Fundado el 21 de Diciembre de 2016

viernes, 7 / octubre / 2022

LA MODERNIDAD EN CUESTIÓN FRENTE A LA NATURALEZA 

por: Max Murillo Mendoza 

Lo que llamamos modernidad se refiere básicamente a los insumos de progreso y desarrollo, creados e inventados por la civilización occidental europea allá en el siglo XVI. Precisamente con esa mentalidad instrumental llegaron los españoles durante la colonización, siendo además el primer Estado moderno de la historia contemporánea. Pero modernidad también significan costumbres, maneras de ser y maneras de ver el mundo. Con esos ojos y costumbres aquellos europeos nos miraron como atrasados, salvajes, no modernos, no civilizados. Además de ser razas inferiores frente a ellos. Aquella modernidad primaria, se fue sofisticando con los siglos hasta hacerse realmente modelo de exportación universal para todo el mundo: tecnológica, científica e incluso educativa. 

Sin embargo, los resultados después de siglos de modernidad: industrialización, explotación irracional de los recursos naturales, contaminación de ríos, montañas, mares, selvas y lagos, son catastróficos. La modernidad significó la destrucción de la naturaleza, porque esa destrucción sigue siendo la base del desarrollo y progreso material. Las evidencias científicas son enormes, ya no hay por donde perderse: dichos resultados nos dejan a la intemperie, con el inminente peligro de la muerte de especies animales como vegetales. La vida misma, la existencia misma del ser humano está en peligro como nunca antes. 

La modernidad ha estado muy ligada al sistema capitalista. De hecho, capitalismo es igual a modernidad, desde la mentalidad de occidente. Las ideologías de moda durante siglos, desde la civilización occidental, han sido precisamente el desarrollo y progreso. Conceptos sine qua non para civilizar a cualquier país del mundo, después para otorgarle estatus de país industrializado o desarrollado. Conceptos que fueron también caballos de Troya de todos los modelos económicos que llegaban desde el mundo desarrollado capitalista. 

En la política, ni qué decir, el desarrollo y progreso eran rezos sagrados cuando de modelos de desarrollo se discutían. Existieron incluso movimientos intelectuales, como el social darwinismo, para justificar matanzas y masacres a lo largo del mundo de pueblos indígenas en el siglo XIX y parte del siglo XX. Masacres que estaban justificadas en nombre del desarrollo y progreso, porque para esas mentalidades civilizadas, los pueblos indígenas no eran aptos para el desarrollo y deberían ser eliminadas. En general, las posiciones de derecha en el mundo, comparten todavía estas visiones políticas (por ejemplo Bolsonaro en Brasil). 

Pero la modernidad capitalista sobre todo es de pensamiento individualista, egoísta y acumulador. Responde a las mentalidades de Europa central del siglo XVIII, que despegando el capitalismo se justificaba como el modelo alternativo de entonces: de acumulación de riqueza totalmente individualista. Visión ideológica maniquea que definitivamente está destruyendo nuestro entorno de la naturaleza. No tiene otros fundamentos ontológicos sino totalmente instrumentales, de sólo acumular riqueza hasta el infinito, es decir totalmente destructiva de la cultura, de lo natural, del sentido común de la vida misma que es el compartir en comunidad. Así, el capitalismo moderno y civilizado, sólo nos trae muerte, hambre, destrucción, egoísmos, individualismos extremos, angurria de poder, como enfermedades desconocidas por la destrucción de la naturaleza: covid, etc.  

En definitiva las apuestas contra la modernidad, es decir contra el capitalismo, tienen más sentido que nunca. Porque el capitalismo sigue peleando su vigencia, mediante las nuevas tecnologías, las nuevas ciencias como la robótica o el transhumanismo. Tantas revoluciones industriales, sólo le dan algo más de oxígeno al capitalismo. Y desde Bolivia tenemos que profundizar más nuestros modelos alternativos al capitalismo, como el Vivir Bien. 

En nuestro caso, la modernidad fue y es colonialidad. Cuando este modelo e ideología desembarcó por estos lados del mundo, lo hizo con la colonia. Por tanto, cuando nos referimos a la modernidad desde nuestras realidades, tenemos que estar seguros que es también colonialidad, que es parte substancial del modelo capitalista.  

Entonces si queremos pensar algo distinto a la modernidad, tenemos que mirar ante todo nuestras propias realidades. Hay que estar seguros que antes de la llegada de los occidentales, en el siglo XVI, teníamos nuestros propios modelos de desarrollo, por así decir. Que funcionaron durante siglos, y daban respuestas a nuestras realidades. Esos modelos son los que hay que resucitar, en el buen sentido, y sistematizar científicamente para proponer al mundo entero como modelos alternativos al capitalismo, a la modernidad. 

La modernidad está en cuestionamiento por todo el mundo. Sus resultados son catastróficos y totalmente contrarios al sentido común de la vida misma. Sus resultados son injustos, que ha producido pobres y marginados en nombre del desarrollo y progreso. Se ha dado el gusto de justificar filosóficamente que haya pobres y miserables; para alabar a unos pocos exitosos modernos, que viven sobre la miseria de miles de millones de pobres.  Todo eso ya no es posible justificar, ya no es sostenible científicamente. 

Nada fácil plantear modelos alternativos a la modernidad, al capitalismo. Pero tenemos que hacerlo, se trata de la sobrevivencia de la vida integral mundial. Nosotros podemos ofrecer al mundo nuestros propios modelos, que funcionaron en épocas prehispánicas. Fueron destruidos por la colonización; sin embargo, han sobrevivido al tiempo y al espacio: en nuestras costumbres, en nuestras mentalidades y cosmovisiones. Se trata de recuperarlos y sistematizarlos.  

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS