Bolivia considera concluido el proyecto neoliberal en América Latina

El neoliberalismo ya ha quedado atrás en América Latina, y hasta la globalización «ha perdido sustancia» en la región, declaró el ministro de Asuntos Exteriores de Bolivia, Rogelio Mayta, en una entrevista concedida a la agencia Sputnik.

«El proyecto neoliberal, que venía de la década de los noventa en Latinoamérica, ha concluido; inclusive la perspectiva de la globalización misma ha perdido sustancia en América Latina», expresó el alto diplomático en declaraciones a Sputnik.

Estas recetas resultaron no ser viables para construir y desarrollar sociedades más justas y equitativas, añadió Mayta y planteó como ejemplo el caso de Chile.

«Tenemos al lado nuestro Chile que era el laboratorio principal hasta hace unos cinco años, el ejemplo de lo que debía ser una economía neoliberal capaz de generar riqueza, pero la estantería se les ha caído hace dos años en un estallido de protesta social, porque la riqueza que se generaba, que se sigue generando va a pocas manos y no se redistribuye en la sociedad», explicó el ministro.

A su vez, el caso boliviano es diferente, puesto que lo que se gana del crecimiento de la productividad del país y de la mejora de la economía «se ha democratizado» y «ha llegado a la gente», afirma Mayta.

Recalcó que eso marca una diferencia significativa y muestra que el camino asumido por Bolivia, sin generar una hiperbonanza económica, ha permitido una mayor justicia social.

Proceso de integración

El canciller también declaró que América Latina no cuenta con los mecanismos y herramientas debidos para afianzar un sólido proceso de integración.

Para Mayta, los procesos de integración latinoamericana son posibles solo con iniciativas que superan «la mirada política, ideológica» y representan «intereses concretos».

«Creo que por ese lado tal vez podamos ir avanzando en ese proceso de articulación regional que nos es tan, pero tan necesario y que hemos resentido mucho en ocasión de la pandemia», subrayó.

Comentó que la llegada del coronavirus se tradujo para los países latinoamericanos en «darwinismo puro» en el que «los países y sus gobiernos han tenido que actuar con un egoísmo a ultranza, olvidándose del prójimo inclusive».

Aunque después se han dado «algunos atisbos de solidaridad», estos resultaron «absolutamente insuficientes en el recuento total», puntualizó.

Visita de Arce a Rusia

Además, Mayta calificó de «altísimamente probable» la visita del presidente de Bolivia, Luis Arce, a Rusia en 2022.

«Sí, existe toda la voluntad del presidente Luis Arce de visitar Rusia (…). Es altísimamente probable», dijo Mayta preguntado si se puede contar con ver en 2022 al presidente Arce en Moscú.

Rusia, destacó, es un país con el que Bolivia desea fortalecer su relación, «altamente positiva» a lo largo de este año.

«Se han tenido intercambios de conversaciones directas entre nuestros presidentes, también hemos conversado a nivel de cancilleres y en general tenemos una agenda bilateral rica y hemos podido coincidir en criterios en el ámbito multilateral también», señaló el canciller boliviano.

Agregó que tanto Rusia como Bolivia apuestan por el multilateralismo para resolver los grandes problemas de la humanidad.

Lamentó que no se logró concretar esos esfuerzos en una acción conjunta de todos los países.

Además, abordó el tema de la preservación de la paz en un mundo de cambios acelerados.

«Hemos expresado al canciller Serguéi Lavrov que esperamos que, a diferencia de otros momentos en la historia, las grandes potencias ahora tengan, así como que sus líderes tengan, la madurez para llevar adelante un proceso de transición que, a parte de las tensiones naturales de estos momentos históricos, pueda llevarse en términos de paz, sin llegar a conflagraciones armadas», explicó el alto diplomático.

Bolivia también espera que Rusia siga desempeñando un papel «muy importante» al respecto en el contexto internacional, ya que se debe, «sobre todo, preservar la paz en el mundo», puntualizó el canciller boliviano.

Vacuna Sputnik V

Bolivia valora altamente el apoyo durante uno de los periodos más difíciles de la lucha contra el coronavirus, cuando Rusia empezó a suministrarle la vacuna anti-COVID rusa Sputnik V, declaró el ministro.

«Desde Bolivia valoramos mucho el haber podido contar con la vacuna Sputnik V», expresó Mayta.

Precisó que tras el periodo de ruptura del orden constitucional en Bolivia, que se produjo en 2019, el entonces nuevo Gobierno del presidente boliviano, Luis Arce, estaba «fuera de todas las posibilidades de conseguir vacunas».

Añadió que luego, en enero, Rusia entregó a Bolivia un lote pequeño de varios miles dosis de la vacuna y que esta entrega tuvo un gran valor simbólico para la población boliviana, ya que las vacunas estaban llegando después de un tiempo de mucha incertidumbre para el país andino.

«Bueno, más adelante se tuvo algunos problemas con la provisión constante y con las cantidades comprometidas, pero aún así ha sido muy significativo su aporte de haber contado con esas vacunas en la lucha contra la pandemia», recalcó el ministro.

En este contexto, contó un fenómeno muy particular que ocurrió en Bolivia en relación con el fármaco ruso: «pese a toda la mala publicidad que se ha hecho en la región sobre la vacuna, en los centros de vacunación se hacían filas porque la gente quería vacunarse con Sputnik V».

Subrayó que Bolivia siempre parte de la no injerencia y aboga por que cada país y cada pueblo pueda traducir su voluntad soberana según las reglas él mismo haya definido.

Asimismo, Bolivia no apoya la imposición de sanciones unilaterales contra ningún país.

«Cuestionamos las sanciones unilaterales contra los países en América y en el mundo (…). Y en América tenemos casos que han llegado a ser dramáticos», dijo Mayta.

En particular, Venezuela tiene cerrado el acceso a varios productos, por ejemplo, a los insumos para la explotación de hidrocarburos, denunció.

Venezuela tampoco tiene acceso al equipamiento médico de alta tecnología y varios servicios que antes prestaban sus centros de salud pública ahora son imposibles, con un impacto negativo directo en la salud del pueblo venezolano, subrayó Mayta.

Recordó además las limitaciones que sufre ese país en cuanto a poderse dotar de alimentos de importación.

Desde el 2015, según las cifras publicadas por el Gobierno de Venezuela, esta nación ha sido objeto de unas 430 sanciones que han bloqueado la capacidad de comercialización y financiamiento del país.

En septiembre, centenares de organizaciones no gubernamentales y activistas exhortaron a altos cargos de las Naciones Unidas a solicitar a Estados Unidos el levantamiento de las restricciones impuestas a Venezuela./ABI

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