte de “movimientos fascistas”.

A su vez, Joaquin Castro, también del oficialismo, escribió: “No se le debe dar refugio a Bolsonaro en Florida, donde se ha estado escondiendo de la responsabilidad de sus crímenes”. Bolsonaro es blanco de investigaciones, pero aún no ha sido acusado formalmente por la Justicia de Brasil.

“La violencia antidemocrática en Brasil hoy es un recordatorio aleccionador de los peligrosos movimientos fascistas que crecen en todo el mundo. Jair Bolsonaro no debería recibir refugio en EEUU”, escribió por su parte el congresista Mark Takano, mientras que su colega Ilhan Omar anotó: “Las democracias de todo el mundo deben permanecer unidas para condenar este ataque a la democracia. Bolsonaro no debe tener refugio en Florida”.

Por su parte, Anna Eskamani, diputada estatal de Florida, cuestionó directamente al gobernador republicano Ron DeSantis, quien no condenó el ataque al Congreso estadounidense: “¿Por qué le estás dando refugio a Jair Bolsonaro en Florida? ¿Es porque apoyas los regímenes fascistas de extrema derecha que invaden capitolios?”.

Bolsonaro viajó a Florida a fines de diciembre antes de culminar su mandato en Brasil, y rompió la tradición democrática al no pasarle la banda presidencial a Lula da Silva el 1 de enero. Se instaló en Orlando sin agenda pública ni mayores declaraciones.

Sin una acusación en marcha, el engorroso camino de una extradición no asoma en el corto ni mediano plazo. Un proceso más rápido sería el de la expulsión del país, decisión política que depende de las autoridades locales.

En la víspera, el presidente estadounidense, Joe Biden, comentó sobre lo sucedido. “Condeno el asalto a la democracia y a la transferencia de poder pacífica en Brasil”, indicó el mandatario estadounidense en su cuenta de Twitter. Agregó que las instituciones democráticas de Brasil tienen el “apoyo total” de EEUU. Pero hizo mención a Bolsonaro.

Por su parte, el ex mandatario también se expresó en Twitter con un tenue rechazo a la violencia, siete horas después de estallada la violencia. “Las manifestaciones pacíficas hace parte de la democracia. Las invasiones de preodios públicos como los ocurridos hoy, así como los practicados por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”, escribió. Además, aseguró que durante su mandato “siempre” ha cumplido con la Constitución, “respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y la sagrada libertad”.

En Estados Unidos, varios videos cargados en Twitter lo muestran caminando por las calles de un condominio de casas en Orlando saludando a personas que se le acercan para tomarse fotos con él, paseando en un supermercado o comiendo en restaurantes de comida rápida. Según fuentes periodísticas, se está hospedando en una casa del deportista brasileño José Aldo da Silva, luchador de artes Marciales Mixtas (MMA), quien ha sido uno de sus aliados.

Tanto Bolsonaro como Trump, se han rehusado a reconocer la victoria de sus contendientes presidenciales, Lula y el presidente Joe Biden, respectivamente.

Trump tampoco acudió a la ceremonia de investidura del demócrata Biden en enero de 2021 y prefirió refugiarse también en Florida, en su club costero de Mar-a-Lago.

Ambos fueron aliados políticos durante sus mandatos y sostuvieron en marzo de 2020 reuniones en el club Mar-a-Lago, demostrando así su afinidad no solo en sus políticas y su nacionalismo a ultranza sino en el estilo y la manera de comportarse.

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