Julio César Baldivieso: “Bolivia no está capacitada, nadie en mi país cree que se puede sacar un buen resultado ante Argentina”

El 4 de septiembre de 2015, la ciudad de Houston fue testigo de un amistoso histórico. La selección argentina que dirigía Gerardo Martino no tuvo piedad ante Bolivia y le ganó 7 a 0 con goles de Ezequiel Lavezzi (2), Lionel Messi (2), Sergio Agüero (2) y Ángel Correa. “Fue mi debut como entrenador del seleccionado boliviano. Me contrataron unos días antes. Cuando firmé mi contrato, el partido ya estaba programado y tuve que hacerme cargo. Para mí, hubiese sido fácil hacerme a un lado pero le puse el hombro a la situación porque amo a Bolivia. Pero enfrentamos a un equipazo y pasamos vergüenza”, confesó Julio César Baldivieso.

Cinco años después, el Emperador, ya en el rol de comentarista televisivo y a la espera de un llamado para volver a dirigir, es voz autorizada para recordar aquel encuentro; y analizar un nuevo cruce entre Argentina y Bolivia, esta vez, por las Eliminatorias sudamericanas. “Nadie en mi país cree que se puede sacar un buen resultado ante Argentina. Futbolísticamente, Bolivia no está capacitada y no tiene los argumentos necesarios para poder ir Qatar 2022”, remarcó el ex futbolista.

“Considero que hay mejores profesionales que Cesar Farías para dirigir a la selección de Bolivia, que conocen el medio y la idiosincrasia de nuestro fútbol”, recalcó el hombre de 49 años, en diálogo con Infobae, desde su natal Cochabamba.

Considerado como uno de los mejores futbolistas bolivianos de todos los tiempos junto con Marco Antonio Etcheverry y Erwin Platini Sánchez, Baldivieso se mostró crítico con el panorama actual del seleccionado de su país. Además, recordó su paso por Newell’s, contó detalles de su amistad con Scaloni y se defendió ante las críticas recibidas por haber puesto a su hijo de 12 años en Primera División.

-¿Cómo se imagina el juego entre Bolivia y Argentina?

-No venimos bien y espero que sea un resultado decoroso porque nadie en Bolivia cree que su selección puede sacar un buen resultado ante Argentina. Tuve la oportunidad de ser compañero de Lionel Scaloni en Newells. Sé cómo piensa y será muy difícil. Argentina es un equipo que sale con intensidad y, si juega de esa manera, se nos hace muy complicado a nosotros. Cuando el rival nos aprieta y tiene mucha intensidad, se nos hace difícil y podríamos sufrir bastante.

-¿Qué le preocupa de Argentina?

-Siendo Bolivia no saldría a jugarle de igual a igual en el Monumental por la jerarquía de sus jugadores. Sería una locura tremenda. Pero hay que ver cómo lo plantea el entrenador Farías. Me preocupa todo en general porque es un gran equipo. Igualmente, no estaría pendiente del rival sino de como parar a mis jugadores, que es mucho más importante.

-¿Le pondría una marca personal a Lionel Messi?

-Así le pongas una marca personal, Argentina tiene en estos momentos muy buenas individualidades y un juego colectivo, es un equipo envidiable. Entonces, no tiene sentido ponerle una marca personal a Leo porque perderíamos un hombre de marca. Hay futbolistas que no tienen la magnitud de Messi, como Di María o Lautaro Martínez, pero están pasando por un gran momento y marcan diferencias.

-¿Para qué está Bolivia en estas Eliminatorias?

-Si sigue jugando de la misma manera, se quedará afuera del Mundial. Se revierte está situación con trabajo, es el único camino. No hay secreto en el fútbol más que el trabajo, la capacidad de los futbolistas y el talento. Es una labor que lleva tiempo en las divisiones inferiores. Hay que hacer un cambio estructural en el fútbol nacional a largo plazo. Hoy, el seleccionado boliviano está en un lugar donde nos hace ver el Mundial de Qatar 2022 mucho más lejos. Entonces, el trabajo debería hacerse de otra manera.

-¿Cuál sería?

-Trabajar en las divisiones inferiores de los clubes para que salgan jugadores que sean convocados a la selección local, para poder soñar en algo grande alguna vez en la vida. En Bolivia no tenemos divisiones inferiores donde se juegue un fútbol competitivo. Además de la capacidad de los futbolistas convocados.

-¿Está conforme con el trabajo de Cesar Farias?

-No, para nada. Considero que hay mejores profesionales que él para comandar al seleccionado boliviano, que conocen el medio y la idiosincrasia de nuestro fútbol.

-Tomando en cuenta la tabla de clasificación mundialista en Sudamérica, ¿Bolivia tiene todavía chances de ir al Mundial 2022?

-No tiene chances. Todos usan la calculadora y dicen que matemáticamente todo se puede pero, futbolísticamente, Bolivia no está capacitada y no tiene los argumentos necesarios para poder ir a Qatar 2022. De esta manera, estamos muy lejos del Mundial. No está capacitada para jugar las Eliminatorias, imagínate una Copa del Mundo. Hoy, primero tenemos que mejorar el rendimiento y después pensar en grande.

-Hace 27 años que el seleccionado de Bolivia no gana de visitante. ¿Por qué pasó tanto tiempo?

-Es mucho tiempo y complejo a la vez, por falta de competencia en el fútbol nacional. No tenemos los jugadores de jerarquía que tienen otros países. Evidentemente, hay futbolistas importantes en Bolivia pero fíjese que no existen bolivianos en las mejores ligas del mundo. No tenemos esas oportunidades de exportar futbolistas porque nuestra liga no es tan apetecible para algunas ligas y/o algunos empresarios. Hay muy pocos futbolistas bolivianos jugando en el exterior, cosa que ustedes tienen para hacer tres o cuatro selecciones, como Brasil y otras más. Por eso, hay que llevar a cabo un trabajo serio en las inferiores en una competencia más competitiva.

-¿Qué se siente jugar con la camiseta de su país?

-Ser convocado y representar a Bolivia para mí siempre fue un orgullo, un motivo de satisfacción. Disputar los más de 90 partidos con la camiseta verde es muy lindo. Siempre he querido enfrentar a Brasil y a Argentina, porque esos partidos los ve todo el mundo. Quería mostrarme y ser superior. Tuve el placer de ganarle dos veces a Brasil en La Paz. Contra Argentina, el primer recuerdo es cuando perdimos 3 a 1 en el Monumental con Daniel Pasarella como entrenador rival. Tuve el honor de marcar el único tanto a Oscar Passet, que fue el arquero titular. Son recuerdos inolvidables, porque no todos los días se les anota goles a esas dos selecciones.

-Entre 2015 y 2016 tuvo la experiencia de dirigir al seleccionado del altiplano. Más allá de los resultados (una victoria y 10 derrotas), ¿qué balance hace como entrenador?

-No tuve las mejores condiciones de trabajo. Pero para mí siempre fue un privilegio defender los colores de mi país como futbolista y director técnico.

-¿Qué recuerdos tiene de enfrentar a la Argentina?

-Me acuerdo del choque en la provincia de Córdoba, donde perdimos 2 a 0. Tuve siete días para trabajar ese partido, fue muy poco tiempo. Conmigo debutaron 19 futbolistas. Cuando enfrentás a un rival como Argentina, la estrategia que se prepara debe ser como cuando te medís con el mejor seleccionado del mundo. En la previa a ese encuentro, le dije a Bejarano que podía ser el partido de su vida, porque tenía la dura labor de contener a Messi: “Si haces bien tu trabajo, por la cantidad de cámaras que hay vas a salir en todos lados”, le comenté. El resto tenía que correr porque se notaba la diferencia entre un plantel y el otro. Gracias a Dios, esa noche la sacamos barata.

-En su debut como entrenador, sufrió un 7 a 0 ante Argentina en un amistoso internacional en Houston, Estados Unidos. Qué manera de debutar, ¿no?

-Fue mi debut como entrenador del seleccionado boliviano. Me contrataron unos días antes. Cuando firmé mi contrato, el partido ya estaba programado. La nómina de los jugadores citados no la elegí yo, fue el director técnico saliente. Cuando asumí, tuve que hacerme cargo. Para mí, hubiese sido fácil hacerme a un lado pero me hice cargo, le puse el hombro a la situación porque amo a Bolivia. Pero enfrentamos a una de las mejores selecciones del mundo de la mano de Martino. Jugaban Sergio Agüero, Ángel Di María, Lionel Messi, Gonzalo Higuain, Javier Mascherano, entre otros. Era un equipazo y pasamos vergüenza porque perdimos 7 a 0.

-¿Fue la derrota más dura en la historia de Bolivia?

-Sí, la peor derrota que sufrimos en la historia. Y, además, fue la más dura que sufrí como entrenador en mi carrera. ¿Cómo salimos de una situación así? Trabajando en la mentalidad de los futbolistas y su autoestima. Es lo único que se puede hacer ante una derrota así.

-¿Se enojó cuando sus jugadores les pedían intercambiar camisetas a los argentinos post derrota?

-No podés estar feliz perdiendo 7 a 0, quería salir corriendo del estadio por debajo del túnel. Me dio vergüenza aquel partido. Como futbolista, no era habitual observar a mis jugadores intercambiar camisetas con los rivales, ante un resultado tan abultado. No me parece lógico para ellos ni para los hinchas. Esas reacciones no me gustaron para nada.

-Jugó muchos años en Newells. ¿Qué recuerda de su paso por allí?

-Tengo muy buenos recuerdos. Me trataron muy bien, estoy muy agradecido. Recuerdo que llegué un lunes por la tarde y mis compañeros estaban concentrados, ya que al domingo siguiente se jugaba el clásico frente a Rosario Central. Era mi primera experiencia saliendo de mi país. Llegué al aeropuerto de Rosario, me recibieron y me fui directo al hotel. En ese momento, la gran duda en Newells era: ¿qué viene a hacer un boliviano aquí? Usé la camiseta 10 que tuvo Diego Maradona la temporada anterior; y el Pichi Escudero. Al final, el fin de semana jugué el clásico y me eligieron una de las figuras junto a Omar Palma, que se destacaba en el Canalla. Fue un paso muy bueno porque aprendí muchas cosas.

-¿Cómo cuáles?

-La intensidad que hay en el fútbol argentino y la profesionalidad con la que se juega. Considero que ahí empezó mi carrera profesional a nivel clubes. Por primera vez, observé cómo había hinchas que se metían en los camarines. Además, tuve el privilegio de ser compañero de Luis Islas, José “Pepe” Basualdo, Iván Gabrich y Gerardo Martino, entre otros. Cuando me sumé al plantel, el equipo venía muy mal, peleando el descenso. Y nos pusimos como objetivo quedarnos en la máxima categoría y lo logramos. Fue un logro muy importante en un fútbol tan competitivo como es el argentino.

-¿Es cierto que cuando llegó a Buenos Aires nadie lo reconoció y lo dejaron solo en el aeropuerto de Ezeiza?

Si. Llegé a Buenos Aires desde Bolivia. Viajé por una aerolínea boliviana. Bajé del avión, hago migraciones y voy a buscar mi valija. Luego, me ubico en el lugar donde te esperan para recogerte. Yo estaba de traje con mi maleta. Me quedé a esperar a un allegado al club y nadie venía a buscarme. Yo veía que salían todos y en un momento estuve solo, sin nadie alrededor. Entonces, se me acerca un señor mayorcito de apellido González, que trabajaba en Newells. Me dice: “Discúlpeme, ¿le puedo hacer una pregunta? ¿Usted viene de la línea aérea boliviana?”. Le respondí que sí. Y me repreguntó: “¿Lo conoce a Baldivieso? Porque lo estoy esperando. Es un jugador de fútbol”. Le dije: “Sí señor, soy yo”. Y ahí me comentó: “Ah, mire usted. Estábamos esperando un boliviano con otras características”.

-¿Como tomó esa reacción?

-Me reí porque así nos consideran fuera de Bolivia. Sabía a qué país estaba yendo. Además, era un señor mayor y no tenía la obligación de conocerme, ¿no?. Yo estoy orgulloso de que me traten de bola, de bolita, porque llegado el momento hay gente que parece más boliviana que uno, ¿vio?. Me sentí un poco triste porque esperaba otro recibimiento. Mas allá de eso, en la Argentina me fue bastante bien.

-¿Sintió discriminación alguna vez en la Argentina?

-No recuerdo que haya recibido insultos ni dichos racistas. Lo único, que me cantaban en las tribunas era: “Que de la mano del boliviano, todos las vuelta vamos a dar”. Es el gran recuerdo que tengo de la hinchada de Newell’s.

-¿Cómo lo trataban en el vestuario sus propios compañeros?

-Al principio, bien, luego cuando empecé a ser más conocido algunos cambiaron el trato hacía mí. En general me fue bien, aunque no me gustaría acordarme de ese tema en particular. Nosotros los bolivianos en muchas partes del mundo somos discriminados y menospreciados. De esta manera, fui a Rosario preparado para triunfar y así fue.

-Fue compañero de Scaloni en el conjunto rosarino. ¿Creyó que se iba a convertir en el técnico que es hoy en día?

-No, nunca creí que iba a ser el entrenador del seleccionado argentino. Nunca había dirigido en Primera División y me sorprendió. Es muy difícil tener el privilegio de comandar un seleccionado como el argentino, con muchas figuras, sin tener currículum ni mucho rodaje. No sé si se lo merece o no. Lo importante es que está ahí y lo felicito porque en poco tiempo logró objetivos importantes como una Copa América. Tiene materia prima de sobra. Con futbolistas dentro y fuera del fútbol argentino.

-¿Como era él como compañero de vestuario?

-Muy inquieto e hiperactivo, le gustaba mucho investigar y hacer las cosas rápidas. Un muchacho de 10 con quien me llevaba bastante bien. Tuvimos una relación de amistad. Le gustaba ir y venir, jugar, hacía muchas bromas. Yo lo recogía con mi carro para llevarlo a entrenar. Era muy inquieto y empezó jugando de delantero. Después, se convirtió en lateral. No tenemos contacto y me imagino que hoy es inalcanzable para poder saludarlo. Hoy, lo veo más tranquilo y afianzado en su cargo. Recuerdo a su hermano y a su papá, que se hizo muy amigo de mi padre en Rosario. Me alegro mucho por sus logros y ojalá que vengan muchos más.

-¿Como fue dirigir a la selección de Palestina?

-Para mí fue una experiencia de vida más que profesional. Muy difícil y complicado, además de conocer el medio. La guerra que llevan adelante hace muchos años provoca que no tengan las mejores condiciones de trabajo. Es muy complicado vivir allí. El saber por dónde pasar y circular.

-¿Qué fue lo que más le llamó la atención de vivir en ese país?

-Yo estuve en Belén, donde nació el niño Jesús y también, en Jerusalén, donde fue crucificado. Insólito para los católicos haber conocido semejante historia y pisar esas tierras. Entonces, viví cosas muy lindas. No me arrepiento de haber vivido en ese país, porque cuando se trata de una cuestión de trabajo sería una bendición que te llamen para dirigir un seleccionado.

-¿Que sintió al hacer debutar a su hijo de 12 años en la primera división de Aurora?

-Una sensación muy linda, como cuando se recibe en la universidad o sale del colegio. Son sensaciones muy bonitas que seguramente viviré con mis nietos. Solamente, se puede vivir en carne propia.

-¿Con qué fin lo hizo?

-Con la idea de promover jugadores. Muchos jóvenes han debutado conmigo a tan corta edad. A mí me gusta darles oportunidades a la gente joven, especialmente a los bolivianos. El otro día debutó un chico de 14 años y nadie dijo nada.

-¿Cree que esa decisión tuvo que ver a la hora rescindir su contrato?

-Me fui por los resultados que tuve, que no me acompañaron. Para mí estuvo bien que debutara a los 12 años. Para jugar al fútbol no hay edad. Como hay jugadores que juegan hasta los 43, 44 y nadie dice nada. ¿Por qué no va a debutar un chico a los 13, 14 años? Si tiene condiciones por supuesto. Roger Milla el camerunés jugó el Mundial con 43 años. /portal Infobae

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS