Fracasa la conferencia de la ONU sobre un tratado de protección de los océanos

Después de 15 años, incluyendo cuatro sesiones formales previas, los negociadores no consiguieron alcanzaron un acuerdo vinculante sobre los crecientes retos medioambientales y económicos de altamar, o aguas internacionales, una zona que abarca casi la mitad del planeta. Los ecosistemas marinos saludables son cruciales para el futuro de la humanidad, en particular para limitar el calentamiento global, pero solo el 1% de las aguas internacionales están protegidas.

Muchos esperaban que esta quinta sesión, que comenzó el 15 de agosto en la sede de la ONU, fuese la última y desembocara en un texto final sobre la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina fuera de la jurisdicción nacional.

Una de las cuestiones más delicadas es el reparto de los posibles beneficios obtenidos del desarrollo de recursos genéticos en aguas internacionales, donde las empresas farmacéuticas, químicas y cosméticas esperan encontrar medicamentos, productos o curas. Esta costosa investigación marítima es en gran medida una prerrogativa de las naciones ricas, pero los países en desarrollo no quieren quedarse al margen de los posibles beneficios extraídos de recursos marinos que no pertenecen a nadie.

Cuestiones similares entre el norte y el sur se plantean en otras negociaciones internacionales, como las relativas al cambio climático, en las que los países en desarrollo se sienten más perjudicados por el calentamiento global e intentan en vano que los países más ricos los ayuden a compensar los perjuicios.

La altamar comienza en la frontera de las zonas económicas exclusivas (ZEE) de las naciones, que según el derecho internacional llegan hasta las 200 millas náuticas (370 kilómetros) de la costa de cada país, y no está bajo la jurisdicción de ningún Estado. El 60% de los océanos del mundo entran en esta categoría.

Si bien los ecosistemas marinos saludables son cruciales para el futuro de la humanidad, particularmente para limitar el calentamiento global, solo el 1% de las aguas internacionales están protegidas. Uno de los pilares clave de un eventual tratado es permitir la creación de áreas marinas protegidas, que numerosas naciones esperan que cubran el 30% de los océanos hacia 2030.

Pero las delegaciones todavía no están de acuerdo sobre el proceso para crear estas áreas protegidas, ni sobre cómo implementar un requisito para las evaluaciones de impacto ambiental antes de nuevas actividades en altamar./AFP