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jueves, 26 / enero / 2023

EDITORIAL: Generosidad con dinero ajeno

Una tendencia de los gobiernos populistas es considerar, como generosos regalos personales del caudillo, las inversiones que realiza el Estado. Claro está, generosidad con dinero ajeno.

En verdad, la obligación de un gobierno es administrar el Estado, lo que significa manejar —no apropiarse ni tomar como propios los bienes públicos— el dinero de las arcas fiscales. No hay, en ello, prodigalidad personal cuando se cumple con el deber de servicio a la comunidad al invertir en obras y programas. Hay mérito cuando la administración es honesta y apegada a las leyes y, por supuesto, cuando cumple programas de utilidad pública. El reconocimiento, entonces, es a un equipo que conduce las obras y las realizaciones.

El propio caudillo termina creyendo que se le debe todo. Se ve omnipresente. Si se trata de un camino, es el proyectista, si se trata de una empresa pública, el inspirador y el guía. Cualquier iniciativa pública proviene de su ‘genialidad’ como pensador, ideólogo y político de excepción. Esto es, en definitiva, culto a la personalidad, el que tanta fruición les provoca a los endiosados. Y a esta “deidad” se procura asegurarle su permanencia indefinida en el poder.

Todo esto se hace más notorio con la insistente propaganda oficial en la que no faltan la mención y la fotografía del caudillo. En este tiempo, las estaciones de televisión están difundiendo con mucha frecuencia propaganda —ciertamente pagada— sobre los supuestos o reales logros del oficialismo, y se incluye la foto del presidente al resaltar sus “logros” en educación, salud, transportes, construcción de carreteras, y en la buena administración de los recursos —ya mermados— provenientes de las exportaciones de gas.

La propaganda oficial está orientada a persuadir a los ciudadanos de que al único benefactor —el caudillo— se le debe retribuir votando por el y permitir que nuevamente este sea reelecto presidente. Esta propaganda es abrumadora y tiene un objetivo, se reitera: que el caudillo se eternice en el poder. 

Los que no apoyan este propósito, están desguarnecidos; sólo tienen la opción de usar las redes sociales y el contacto directo con la gente. Mientras tanto, los partidarios del oficialismo siguen con el embuste de que las obras y beneficios son regalos del caudillo. 

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