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martes, 28 / junio / 2022

Observan construcción de segunda planta de urea ante escasez de gas

El proyecto de construcción de la segunda planta de urea que anunció Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es observado por analistas en el área, quienes advierten que no existe el suficiente gas para garantizar la operación de la factoría en los próximos 20 años.

En pasados días, el presidente de la estatal petrolera, Armin Dorgathen, informó existe un importante mercado de exportación para la urea boliviana y que la planta instalada en Bulo Bulo no abastece, de modo que se proyecta construir una segunda fábrica destinada exclusivamente al mercado externo.

El máximo ejecutivo de YPFB señaló que este año se empezarán a realizar los estudios necesarios de factibilidad y prefactibilidad para la ejecución del proyecto, el cual debe ir acompañado por los éxitos que arrojarán los proyectos exploratorios de gas que se encararán este año.

“Actualmente nos sobran mercados y falta urea para poder abastecer esa demanda”, dijo Dorgathen. 

Sin embargo, el analista y exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos indicó que la actual coyuntura internacional marcada por los elevados precios de la urea está vinculada al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, pero, en la medida en que éste se resuelva, los precios del fertilizante descenderán. Por ello, dijo que no se puede pensar en construir una planta ante un escenario de precios que cambiará dentro de poco tiempo.

Además, Ríos observa la disponibilidad de gas, la materia prima para la fabricación de urea. “Una planta de ese tamaño y de esa envergadura, que cuesta algo más de mil millones de dólares, necesita abastecimiento de gas continuo por lo menos en los 15, 20 a 30 próximos años; entonces hay que asegurar, y esta situación no está garantizada en Bolivia por la baja exploración”, explicó el analista.

Por otro lado, Ríos considera que el anuncio de construir una segunda planta de urea es político, puesto que el país ha dado señales de falta de disponibilidad de dólares y prueba de ello es que las autoridades están tomando medidas para traer divisas. 

En este contexto, el analista ve contradictorio pensar en erogar al menos mil millones de dólares en la construcción de una nueva planta de urea.

“Hay varias cosas que todavía quedan pendientes antes de pensar en una segunda planta y creo que el primer camino es mostrar que YPFB puede operar esta planta (la de Bulo Bulo) a capacidad y gestar mercados y operarla digamos a capacidad de diseño, aprovechando los precios internacionales”, agregó Ríos.

Por su parte, el analista en hidrocarburos José Padilla mencionó que un proyecto de esta magnitud debe tener garantizado inicialmente la materia prima y el mercado. Por ello, considera que es necesario contar con el suficiente gas natural para alimentar a una planta de aproximadamente mil millones de dólares.

“Aquí está en función de las reservas que tenemos, qué capacidad va a tener la planta y cuánto de gas va a demandar”, dijo Padilla y agregó que corresponde a YPFB indicar con cuánto de gas cuenta para alimentar a la nueva planta.

Por otro lado, Padilla hizo notar que YPFB no cumplió con la certificación de reservas de gas que debe efectuarse cada año. En base a cálculos no oficiales, dijo que las reservas están en el orden de los 4,3 y 5 trillones de pies cúbicos (TCF), cantidad que permitirá cumplir los compromisos con el mercado interno y externo sólo durante los próximos siete años.

Al margen de la certificación de reservas, el analista considera que urgente destinar recursos a las labores de exploración, pues el resultado de la búsqueda de nuevos reservorios de gas permitirá saber si es viable construir una segunda planta de urea.

“De ahí recién vamos a saber si realmente se puede instalar esta planta o no, porque no vamos a instalar una planta para tres o cinco años”, añadió Padilla./Los Tiempos.

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