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lunes, 8 / agosto / 2022

Iglesia pide escuchar el clamor de los pobres, mujeres, indígenas, niños y ancianos

Durante la homilía de este domingo, el vicario general de la Arquidiócesis de Santa Cruz, padre Juan Crespo Gutiérrez exhorta oír el clamor de los pobres, de las mujeres, de los pueblos indígenas, de los niños y personas adultas mayores.

El religioso señala que la pandemia del coronavirus desnudó todas las situaciones de marginación y vulnerabilidad de los sectores más empobrecidos.

«El hombre herido, son todas las víctimas del sistema actual. La pandemia ha desnudado estas situaciones de marginación y vulnerabilidad de los sectores pobres, la falta de recursos sanitarios para todos, las grandes diferencias sociales entre países y continentes, el peligro de que la vacuna no llegue a todos», afirma.

Agrega que «los que pasan de largo, son los dirigentes políticos, sociales y también religiosos que no se comprometen, se limitan a pronunciamientos, buscan sus intereses nacionales y populares, se dejan corromper, cierran los ojos a los desastres, no cumplen lo prometido, creen que la situación no es tan grave, que la ciencia y la técnica todo lo arreglará, o, por el contrario, que todo está tan mal que ya no hay remedio».

«El Buen Samaritano va más allá de su cultura y nación, se abre a toda la humanidad, al extranjero, al necesitado, al pobre y marginado. El Buen Samaritano, miembro de un pueblo que en tiempo de Jesús era tenido como hereje, pagano, cismático e indeseable, representa a todas las personas de buena voluntad, que desde cualquier religión o sin ella, ayudan al necesitado, al prójimo, buscan la colaboración de otros», remarca.

El vicario afirma que el Papa Francisco propone luchar contra la pobreza y la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y vivienda y la prioridad a la vida.

«Francisco no se limita a exhortar a curar a los heridos de hoy, sino que propone un cambio global de sociedad para evitar que estos hechos se vayan reproduciendo: luchar contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y vivienda, la prioridad a la vida de todos por encima de la apropiación de bienes de algunos».

También exhorta a no cerrar los ojos ante el sufrimiento de las personas y mirar de cerca el rostro de los que sufren como Jesús.

«Como discípulos de Jesús, lo que hace que seamos hermanos, es el no cerrar los ojos ante el sufrimiento de las personas, es aprender a acercarse y mirar de cerca el rostro de los que sufren como Jesús: con ojos compasivos. Esta mirada nos libera del egoísmo que bloquea nuestra compasión, y de la indiferencia», dice.

A pocos días de celebrar el aniversario de la ciudad de La Paz, este próximo 16 de julio, el Arzobispo,  Monseñor Percy Galván, alentó a la feligresía a vivir un amor al estilo de Jesucristo, que aprendió del ejemplo de María Santísima y regalar a la ciudad de La Paz este amor permanente, desinteresado y salvífico.

Que se regale el amor de Cristo a cada uno de nuestros paceños… ¡Qué viva nuestra ciudad de La Paz, qué viva nuestro departamento, qué viva nuestro amor Católico!» exclamó el Arzobispo junto a los presentes al concluir su homilía./Los Tiempos.

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