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martes, 18 / enero / 2022

AUSCHWITZ

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Bertold  Brecht decía “el dolor siempre es fructífero” y en la República Federal de Alemania  cuán profundo es el dolor de sus habitantes actuales por el odio a los judíos de otras generaciones. Surge la interrogación inevitable sobre la realidad del descuido en Alemania por la disminución  del racismo, el odio hacia los judíos y  la  hostilidad a los extranjeros; la respuesta se fundamenta en la necesidad imperiosa  de esa nación de consolidar la democracia.

La democratización en la República Federal de Alemania post-nazi fue uno de los objetivos primordiales para su consolidación como nación europea; pese a ese noble esfuerzo no logró extirpar algunos brotes contenidos y ocultos de sentimientos negativos.

En una nación que cumplió mas de 50 años de democracia después del nazismo irrumpe  otro incontenible  cuestionamiento: ¿ Por qué  tolera la sociedad alemana actual  estos sentimientos negativos y  anacrónicos si  su nación ha vivido uno de los episodios más tristes  y sangrientos  de su historia? se debe reconocer  que el punto de partida fue una sociedad casi  totalmente integrada al nazismo y su intensa internalización en las familias de entonces. El final de la guerra  no fue una liberación,  fue una derrota al racismo  y a la quimérica idea de una raza superior.

La transformación  de una sociedad totalmente inclinada al nazismo y el surgimiento de otra  con principios democráticos , respeto profundo a las libertades individuales  y fundamentales fue y sigue siento un proceso  sobremanera difícil y complicado pues está relacionado con la disposición espiritual de cada miembro de esa sociedad, y durante este tiempo se ha internalizado  la barbarie consumada por los nazistas, por lo tanto, es más importante  que ésta se internalice  en el entendimiento de las familias pues ahí reside el fututo  de esa sociedad.

Naturalmente  que los recuerdos y sentimientos  de este espantoso genocidio de Auschwitz  y otros campos de exterminación,se desestructura  progresivamente y crece el deseo que desaparezca definitivamente, sin embargo, esta aspiración  no se puede consolidar con la irrupción de pequeños grupos nazistas  que han logrado ingresar como  miembros del Parlamento Alemán; penosa  realidad que los extraños a esa nación consideraban como  un hecho imposible por la conmoción que generó el holocausto.

Necesario es, en orden a la equidad,  que no solo fueron víctimas de este episodio psicopático los ciudadanos judíos sino  el genuino pueblo alemán que fue víctima de incesantes bombardeos y situaciones de espanto y desesperación. La conciencia de los alemanes siguió la posición sincera de la mayoría en  reconocer la barbarie de  Auschwitz y, otros pocos, optaron por encubrir  los dramáticos  e irreparables hechos ocurridos.

La reparación de este genocidio solo puede demostrarse  con la actitud de convivencia  armónica y solidaria con la minoría de población judía que vive en Alemania. Los lectores asentirán, como yo, que es imposible aspirar a una reparación completa.

Lo que es imperdonable fue la realidad vivida con la justicia que, en los años 45 actuó con toda drasticidad y pruebas para juzgar, en juicios respectivos, a los nazistas culpables de esta demencia contra los judíos, empero,  por influencia de las fuerzas de ocupación, sobre todo los norteamericanos, se toleraron juicios más benignos para juristas, médicos y otros que  actuaron directamente y con responsabilidad inamovible en el holocausto; ahora, esos personajes están insertados  en sus actividades. Naturalmente se trata de personas de la tercera edad por el tiempo transcurrido, que no les libera de hacer acto de contrición todos los días por haber sido beneficiados.

Es una realidad que la República Federal de Alemania ha culminado con esfuerzo titánico el milagro económico alemán y  logró una democratización  de sus fuerzas políticas, consolidando  un ordenamiento jurídico impecable inmerso en una Constitución, empero, es irrefutable que este episodio de Auschwitz, como otros relacionados con el nazismo  quedarán como parte indivisible de su historia,  olvido  excluido.

Un hecho similar al de Auschwitz que destrona los valores de la humanidad, no debe repetirse  y la internalización constante  de lo sucedido en la sociedad y las familias, además de visitas a los campos de exterminio, es vital para penetrar en el intelecto de los jóvenes que les espera dirigir al mundo.

Los grupos neonazistas saben conscientemente que una aspiración de mantener el odio al pueblo judío, el racismo y la hostilidad a los extranjeros  es una afrenta a la propia identidad actual de la República Federal de Alemania.

*abogado, posgrados en Interculturalidad Educación Superior, Filosofía y Ciencia Política (Maestría), Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard), Arbitraje y Conciliación, Derecho Aeronáutico, Oratoria Jurídica, doctor honoris causa en HUMANIDADES (IWA-Cambridge University, USA).

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