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miércoles, 18 / mayo / 2022

El ABC del acné en adultos: por qué aparece y cómo tratarlo

Suele relacionárselo con la adolescencia y el efecto de la “explosión” hormonal en esa etapa de la vida. Sin embargo, el acné es cada vez más frecuente y afecta a por lo menos un tercio de las mujeres de más de 35 años. Las causas pueden ser variadas, e identificar en cada caso cuál es el origen del acné será de gran importancia para su tratamiento. 

“La piel es el reflejo de nuestra vida. La clave en el tratamiento del acné es abordar al paciente de una manera integral, interpretando las afecciones dermatológicas y entendiendo que la piel está integrada a nuestro cuerpo, a nuestra vida diaria y a nuestro estilo de vida”. El médico dermatólogo Lucas Ponti (M.N.130388) aseguró ante la consulta de Infobae que “el 20% de la población adulta tiene acné y en su mayoría son mujeres”.

“Esto se debe a las alteraciones hormonales que sufren no solamente por la genética sino también por el estilo de vida: ya sea por el uso inadecuado de pastillas anticonceptivas, el mal descanso nocturno, hábitos como el tabaquismo o una dieta alta en azúcares, lácteos, grasas y ultraprocesados son todos factores que empeoran o hacen que sea persistente el acné en la vida adulta”, explicó Ponti.

Lo cierto es que el acné es una patología benigna de la piel muy común y el principal motivo de consulta al dermatólogo. Si bien es una dolencia que está presente más que nada en adolescentes y afecta a aproximadamente el 60% de ellos, también se puede hacer visible en la edad adulta.

En ocasiones, esta problemática puede tener un importante efecto en la calidad de vida repercutiendo negativamente en la autopercepción y la relación con los otros. El 50% de las personas con tendencia al acné se aíslan socialmente y el 46% tiene más probabilidades de desarrollar depresión. Esto demuestra que no sólo afecta a nivel físico, sino también a nivel emocional. Sus efectos psicológicos son comparables con los que se experimentan en condiciones médicas como el asma, la epilepsia y la diabetes, según observó un informe de la firma cosmética La Roche-Posay de 2020.

No obstante, el acné no tiene porque ser una condena y puede tratarse con éxito.

En este punto, Ponti insistió en que “identificar en cada caso qué cuestiones del estilo de vida o alteraciones hormonales pueden estar afectando la salud de la piel, es clave para que el especialista pueda intervenir”. Y ejemplificó: “En una mujer de 30 años que consulta por brote de acné que nunca tuvo se debe estudiar no sólo su estilo de vida sino su salud metabólica y hormonal, y si se identifica que tiene una alteración en el metabolismo de la glucosa -por mencionar alguna de las cuestiones que pueden surgir- eso se puede tratar y ayudar a que ese aspecto que promueve el acné mejore, más allá de que se le ofrezca una rutina de cuidado facial”.

Hoy no se concibe no estudiar de forma integral en un paciente que tiene acné en su adultez, justamente porque para un mejor tratamiento primero se debe identificar qué es lo que lo produce para después encarar la rutina, la suplementación con minerales esenciales o antiinflamatorios como el Omega 3 en los casos que así lo requiera e incluso mejorando la alimentación, el descanso y la actividad física”, según explicó el director de Acneba, el primer centro dermatológico dedicado al tratamiento y la prevención del acné.

Algunos datos clave sobre la patología

Se trata de una afección de la piel grasosa en la que las glándulas sebáceas producen un exceso de sebo, por lo que los poros quedan obstruidos. A veces ocasiona puntos negros y blancos, lo que se denomina “acné de retención”. En casos más severos, las bacterias se multiplican y generan inflamación en la piel, produciendo brotes superficiales o lesiones más profundas. Esto se denomina “acné inflamatorio”.

Suele ser uno de los primeros signos de la pubertad y en ocasiones afecta a los varones de entre 14 y 17 años, y a las mujeres de entre 16 y 19 años. También es sumamente frecuente en adultos, ya que entre 30-40% de esos adolescentes persisten con acné en su adultez.

Según la médica dermatóloga Mónica Noguera (MN 120519), “el mejor tratamiento para el acné es aquel que sea efectivo y posible de mantener a lo largo del tiempo. Los tratamientos pueden variar en función a varios factores como la extensión (dónde afecta) o el tipo de lesiones o marcas, pero hay algunos puntos en la rutina del cuidado de la piel con acné que no pueden faltar”.

En ese sentido, detalló los pasos de una adecuada rutina utilizando productos destinados a tratar el acné para lograr una mejoría en el síntoma.

1- Limpieza: con agua micelar o jabón facial para el acné. Los productos con ácido salicílico son especialmente beneficiosos. Luego, es importante colocar una crema facial orientada a este tipo de piel que contenga ingredientes activos clínicamente probados para la eliminación del acné.

2- Hidratación: fundamental para restaurar la barrera cutánea, evitar hiperpigmentación y lograr mejor tolerancia a los tratamientos indicados. Las cremas con una buena concentración de ácido salicílico y LHA (lipohidroxiácido) son recomendables ya que las suaves propiedades exfoliantes de sus ingredientes activos ayudan a mantener una piel libre de imperfecciones.

3- Utilización de activos: como los retinoides tópicos como el ácido salicílico, el ácido glicólico, el LHA, la niacinamida y los post bióticos tópicos, todos ingredientes activos que reducen la secreción de sebo, ayudan a controlar la proliferación de bacterias y reducen las imperfecciones.

Asimismo, el ácido glicólico, ácido salicílico y LHA son ideales para tratar imperfecciones, marcas, poros visibles y puntos negros. Éste es el más indicado para adultos con tendencia al acné.

4- Protección solar: es un paso indispensable de la rutina de cuidado y es ideal elegir un producto fluido con tecnología capaz de captar el sebo y que no deje la piel grasosa.

El rol de los probióticos en la salud de la piel

Mantener el equilibrio y el cuidado del ecosistema de los microorganismos que viven en el cuerpo, como el intestino y la piel es indispensable para la salud. “El microbioma, que es el conjunto de microorganismos y su componente genético que habitan en nuestro cuerpo, juega un rol importante en el mantenimiento de un sistema inmunológico sano”, explicó la médica dermatóloga Verónica Tosi (MN 116620).

La especialista destacó que el cuerpo está literalmente plagado de microbios, con más de un millón de ellos en cada centímetro cuadrado de piel. Pero esto es algo bueno ya que una microbiota saludable se autopoliniza para garantizar que no domine un solo tipo de bacteria sobre las demás. Así, si los microorganismos buenos están sanos, también lo estará la piel, porque son esenciales para combatir las infecciones, proteger del daño ambiental, estimular el sistema inmunológico y mantener la piel hidratada y radiante. Si se interrumpe el microbioma sano de la piel, se producen erupciones, brotes de rosácea, acné, eczema e incluso piel sensible.

Y tras destacar que “la dieta occidental, plagada de carbohidratos refinados y grasas saturadas genera un desequilibrio de la microbiota intestinal y cutánea favoreciendo la aparición de acné”, Tosi recomendó que “el uso de probióticos que generan un efecto antiinflamatorio y antioxidante junto con una alimentación equilibrada son una combinación prometedora para su tratamiento”.

Lo que hay que saber

– Prebióticos: son de lo que se alimentan los probióticos para vivir.

– Beneficios para la piel: la nutre para que proliferen las bacterias buenas y aumenta la diversidad bacteriana, crucial en nuestro organismo.

– Probióticos: microbios vivos que administrados en dosis adecuadas van a generar un efecto beneficioso en las personas que los reciben. Para ser considerados probióticos tienen que tener al menos un estudio clínico que avale su beneficio.

– Beneficios para la piel: refuerza la barrera protectora, combate las bacterias dañinas y controla la inflamación.

– Postbióticos: productos de desecho bacterianos que refuerzan la barrera protectora de la piel, entre ellos: encimas, ácidos y péptidos.

– Beneficios para la piel: combate las reacciones alérgicas, la dermatitis, el eczema, el acné y ayuda a la proliferación de las bacterias beneficiosas.

Los probióticos pueden adquirirse en alimentos fermentados, en cápsulas y gotas. “Dentro de los alimentos lo que no se encuentra bien cuantificado es la especie, es decir qué bacteria es y la cantidad. Por ejemplo, el kéfir, kombucha, chucrut, no necesariamente cada vez que se fermentan producen la misma cantidad de microorganismos y puede que no sea la cantidad suficiente para que sea beneficioso para el cuerpo”, explicó Tosi, y concluyó: “Después están los preparados en cápsulas o líquidos donde es posible identificar las especies y la cantidad”.

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