Editorial: LA FUERZA SIEMPRE ESTARÁ EN LA POBLACIÓN

Se ha cumplido un paro que decía ser nacional, pero que solo fue en cuatro departamentos, Santa Cruz, Potosí, Cochabamba y nuestra Tarija, primeramente en contra de la ley 1386 y ahora ya se habla de un “paquetazo” y algunas regiones como Santa Cruz seguirán paradas este lunes y otras como es nuestro caso, darán 48 horas de suspensión a las medidas de presión.

Tanto el gobierno como los cívicos, se han apresurado a hacer evaluaciones que, más allá de la realidad, reflejan lo que cada bando desea ver.

Para el gobierno, el paro fue un fracaso porque se limitó solo a algunas ciudades, particularmente Santa Cruz, que fue el epicentro de las protestas. Los cívicos en cambio, consideran que la medida fue un éxito y, por lo tanto, se aprestan a preparar nuevas movilizaciones si el gobierno no atiende por ejemplo la derogación de la ley de los dos tercios.

En una visión más aséptica, hay que decir que el paro alcanzó su objetivo pues la derogación de la ley 1386 ya es parte de la agenda legislativa y fue suficiente como para que el gobierno de Luis Arce se preocupe. Y es que, lo que empezó “suave” -si vale el termino- se fue masificando/endureciendo a medida que el gobierno instruía que las fuerzas policiales desbloquen las ciudades, incluso se llegó a destituir al comandante departamental de la policía de Tarija.

Sin dejar de lado que hubo un nivel de acatamiento que responde a la preocupación de la gente respecto a algunas de las leyes que estaba impulsando la administración Arce.

La ley contra la legitimación de ganancias ilícitas y financiamiento al terrorismo, a la que se considera un arma de persecución política y, además, vulneradora de derechos ciudadanos, sin contar con que concede superpoderes a un organismo (la Unidad de Investigaciones Financieras) cuyo responsable es designado a dedo por el ministro de Economía de turno. La norma avanzó de espaldas a la ciudadanía, no se hicieron las consultas necesarias a la hora de su elaboración, y tampoco se aceptaron las observaciones iniciales e incluso después termino apareciendo un anexo.

En respuesta, el gobierno y varios voceros del MAS -Evo Morales el principal- atribuyeron el paro a los movimientos cívicos, desconociendo lo que el resto de la ciudadanía expresa. Es más, señalaron que esta movilización es el inicio de un ‘golpe’.

Por lo visto, algunos prefieren la confrontación antes que la gestión, y queda en evidencia la falta de autocrítica al interior del gobierno. Como si los epítetos y las agresiones pudieran cubrir la necesidad que tiene el país de avanzar y dejar atrás la polarización política y la siembra de odio que divide a los bolivianos.

Son esas —entre otras— las razones que han motivado a que varios sectores acaten el paro convocado por los gremiales y el movimiento cívico, pero que llevo a un acatamiento voluntario de la población y que muchos pensaban no se daría, tras el revés recibido por la nefasta administración transitoria de Añez y su comparsa, pero el pueblo se levantó y eso asusta tanto a los gobiernos democráticos como que también pone en vilo a las dictaduras.

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

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