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sábado, 24 / septiembre / 2022

Editorial: INDUSTRIA SIN CHIMENEA EN TARIJA

Son décadas que han pasado desde que se escucho de manera seria hablar del turismo como una de las alternativas para encarar el desarrollo de Tarija, “la industria sin chimenea”, pero también afirmándolo con mucha seriedad poco se hizo de manera ordenada y planificada para alcanzar el objetivo. Vivimos en un Departamento con variedad de climas, geografía y costumbres… esa diversidad nos hace ricos pero sin aprovechar nuestra riqueza. Si pensar en un Valle Central potenciado turísticamente hoy se ve lejos peor aun en un Departamento entero, de inicio “brilla” la incapacidad de las autoridades por coordinar acciones y desarrollar un plan integral en el que cada una tiene responsabilidades especificas a ser fiscalizadas y resultados a ser medidos. En el caso de nuestra capital sus atractivos son más que evidentes, ciudad colonial, exquisita arquitectura, gente amable, rodeada de paisajes y parajes naturales con un clima agradable.

¿Qué hemos hecho a lo largo de los años para volver a Tarija un gran atractivo turístico?… no con el afán de ser negativos, pero poco, las buenas intenciones han existido en una u otra autoridad pero de manera concreta se ha avanzado poco. Los mayores atractivos naturales en si están fuera de la ciudad, se ha hecho evidente la falta de gestión y coordinación entre instituciones que tienen directa competencia, los caminos vecinales o comunales ahora están asfaltados en gran porcentaje pero no porque se pensó en el turismo, si por la exigencia y presión de los habitantes, de comunidades asentadas al lado de las otrora polvorientas y descuidadas rutas. No se ha protegido esos bellos pedazos de la campiña chapaca de los efectos de la contaminación ambiental y la presencia masiva del ser humano, hoy se muestran descuidados, sucios, sin infraestructura suficiente para atender al turista (baños, postas de salud, puestos policiales, etcetera). Y no nos referimos a contar con lugares donde comer o beber, para nada, sería mucho pedir. Estamos de acuerdo que mientras más natural se conserve todo es mejor, pero esto es imposible sino regulamos el paso del hombre que termina dañando todo el entorno.

Incluso pensar en el turismo reduciéndonos a lo que la naturaleza nos regala seria carecer de visión ya que si no pensamos en el turismo cultural, empresarial, y demas, cerramos las puertas nosotros mismos. No se ha generado la infraestructura básica ni se ha incentivado a actores económicos a apostar por esta actividad.

Tarija no ha sido “vendida” adecuadamente en el interior del país y menos en el exterior. No se ha encarado un programa de educación y concientización turística dirigido a la población. No se ha definido empujar el turismo como una política departamental aplicable en cada rincón de Tarija en base a un plan que el que venga respete o por lo menos mejore.

Hay muchas tareas pendientes para los servidores públicos de nuestras instituciones, tanto provinciales como departamentales, que tienen en esta actividad una gran y potable alternativa de generación de ingresos al margen de los ahora ya limitados provenientes del gas.

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

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