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viernes, 21 / enero / 2022

AUTORIDAD Y SERVIDORES PÚBLICOS

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Esclarecedor es conocer que se designa con el término autoridad al conjunto de cualidades  propias  de una persona física o moral  que motivan o despiertan un asentimiento personal  del sujeto de la autoridad.

Difiere substancialmente tanto en la coacción moral y física como del asenso fundado  en el  examen  del objeto que se presenta. Este asenso  del entendimiento basado en la autoridad  recibe el nombre de fe; el de la voluntad, de la conducta y  obediencia.

Es conocido e incontrovertible el fundamento que una burocracia bien formada  es decisiva para la gestión de todo Estado; aquéllos que componen la burocracia de todo Estado son los servidores públicos, los cuales esperan con legitimidad que ante cualquier cambio de gestión se sometan a  autoridades que continúen y promuevan su formación ininterrumpida y moderna  en la administración y, que por sus conocimientos y experiencia en la entidad donde gestionen, generen admiración pues toda autoridad  para  ser obedecida con asentimiento debe ser admirada por su sapiencia.

Este aspecto  es vital  para la exitosa  conducción de un Estado pues siempre el asentimiento  de un servidor público hacia la autoridad debe reposar  exclusivamente en la superioridad de la persona  en conocimientos, debiendo su origen a su experiencia, saber, poder y carácter.

En los servidores públicos la autoridad se manifiesta de oficio en el sujeto de autoridad y las exigencias de la misma trasuntadas en  mandato, orden o prohibición dentro de los límites que sus atribuciones obligan, en conciencia, bajo sanciones. La fundamentación de la autoridad depende de la concepción del universo que se profese, siendo por  consiguiente, distinta según se trate de una concepción individualista-liberal, socialista, materialista, biológica-racista; esta última sería una aberración.

Sobre todas las cosas  es importante que se acepte  la autoridad cuando uno ha superado  los  requisitos  morales, intelectuales y de experiencia probada, pues de no hacerlo, al final de su gestión si es que no lo destituyen antes, deberá retirarse  a la soledad y al olvido o sin eufemismos, a la muerte civil.

*Abogado corporativo, posgrados en Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard), Filosofía y Ciencia Política (Maestría)), Arbitraje y Conciliación, Interculturalidad y Educación Superior, Derecho Aeronáutico, docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades IWA-Cambridge University, USA)

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