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jueves, 30 / marzo / 2023

Recuperar la democracia descarrilada, ponerla en la vía correcta y, con señales

Eduardo Claure

A decir de Chaka Fattah, “la democracia descarrilada es la democracia negada”. El próximo 10 de octubre, “celebraremos” 40 años de recuperada la democracia, qué, luego de una corta euforia -desdolarización incluida por la genialidad oportunista de udepistas-, tuvo que apelarse a una nueva política económica que ajuste el cinturón de la economía y “salve a la Patria, que se moría”. Le sucedió una democracia pactada, cual menjunje entre agridulce salado y amargo, pero con sabor a pócima de Los Borgia. Transcurrió un largo periodo hasta la llegada de los reconstructores del futuro, todo azul.

La población -en este transcurso de cuatro décadas- siempre se pronunció por preservar la estabilidad de la democracia y se promuevan sus valores, elogiando la valentía, perseverancia y creatividad de la gente en este empeño frente a grandes retos como la creciente brecha entre pobres y ricos, la aumentada informalidad, el fomentado contrabando, el crecimiento del narcotráfico y su perversa economía que ha penetrado al Estado (generales de la policía) y, la inequidad incesante sin mitigación, precisamente porque los fundamentos de nuestra Constitución democrática no han sido honrados. La clase política no demostró voluntad necesaria para fortalecer aquella frágil democracia, proteger y defender nuestro sistema de Justicia y de Derechos Humanos, el respeto a la Ley y, a la autoridad.  Hoy, la democracia continúa descarrilada en medio de tensiones raciales y políticas, no se ha logrado escapar de la violencia, la extrema pobreza y, donde se vive una sañuda persecución policial judicial, se han encarcelado a más de cien políticos -entre lo más oprobioso, Jeanine Añez y el acoso perverso a la presidenta de Derechos Humanos Amparo Carvajal- periodo tirano en el que, del FONDIOC y CAMCE hemos llegado a la ABC, como si nada, algunos dirán: “un salto cualitativo del proceso de cambio”: no se lucha contra la corrupción y no existe igualdad de acceso a la justicia.  Se ha creado una “nueva clase” de grupos privilegiados que excluye a la gran mayoría de los ciudadanos de los beneficios de vivir en sociedad y en desarrollo, estos grupos han estructurado un Estado Plurinacional Partido, destruyendo al resto de partidos y esclavizando a su “militancia” para someterla a una ignorancia supina y no piensen, razonen y menos sean críticos, a cambio de una ciega lealtad al nuevo amo/partido, a los renovados patrones: a cambio no les cuestionan y menos juzguen, hagan lo que hagan: contrabando, narcotráfico, saqueo de oro, tráfico de mercurio, toma de tierras fiscales y privadas, etc.. La disidencia es duramente castigada: Santos Ramírez, Filemón Escobar y otros; los leales premiados: Nemesia Achacollo, la “cara conocida” y otros miles… El instrumento político ha cometido los peores abusos, pues goza del poder estatal y ha pisoteado el sistema de legalidad y legitimidad.

Recuperada la democracia, uno de los primeros derechos que se debió ejercer y cuidar con más celo es el del sufragio. Es la reconquista más preciada. Muy pronto nos dimos cuenta que depositar nuestro voto en las urnas y designar quiénes regirían los destinos de la República, quiénes serían los que con su gestión patriótico-democrática habrían de consolidar para siempre en nuestro país las instituciones democráticas, que aseguren de un modo definitivo nuestra libertad, no han sido los más idóneos para esa tarea. Aquello, no ha sucedido. Desencanto político. ¿Irreversible…? ¿Los bolivianos de entonces (10 de octubre de 1982) llegamos a pensar que estábamos preparados para ejercer con responsabilidad nuestros derechos políticos? ¿O fue más un acto de fe que una reflexión razonada? Sin lugar a dudas, cuando comenzó la campaña democrática desde 1982 adelante, mayores eran los agravios sociales que los políticos, porque en ellos se materializaba una desigualdad lacerante, que lastimaba a gran parte de la población y que de ningún modo podría solucionarse solo con el sufragio efectivo. Bolivia no entendió entonces el significado y los alcances de la democracia, en buena medida porque 35 % de la población se movía en el ámbito urbano y 65% en el espacio rural, el movimiento democrático se desarrolló más en las ciudades, particularmente en la clase media. Hoy, que se invirtieron estos índices, 75% en lo urbano y 25% rural -proyecciones para el 2030-, el sufragio contaminado del padrón electoral no auditado, ni a su sistema informático junto al SERECI y SIGEP, no garantizan una mejor democracia salida de las urnas el 2025. Debe cambiarse al personal del TSE y TEDs, a la estructura de los órganos públicos y sus comandas internas. ¿La oposición hizo algo por esto? 

Transitar de la dictadura a la democracia a partir del triunfo del movimiento popular, partidos políticos tradicionales y la presión externa, no consolidó un proceso democrático real, por la irresponsabilidad de la clase política desde entonces y, también, por el perfil intelectual y político de los propios protagonistas de la Revolución Democrática y Cultural del MAS-IPSP. Con excepción de casi ninguno, el resto de los jefes políticos tradicionales y “los revolucionarios” se concibieron de manera natural como caudillos, como hombres de poder, no como ciudadanos; hicieron valer su autoridad por encima de cualquier marco legal y fueron incapaces de ceder el poder mediante la ley. El respeto al sufragio, la salvaguardia de los derechos políticos y el compromiso con la democracia no tenían sentido desde la cúpula del poder, porque era prioritario afrontar los problemas sociales heredados del antiguo régimen -que había que cambiar según el MAS-IPSP- y que, ciertamente, habían tenido un impacto más profundo en la mayoría de la población que la sistemática violación de sus derechos políticos. Así estamos, hoy, lamentablemente. Qué se aprendió de vivir en democracia.? ¿Qué de la vigencia y respeto de los derechos civiles, humanos, del podrido sistema de justicia, la asfixia sistemática a los medios y periodistas independientes? ¡Se presenta a la Gestora y, qué…! Todo está bien.? El MAS ha perdido toda legalidad y legitimidad: la base del poder de un Estado. El gobierno no es el custodio de la legalidad y la constitución, más bien, la actitud del gobierno son violaciones burdas y vejatorias de la CPE. Se descarriló la democracia.

La ausencia de la democracia es un gran problema; aunque la primera etapa de la Revolución Democrática y Cultural fue eminentemente política, dirigida por una élite supuestamente comunista socialista marxista leninista, pero de profunda raíz liberal, capitalista y de la más rancia economía de mercado, perteneciente a la clase media urbana en la que se transformaron, son los que emergieron de la clase pobre a la clase media, según A.G. Linera, un 40% de la población boliviana. Esta emergencia puso en evidencia la fragilidad de los principios democráticos y la futura necesidad de establecer un gobierno fuerte antes que gobernar únicamente con estricto apego a la ley: ¿el 2025? Se requiere una revolución democrática constitucionalista no solo un movimiento para convocar a los ciudadanos a que defiendan lo que vayan a decidir en las urnas y que podría nuevamente ser arrebatado por el “Golpe de Estado Electoral 2025”, lo fundamental será restaurar el orden constitucional y la legalidad contra la usurpación. La política del MAS es la arbitrariedad, el abuso, el interés propio y la injusticia. El Gobierno del MAS es el altar de la podredumbre política.

Conforme a esa lógica de sucesos que han trastocado los valores y principios democráticos, estos se desvanecieron rápidamente cuando las banderas revolucionarias del proceso de cambio giraron hacia las grandes causas sociales que fue añadido a la causa constitucionalista de la vigente CPE Plurinacional emergida de la Asamblea Constituyente del 2009. Terminada la revolución democrática y cultural del proceso de cambio (2006-2009), y con el establecimiento del gobierno surgido de ella, la democracia puede llegar a ser identificada incluso como un movimiento burgués y conservador por parte de la familia revolucionaria y la izquierda socialista comunista marxista leninista pregonada por A. G. Linera y sus acólitos del MAS-IPSP, que en el fondo resultaron siendo “contrarrevolucionarios”, porque nunca cedieron el poder a los bautizados como “indígena originario campesinos”, solo quedaron en el poder, un entorno palaciego blancoide que ya no disimula sus pretensiones desesperadas pequeño burgueses de trajes de corte italiano y casimir inglés, pero, sacándose la corbata. Cómo si eso fuese ser radicalmente consecuente contra imperio.!! 

Entonces, se hace vital recuperar la democracia descarrilada, ponerla en la vía correcta y, con señales. Pero debe trabajarse arduamente para que no suceda otro 21F, o peor, como la reciente elección del Defensor del Pueblo y, como están las cosas, sin censo poblacional y sin redistribución de escaños, todo puede esperarse: otro monumental fraude en las Elecciones Nacionales del Bicentenario… La oposición, dentro y fuera de la ALP, debe reaccionar positivamente y trabajar políticamente. Esa su tarea.

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