Los dueños chilenos de Falabella vuelven a Argentina para producir petróleo en Vaca Muerta

Una concesión de terrenos de 110 kilómetros cuadrados en el megaproyecto energético argentino Vaca Muerta, ubicado en la provincia de Neuquén, fue adquirido por el grupo chileno de inversiones Megeve, propiedad de la familia Solari Donaggio. La concesión cuenta con 30 pozos activos, los que generan una producción de 600 barriles de petróleo y 65.000 metros cúbicos de gas por día.

En un comunicado, Megeve Investments explicó que a través de su nueva compañía Patagonia Energy S.A. “asumirá la totalidad de las obligaciones financieras restructuradas por Medanito S. A. y desarrollará los compromisos de inversión en Aguada del Chivato-Aguada Bocarey”.

Patagonia Energy logra dar continuidad a la operación del área y estabilidad laboral al personal involucrado, mientras que Medanito concluye su reestructuración financiera, tanto con instituciones financieras como con tenedores de sus obligaciones negociables”, explicaron.

Vaca Muerta es una formación de hidrocarburos no convencionales ubicada en la Patagonia Argentina y estaba siendo explotada por Medanito S.A., que había recibido una prórroga de concesión por 10 años por parte del gobierno de Neuquén a comienzos de mes, bajo el compromiso de nuevas inversiones.

Esta transacción se suma a otras inversiones en hidrocarburos realizadas con anterioridad por el grupo Megeve en Brasil. Además, cuentan con activos en Latinoamérica en sectores como minería, generación eléctrica y desarrollo inmobiliario.

Al respecto, la embajada de Argentina en Chile valoró la transacción y apuntaron a que la integración energética entre ambos países implica la complementación en todos los niveles: producción, transporte y distribución de energéticos. “Este anuncio se suma a los de las últimas semanas que ratifican la confianza de los inversores internacionales en la Argentina y es especialmente relevante pues inversiones chilenas podrán aumentar la producción de la Cuenca Neuquina para abastecer mejor a los mercados de ambos países y cimentar el proceso de integración energética a través de los Andes”, señalaron.

Los Solari, la familia detrás de la cadena Falabella

Una de las cadenas de retail más grandes de Chile y con presencia en gran parte de América Latina es Falabella, empresa que tiene 131 años de historia. Sus comienzos se remontan a 1889 cuando el inmigrante italiano Salvatore Falabella, abrió la primera gran sastrería en el país. El negocio creció rápidamente y comenzó a ser administrado por su hijo Arnaldo. Al poco tiempo ingresa además su yerno, Alberto Solari Magnasco, quien incorporó nuevas líneas de productos y transformó la que era una empresa familiar en grandes tiendas por departamentos en varios puntos de la capital y el resto del país. Tras su muerte, su hermano Reinaldo se hizo cargo del negocio en 1980 junto a uno de sus subrinos, Juan Cuneo Solari, representando durante algún tiempo a sus tres sobrinas: María Luisa, Liliana y Teresa, las accionistas mayoritarias del grupo y quienes consolidaron en unas de las fortunas más grandes de Chile.

Los hermanos Solari Magnasco eran diez, y de ellos descienden seis de las siete ramas familiares que controlan la empresa: Cuneo Solari, Solari Magnasco, Solari Heller, Solari Karlezi, Solari Cortés y Cardone Solari.

Bajo la administración de Reinaldo y Juan, la empresa comenzó a expandirse a otras áreas, con la creación de la tarjeta de crédito de Falabella, la CMR, e impulsaron la expansión internacional en Perú, Argentina (de donde se retiró el año pasado y solo permanecieron con su tienda Sodimac de materiales para la consytrucción), Brasil y Colombia. Asimismo construyeron un holding de empresas entre las que se encuentran la agencia de viajes del grupo, una aseguradora y el Banco Falabella.

En Falabella también participa otra familia de la élite chilena, los Del Río Goudie, que forman parte de sus accionistas desde 2003, cuando el grupo chileno compró Sodimac, la tienda de departamentos con productos para el hogar de la familia Del Río.

Las tres hermanas Solari Falabella siempre estuvieron al corriente de las operaciones del grupo y fueron parte de su consejo directivo hasta que fueron relevadas por sus hijos. Liliana Solari amplió su patrimonio ingresando en nuevos negocios en 1987. La empresaria es la fundadora de Bethia, fondo de inversión desde el que controla sus acciones de Falabella y otros negocios de la empresaria como la aerolínea Latam y el Club Hípico, entre otras compañías. Actualmente, su hijo, Carlos Heller, ocupa uno de los puestos del consejo directivo de Falabella, mientras que su hija, Andrea Heller, trabaja a su lado en Bethia.

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