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miércoles, 18 / mayo / 2022

Sombrío balance de derrame petrolero en Perú: aves muertas y pescadores sin trabajo

El derrame de miles de barriles de crudo en la costa central de Perú dejó un sombrío balance: aves muertas flotando en el mar o cubiertas de petróleo sobre roquedales sin poder volar, mientras en los muelles los pescadores no pueden trabajar.

Unos 6.000 barriles de crudo se vertieron al mar el sábado pasado mientras un petrolero descargaba en la refinería La Pampilla, situada en Ventanilla, 30 km al norte de Lima, de propiedad de la petrolera española Repsol. La empresa atribuyó el accidente al oleaje causado por la erupción volcánica en Tonga.

«En pleno apogeo nos han cortado el brazo», dice con desazón a la AFP el pescador Bernardo Espinoza, al destacar que él y sus colegas se quedaron sin poder trabajar en medio del verano austral, la época en que tradicionalmente venden más pescado.

«No podemos trabajar […], venimos ya sacando los últimos recursos [ahorros], los últimos, estamos ya haciendo lo que se puede», agrega Espinoza, pescador desde hace 50 años en la bahía de Ancón, 45 km al norte de Lima.

Las corrientes marinas han expandido el petróleo a lo largo de la costa a más de 40 kilómetros de la refinería, afectando a 21 playas, según el Ministerio de Salud, que recomendó a la gente no acudir a ellas pues tienen calificación «no saludable». Las brigadas de limpieza del crudo han reemplazado a los bañistas en Ancón y en otros populares balnearios peruanos.

Periodistas de la AFP observaron las enormes manchas de petróleo sobre la superficie del mar y aves muertas flotando en el agua, en un recorrido por la bahía de Ancón a bordo de la embarcación «Rey de Petita», que antes del derrame paseaba a turistas.

«Han atentado contra la vida silvestre y la vida, [y] el trabajo, de lo que es el pescador», dice el capitán de esta pequeña embarcación, Rodney Vásquez, de 30 años, quien ha vivido toda su vida cerca del mar y es hijo de un pescador.

Por su lado, el pescador Alfredo Roque indica que las dificultades para la pesca en esta zona durarán mucho tiempo, pues muchos peces recién nacidos han muerto debido al derrame.

«Las crías [de los peces adultos] ya están muertas, las crías la mayor parte comen en la orilla del mar, y la orilla del mar está llena de petróleo», explica a la AFP.

Además de los pescadores, otras personas que vivían de actividades ligadas a las playas se quedaron sin ingresos: dueños y empleados de restaurantes, los que alquilan sombrillas y quienes venden comida y gaseosas a los bañistas./AFP

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