El presidente de Sudáfrica abandona las celebraciones del primero de mayo entre abucheos

El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa abandonó precipitadamente las celebraciones del primero de mayo de este domingo en Rustenberg (norte), entre los abucheos de un grupo de mineros.

Estos mineros, que invadieron el escenario en el que Ramaphosa iba a tomar la palabra, gritaban «Cyril debe irse» y portaban pancartas pidiendo el aumento de los salarios.  

El acto había sido organizado por la organización sindical más importante del país, Cosatu, en el Estadio Real Bafokeng (en Rustenberg), y estaba siendo retransmitida por televisión.

La policía formó rápidamente un cordón para expulsar a las decenas de hombres y mujeres que, con el puño en alto, pedían un aumento de los sueldos.

Sudáfrica es la primera potencia del continente pero su economía sufrió mucho con la crisis del Covid-19, que llevó al desempleo a niveles récord del 35%. Esta situación provocó recientemente manifestaciones espontáneas contra los extranjeros. 

Portando su tradicional chaqueta de cuero con los colores del ANC (el histórico partido en el poder), Ramaphosa intentó hablar con los mineros pero fue rápidamente abucheado, por lo que la policía y su servicio de seguridad le condujeron inmediatamente fuera del recinto deportivo. 

Ante las preguntas de la AFP, la policía declaró que «no hablamos sobre temas de la seguridad del presidente».

El sindicato Cosatu, que agrupa a más de dos millones de trabajadores, es próximo al ANC. 

Aunque el sector minero está en declive en el país, supone el 8% de la riqueza del país, y da trabajo a 450.000 personas. Las huelgas son habituales ya que los trabajadores reclaman mejores salarios y denuncian la «explotación» de las grandes compañías.

En 2012, la policía disparó sobre los huelguistas en Marikana (noreste), dejando 34 muertos, en la peor balacera de la policía desde el final del régimen del apartheid. /AFP