LOS PAPELES DE PANDORA O EL CAPITALISMO POSTMODERNO

El capitalismo desde su nacimiento en 1492; aunque se sistematiza en el siglo XVII y XVIII con Holanda e Inglaterra, siempre fue un sistema en constante transformación. A lo largo de la historia cambió su rostro en función de las nuevas coyunturas políticas y sociales. Hoy sucede lo mismo. Los Papeles de Pandora, que es el último escándalo mundial de corrupción de las élites mundiales: incluido artistas y deportistas, que utilizan a menudo los paraísos fiscales para no pagar impuestos en sus países, y ganar exorbitantes sumas de dinero sucio y oscuro en aquellos lugares. Según esa lista que se difundió mundialmente, también hay millonarios bolivianos. Pues ninguna novedad al respecto. Sabemos que hasta “revolucionarios” hacen negocios con los procesos de cambio en América Latina, mientras mantengan en vigencia sus discursos de moda. 

En Bolivia el capitalismo salvaje es el más connotado. No hay investigaciones en todo caso, esa ausencia científica de los datos objetivos ni modo nos lleva a realizar conjeturas, a partir de filtros más políticos e ideológicos. Decíamos, que el capitalismo salvaje de sálvense quién pueda, es el fenómeno más cotidiano desde hace mucho tiempo. Se intentó frenar estos últimos años, vía políticas de Estado macro sociales que han favorecido a los más pobres de nuestra sociedad; sin embargo, no han sido suficientes. La pandemia se encargó de debilitarlos, como los terribles errores del anterior gobierno. Hoy se intenta recomenzar de nuevo. 

Ese sistema mundial que se adueñó de los tejidos sociales a lo largo del mundo, llamado capitalismo, no es el mismo ni siquiera del que teníamos hace treinta años. Cuando en los análisis clásicos considerábamos a las burguesías como el centro de las articulaciones, en los análisis de coyuntura y las visiones de las investigaciones. Hoy ya no existen aquellas burguesías. Han sido reemplazadas por oligarquías mundiales, dedicadas a las finanzas y los negocios de la cocaína, de la venta de armas, del comercio y tráfico de personas, migrantes, oro y todo lo posible donde las ganancias sean las mejores. La muerte es parte de esos ingredientes oscuros y nefastos. No sabemos exactamente de qué se trata, porque la cibernética y las tecnologías de la información están a su servicio. 

Los Papeles de Pandora son sólo la punta del iceberg. Definitivamente las finanzas son la religión de esta época postmoderna,  no la producción industrial clásica que conocíamos anteriormente. Incluso China ha entrado en ese laberinto, porque tiene que sobrevivir como país y generar riqueza en sus estrategias de Estado.  

El capitalismo se ha transformado profundamente. En Bolivia también; insisto que la ausencia de investigaciones nos impide sacar conclusiones más acertadas. La mayoría de nuestras reflexiones siguen siendo tradicionales o clásicas, que ya no soportan los nuevos fenómenos económicos, científicos, sociales ni culturales. Necesitamos inventar nuevos constructos teóricos, para aproximarnos a lo que realmente está sucediendo. Las universidades no están interesadas en esos emprendimientos, pero la necesidad es urgente porque depende de las nuevas lecturas de la realidad para generar políticas de Estado e institucionales más objetivas, más reales para ayudar a nuestras poblaciones vulnerables. 

Las élites mundiales, que son un pequeño puñado de familias y personas, se alejan cada vez más de las inmensas mayorías por todo el mundo. Las sofisticaciones de las nuevas tecnologías, sólo les favorecen en general a éstas élites. Élites que ya planifican en conquistar otros planetas; pero que les interesa un carajo la pobreza y hambruna mundial de la tierra. Piensan en colonizar otros mundos, porque las materias primas ya se terminan en este mundo, y el capitalismo necesita ser expandido fuera de nuestro sistema solar. Así de simple. 

Los Papeles de Pandora si bien son un escándalo que no ha pasado desapercibidos, ya no genera la broca de anteriores épocas, donde lo ético era fundamental en la posición política. Hoy el relativismo postmoderno ha vencido. Lo ético lamentablemente ya no es lo más importante es los análisis. Supuestamente todos tenemos derechos a la riqueza, a los negocios, a gozar de casas y terrenos, a gozar de los beneficios del capitalismo. Porque el discurso se encarga de encubrir esos negocios. Desde hace más de treinta años, se han borrado los elementos éticos de nuestros compromisos políticos, y de la solidaridad real hacia los más pobres del mundo. Lo pequeño burgués se ha impuesto, al imaginario del militante con causas éticas como compromiso político. 

Al menos no perdamos de vista las profundas transformaciones del sistema capitalista, que nos está modificando los tejidos sociales en las raíces mismas de la sociedad: cooperativistas mineros, gremiales, transportistas, nuevos profesionales de las universidades, etc. Atrás han quedado los viejos esquemas del capitalismo industrial, en la época moderna, en la época donde nuestros imaginarios respondían a solidaridad extrema y ética con los  más pobres. Hoy nos movemos en terrenos más pantanosos y peligrosos. Rodeados de ideologías engañosas que sólo justifican los nuevos modelos del capitalismo financiero: sin fronteras y sin patria. 

Por: Max Murillo Mendoza                                                                                    

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